Carlos Julio Dickson ‘El suánfonson’: humor, conocimiento y un noble objetivo con sus redes sociales

Carlos Juiio Dickson, 'El Suánfonson', reveló su objetivo con las redes sociales.

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Instruido, controversial y sin tapujos, son algunos de los adjetivos que caracterizan al venezolano Carlos Julio Méndez Dickson, quien vive en Colombia y combina el humor, la diversión y la sabiduría para llegar al público en las redes sociales. El video del ‘suánfonson’ lo catapultó a la fama y desde entonces, no para de crear contenido para lograr un noble objetivo que tiene en mente y que reveló en entrevista exclusiva con EL INFORMADOR.

Si hay algo que Dickson tiene claro en su estrategia al momento de transmitir un mensaje es que, “hay que disfrazarse de estupidez para llegar a la gente”. Así lo manifiesta sin peros en la lengua y las estadísticas de los videos formativos comparadas con los ‘cómicos’ que ha hecho durante su trayectoria en el mundo digital también lo confirman. El influente de 36 años señala que “vivimos en un mundo estúpido” y se siente famoso entre un público de “estúpidos reggaetoneros”.

“La estrategia es ser estúpido. Tú pones a una mujer con las tetas peladas y ahí hay un mensaje y a la gente le llega el mensaje. Tú pones a un estúpido a dando un mensaje y a la gente le llega. Entonces hay que disfrazarse de estupidez ya que el mundo es como se ha dicho, estúpido”, aseveró.

El 13 de abril del 2020 fue el día en el que Carlos Julio Dickson publicó su primer video en YouTube -creado con una intención educativa- y lo tituló “Leamos algo”. En ese clip de 1 minuto 37 segundos leyó un fragmento del libro “Las venas abiertas de América Latina”, escrito por Eduardo Galeano. Como era de esperarse, no hubo mucha interacción ni se hizo viral.

Asimismo, publicó otros videos en los que explicaba los significados de palabras de uso cotidiano y hasta hablaba de filosofía. No obstante, fue en el séptimo intento, el 2 de mayo del 2020 cuando con ‘El Suánfonson y sus orígenes’ hizo estallar las redes sociales.

Acostado en una hamaca y grabándose a manera de ‘selfie’, Dickson explicó el origen del ‘Suuuuaaaaannnffffonsonnnnn’, término que describió como “una onomatopeya del sonido que realizan los automóviles de fórmula 1 al desplazarse velozmente. Esas fueron invenciones de la jerga juvenil del barrio allá cuando estaban muchachos”, dijo. Ante la popularidad que alcanzó esa palabra a nivel mundial, usuarios en Twitter consultaron a la Real Academia de la Lengua Española (RAE) sobre este término y la respuesta fue: «Suánfonson» es un neologismo reciente, al parecer, de origen onomatopéyico, utilizado en la jerga juvenil colombiana y solo documentado en redes sociales. Se usa como adverbio con el sentido de 'muy rápidamente' o como sustantivo con el de 'instante'".

Vea la entrevista exclusiva:

Después del ‘Suánfonson’, miles de personas empezaron a seguir las redes sociales de Carlos Julio Dickson. En YouTube tiene 88.000 suscriptores, en Instagram cerca de 95.500 seguidores y en Facebook lo siguen más de 93 mil usuarios.  En varios de sus videos invita a que “se la vacilen, se diviertan”, pero hace énfasis en que “el criterio no lo venden por ahí, eso hay que irlo a buscar en los libros, en la sabiduría, en los conocimientos. Es una carrera constante que nunca termina. Es una cuestión que tienen que hacer día a día”.

¿Quién es Carlos Julio Dickson?

Es un ‘influencer’ diferente. Transmite temas interesantes y comparte filosofía, conocimientos, valores. Es un académico y habla de todo un poco. En entrevista con EL INFORMADOR aseguró que estudió dos carreras profesionales y una maestría. Estudió Gestión Ambiental y después Comunicación Social. Asimismo, es magíster en ‘Reciclaje de nutrientes para la producción de bioinsumos para la siembra agroecológica’. Además, a través de su tesis logró el beneficio de un grupo de campesinos. Su sueño es ayudar y ponérsela fácil al que la tiene difícil.

Buscando trabajo en Colombia

No todo es color de rosa como en las redes sociales lo pintan. Dickson vive en Antioquia indocumentado y buscando oportunidades para ganar el sustento y lograr sus objetivos.

