Cómo conservar una pieza antigua

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Cualquiera que posea una obra de arte o antigüedad puede estar interesado en su correcto cuidado y conservación. Basados en la recomendación de los expertos, aquí ofrecemos una serie de consejos útiles y claves para asegurar su buen estado.

En primer lugar, hay que protegerlas de la suciedad y cuidarlas para que el inevitable paso del tiempo percuta lo menos posible en ellas y les hagan perder su valor. Pero, ¿cuáles son los principales elementos de deterioro que más perjudica un bien artístico además del paso del tiempo o la suciedad?

En las colecciones privadas, el deterioro o la mala conservación de una pieza valiosa o antigüedad puede implicar su devaluación económica por lo que es imprescindible un plan de conservación preventiva, para tratar de minimizar o evitar su deterioro progresivo.

Pero la realización de este plan preventivo es algo muy costoso que implica, en ocasiones, la consulta de distintos expertos que sólo museos o instituciones pueden permitirse. Pequeños gestos pueden ayudar en gran manera a la conservación de piezas artísticas dentro de un entorno doméstico.

Conservar y restaurar no es lo mismo

Las pautas o actuaciones preventivas para la correcta exposición de cualquier obra o mantenerla en buen estado es competencia de los conservadores, a los que le corresponde el examen, documentación, datación, tratamiento, prevención y cuidado, mientras la restauración va dirigida a la ejecución para la corrección de alteraciones sufridas por una mala conservación.

 A la hora de intervenir una pieza, intervienen todo un equipo de expertos entre conservadores y restauradores: “todo un proceso, costoso, porque implica muchos profesionales donde prevalece la máxima de cuanto menos tocar, mejor”, explica Leticia Pérez de Camino, restauradora del Museo de Artes Decorativas.

“Tocar lo menos posible suele ser el criterio porque hay algunas malas actuaciones que pueda ser irreversibles, por eso hay que proceder siempre pensando que lo que hagas, cada intervención, pueda ser también borrada en un futuro. Existen criterios internacionales, pero al final todo es subjetivo, que pueden cambiar, por eso se pide la moderación”, nos dice la experta.

Controlar luz, humedad y temperatura

Pero todo pasa por mantener la obra estable.  Es aconsejable ubicar las piezas en espacios donde no exista mucha variación de temperatura, de humedad porque, según el material de nuestra obra, un exceso de humedad puede llegar a afectar los pigmentos, incluso a la urdimbre (hilos del tejido) de los lienzos.

Una luz y una temperatura constante, de entre 18 y 25, son ideales, aunque solo pueden hacer los grandes museos que cuentan con medios. Pero esto es una generalidad, algo elástico que se debe sopesar en una balanza, porque por ejemplo una cerámica no requiere tanto nivel de exigencia, es decir hay objetos para los que esos valores no son tan rígidos.




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