In memoriam: Heliodoro Pastor Figueredo

En la gráfica, en una reunión, Heliodoro Pastor Figueredo, con sus familiares mas cercanos. Hoy se celebra, el primer mes de su fallecimiento.

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Fue un 20 de noviembre del año 1939 cuando los cielos de Garagoa (Boyacá) vieron nacer a esa figura a quien hoy dedicamos este In-Memoriam: Heliodoro Pastor Figueredo. Creció en el seno de una familia unida y con principios muy claros que le permitieron desde muy temprana edad forjar el carácter, disciplina y compromiso que pudo atestiguar con generosidad y honestidad; logrando así plasmar las estampas de su natal Boyacá en suelo Samario.

Pastor como de cariño le llamábamos, decidió convertirse en Ingeniero agrónomo en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia en Tunja (Boyacá); y si había algo que lo identificaba, era que no se conformaba y siempre quería más en el plano académico. Él creyó firmemente en la educación como camino para lograr la transformación social que tanto añoraba. Es probable que esa intención de su corazón lo haya llevado a Johara (Malasia) para actualizar sus conocimientos.

Durante los años 1971 a 1973 se fue al Reino Unido en donde obtuvo el título de Master of Scientia in Plan Breeding otorgado por The University College of Wales (Wales, England) lo cual le permitió ser especialista en manejo integral del cultivo de palma africana, mejoramiento genético y producción de semilla mejorada.

Él dominó técnicas y teorías, pero tenía claro que la educación iba acompañada con el ser persona y reconocer en el otro la capacidad de Co-Crear experiencias, conocimientos y saberes. Lo anterior le permitió Crecer y vaya que lo hizo. Tanto el sector público como el privado fueron testigos del tesón que tenía este Boyacense que le permitió ser pionero en la región en el conocimiento, asesoría y asistencia técnica del cultivo de la palma africana.
Por otra parte se propuso llevar sus conocimientos a todos los sectores del agro y fué así como estuvo vinculado con el Instituto de fomento algodonero” I.F.A” en Tumaco (Nariño) como jefe de la sub estación experimental San Juan de la costa y al Centro de investigación El Mira de la misma ciudad; posteriormente estuvo vinculado al Instituto Colombiano Agropecuario I.C.A como Jefe Seccional del programa de Oleaginosas Perenne en el Centro de Investigación Caribia en Sevilla (Ciénaga, Magdalena) donde se dedicó a la producción de semilla mejorada Tenera (Dura X pisifera).

Dada su amplia experiencia en el tema de la palma africana, prestó con mucha dedicación y esmero asesorías y asistencia técnica a muchos agricultores de la región.

Este hombre que miró su noble profesión de ingeniero agrónomo con amor y pasión, interpretó que debía dejar un legado a su país y fue así como a través de publicaciones plasmó sus saberes en obras como: Requerimientos ecológicos de la palma africana de aceite, Factores que afectan el crecimiento, floración y producción de la palma africana de aceite, Técnica sobre producción de semillas mejorada y el establecimiento de viveros de Palma Africana de aceite y otras obras importantes que se constituyen en material de consulta permanente en los profesionales vinculados al sector. Fueron estas actividades que desarrolló para, con su ejemplo claro darle sentido y significado a la vida.

Pastor era como el mar Samario de la tierra que lo adoptó, que lo vio crecer profesionalmente que siempre viene y va, pero con su oleaje lleva un mensaje a cada persona y de diferentes maneras. Y así como el mar, es capaz de sacudir todo lo que lleva dentro con su mar de leva. Asimismo, Pastor era un mar de leva a la hora de emprender proyectos y de poner alma, vida y corazón en cada paso que daba.

Sin lugar a duda cuando crees y creces; te das la oportunidad de crear. Y su vida fue ejemplo de crear relaciones de valor que le permitieron unir lazos difíciles de romper. Es por eso que, al ver su familia, en especial a su admirable esposa Piedad Gámez de Figueredo, sus hijas Lizette e Ingrid y sus nietos, se puede palpar el legado que día a día construyó a través de su existencia.

Definitivamente pensar en Pastor, es pensar en la posibilidad de la eternidad. Porque, aunque haya dejado de existir, su liderazgo y don de servicio siempre vivirán en cada una de las personas, proyectos y comunidades que tuvieron experiencia de él.

Al registrar el primer mes de fallecimiento; su esposa Piedad Gámez de Figueredo, hijas, nietos, hermanos y demás familiares agradecemos las manifestaciones de solidaridad expresada en este luctuoso trance, a la vez que elevamos oraciones a nuestro Dios todo poderoso para que lo acoja en su santo reino…paz en cielo paz en su tumba.



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