“No tengo PEP, no tengo cédula, no tengo nada. Soy ilegal. Nunca en mi vida he tenido pasaporte. Me estoy rebuscando con las redes sociales y buscando trabajo de esclavo en cualquier lugar porque es lo que me toca, cada quien según sus posibilidades. Cada vez que alguien me va a apoyar se echa para atrás al ver mi situación en vez de apoyarme de verdad. No tengo pasaporte, ya de ahí tú te trazas la ruta de lo que hay que hacer. Paso 1 ir a Caracas ¿cuánto cuesta eso? El pasaporte tanto, los pasajes tanto, y después de ahí es que empieza todo”, relató.

A continuación, parte de la entrevista que concedió en exclusiva a EL INFORMADOR.

Sobre sus estudios

“Yo no pensaba estudiar en la universidad porque a muy temprana edad descubrí que ahí lo que hacen es enseñarte a reproducir, a ser manso, un esclavo más ¿quién es un ingeniero? Un obrero que gana un poquito más que otro obrero. Y yo no quise ir a la universidad, pero luego aparece la Universidad Bolivariana de Venezuela, con una visión diferente y ahí fue donde yo dije claro, esta es una universidad donde uno construye su conocimiento y abre su pensamiento crítico, y fue por eso que decidí estudiar”, explicó.

Dickson agregó que allí estudió Gestión Ambiental. “Yo quería estudiar primero Comunicación Social porque siempre me han gustado los medios y esa área, pero no fue posible. Gracias a Dios tuve la oportunidad de estudiar Gestión Ambiental y ahí fue donde aprendí a amar a la naturaleza, a los animales, y aparte de eso mucho conocimiento científico- técnico en el área de la conservación, reciclaje, nutrientes y todo lo que tiene que ver con gestión de ambientes. Ha sido muy bonita esa experiencia. Luego tuve la oportunidad después que me gradué del pregrado de Gestión Ambiental de estudiar Comunicación Social y paralelamente iba haciendo una maestría en ‘Reciclaje de nutrientes para la producción de bioinsumos para la siembra agroecológica’”, contó. 

¿Cuál es su objetivo con las redes sociales?

Carlos Julio contó que su objetivo es ayudar a las personas a las que nadie apoya y ponérsela fácil al que la tiene difícil.

“El objetivo principal con esto es obtener la mejor cantidad de ingresos posibles ya sea conspirándomela por medio de mi imagen física o el día que pueda monetizar y ayudar a la gente y a todos esos pequeños muchachos que nadie los apoyó, esa gente en la que nadie ha creído, esa gente que saca una cancioncita de mierda y la canción es buena pero no pega porque no tiene quien lo escuche o le faltó una computadora o le faltó una vaina, y es estar ahí al lado de esa gente, o a quienes necesiten insumos médicos o una intervención quirúrgica, es pa’ eso”, explicó. 

De igual forma, contó parte de su experiencia y de lo que ha tenido que pasar. “Yo me exploté de un día pa’ otro. Cuando yo escribí mi tesis de pregrado la hice con 35 computadoras prestadas en 40 oficinas diferentes. De repente vienen y cierran una oficina de esas o cambian el director del área donde te están haciendo el favor y pierdes el material. Y todo eso mientras un hermano mío jugaba ‘San Andreas’ en una laptop y yo dormía en la universidad o donde cualquier amigo que me ayudaba. Y es por eso que quiero ayudar al que no puede hacer sus cosas, ponérsela fácil al que la tiene difícil, ese es mi objetivo”.

También dice que no le gusta hablar de sus obras. “No aparezco regalando comida o haciendo capture de las donaciones que hago. No me gusta que se sepa cómo ayudo ni a quién ayudo porque para mí, eso no es alarde”, añadió.

La tesis universitaria que benefició a una comunidad

“Fue una época muy bonita de mi vida. A mí siempre me ha gustado matar tres pájaros de un solo tiro. Nosotros nos la pasábamos en un vivero de la universidad al cual recuperamos y ese era nuestro parche y lo convertimos en un aula ecológica. A parte de eso teníamos una oficina donde hacíamos nuestras luchas estudiantiles. Yo era líder estudiantil. Ahí nos la pasábamos después de almuerzo. Los residuos del comedor los llevábamos al vivero, los convertíamos en abono orgánico para de esa manera poder venderlo y sustentar la lucha estudiantil, regalarle unos zapaticos a quien no tiene y así”.

“Después llegó el tiempo de presentar, hacer, construir la tesis de grado y me puse a ver que nos la pasábamos metidos en un monte del que por cierto nos íbamos los fines de semana para Barlovento y allá sembrábamos nuestra yuquita y teníamos un policultivo bien organizado porque éramos pura gente de arquitectura, agroecología, gestión ambiental, y todos los locos que se la pasan con los que le gusta las maticas y la siembra”.

“Después un día conversando con esa gente del pueblo, salen ellos diciendo que aquí no se compraba nada, solamente se compraba la grasa, el azúcar, y la sal. Iban al pueblo nada más a buscar grasa para freír, azúcar, sal y licor, porque ahí tenían todo y sembraban arroz. Cuando nosotros escuchamos que sembraban arroz, de una vez dijimos ¿dónde? Y ahí fue donde empezó mi tesis que es de ‘Producción de arroz’. Rescatamos los conocimientos ancestrales en una comunidad y hoy por hoy en medio de la crisis que vive Venezuela, a esa gente no le falta su arrocito. No he sido yo solo pero sí, somos artífices de cambio y de mejoría”, contó.

¿Cuánto tiempo viviendo en Colombia?

“Llevo dos años viviendo en Colombia. He estado bien porque uno siempre sabe pilotearla donde se pare, al principio estuve en Bogotá -cuando no era famoso- llevando el ‘coñazo’ que lleva todo el mundo. De repente un día me invitaron a tomarme una sopa en un restaurante y en ese restaurante fui gerente. Ahí me puse en contacto con la familia de un amigo mío, un hermano de allá de la lucha estudiantil, colombiano él, y me llevaron para Cali y de ahí me fui para la finca donde un año después me volví famoso, hace un año”.

Actualmente Dickson está en Antioquia trabajando duro, haciendo lo mejor que se puede y “generando las condiciones para poder ayudar a muchas más personas”.

¿Habla de política?

“Si me gustara hablar de política todavía, me hubiese quedado en Venezuela y fuese ministro de algo”.

¿Qué opina de la crisis actual de Colombia?

“No tengo opinión al respecto porque ni siquiera me importa le de Venezuela”.

¿Usted es creyente en Dios?

“Sí, creo en Dios, pero no en ese Dios de barba que castiga a la gente y los manda al infierno a todos. Creo en algo más grande y más poderoso que el invento de una iglesia. Mahadma Ghandi nos ha enseñado a amar. Jesucristo vino a enseñarnos a amar y lo mataron como un hijueputa huevón. Vino también Buda a enseñarnos a amar y nadie le paró bolas. Vino también Osho a enseñarnos a amar y nadie lo escuchó, y hay millones de religiones y los dioses del cosmos han intentado la manera de que los humanos aprendan a amar, y ahí estamos vueltos mierda. Somos un experimento de amor fallido. En eso creo y no tiene nombre, pónganle el nombre que quieran, especulen y háganme viral otra vez”, expresó Carlos Julio Dickson.

¿Cómo es un día de trabajo suyo?

“Cuando tú haces lo que amas no lo consideras trabajo. Yo siempre estoy haciendo algo, algún negocio, conspirándome una ganancia, tratando de vender una publicidad, pensando en el próximo video, organizando ideas, canalizando donaciones ‘x’ ‘y’ o ‘z’”.

“El Suánfonson no fue mi primer video. Ese video le apuntaba a llegar a un público y de hacerme famoso. Cada vez que hago un video lo analizo antes de ponerlo. No doy puntada sin dedal. Las únicas puntadas que he dado sin dedal es que no tengo papeles, no tengo computadora, no tengo internet, no tengo monetizado, me estoy mamando un huevo porque nadie quiere apoyar a un veneco, porque sienten que uno les va a pasar por el lado a toda velocidad en un ‘suánfonson’ y de repente le quita la arepa”.

Sobre su trabajo en el campo académico:

“Yo he dado clases. He tenido varios grupos, he sido líder de muchas organizaciones relacionadas con el aprendizaje en lo académico y todo en el área de la producción de alimentos, de la biología, de las Ciencias Sociales. Me gusta mucho leer, de lo que tú me pidas yo leo, y si no lo sé voy lo leo para ver”.

Un mensaje a los seguidores

“No tengo nada que decir porque ya yo sé cómo es la humanidad y así opera el mundo. Lo que hay que hacer es darle gracias al eterno por bendecirnos y seguir siendo quienes somos. Y que cada quien sea quien sea, ¿qué mensaje voy a estar dando yo? Si no escucharon a Cristo, no escucharon a Buda, no escucharon a los grandes maestros ¿me van a escuchar a mí?”.

Carlos Julio Dickson en diferentes videos ha invitado a leer y concluye que es triste que los únicos videos que se han hecho virales y que han avanzado en las redes “son los videos en los que sale uno chavao y suanfansonfiando una turra, ah, ¿y el contenido importante nada? Con razón es tan fácil ser estrella de reggaetón y hacerse famoso siendo normal. Yo también me la vacilo y es divertido, pero ¿así estamos? Que si salgo yo mostrando el ‘body’ porque estoy bueno y porque estoy alumbrao dicen ay ¡qué de pinga! Pero sale uno no muchachos póngase a trabajar, estudien, siembren un árbol, eso no”, expuso en uno de sus primeras publicaciones en YouTube.

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