Actuaciones que llegan al extremo

Christian Bale durante el estreno en Japón de “American Psycho”. EFE/EPA .TOSHIFUMI KITAMURA/kit/mc/ao et

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Hay actores que necesitan experimentar las mismas situaciones que sus personajes para poder interpretarlos. Algunos, incluso cruzan la línea entre realidad y ficción y sus roles toman el control durante la preparación.

Por Manuel Noriega.
EFE/REPORTAJES

Cuanto más autenticidad se dote a un personaje, mejor. Para ello, los actores recurren a la técnica conocida como “The Method”, una escuela de actuación que surgió en los años cincuenta del pasado siglo, influenciada por “The System”, del actor, director escénico y cofundador del Teatro del Arte de Miscú, Konstantín Stanislavski.
Un actor de método debe buscar en su interior, encontrarse con sus emociones y sus memorias más intensas para conectar con ellas y usarlas en su interpretación.
Algunos actores, además, recurren a otras técnicas para completar su personaje: viven como ellos, sufren sus miedos y cambian físicamente.

 Primer plano del actor australiano Heath Ledger. EFE/Jose Huesca.

El Joker de Heath Ledger
El actor australiano Heath Ledger, fallecido poco después del fin del rodaje de “Batman: The Dark Knight” (2008), se preparó en cuerpo y alma para interpretar a uno de los Joker más reconocidos y alabados.
Para adoptar la personalidad sociópata de su personaje, Ledger se encerró en la habitación de un hotel durante mes y medio, privándose de sueño.
Durante esas seis semanas, el actor pudo pulir los movimientos, la voz, la risa, las miradas y los tics del villano de Batman.

Christian Bale, el cambio físico al extremo
Algunos actores no solo se adentran en el terreno emocional de los personajes que interpretan, también se meten en su piel, adaptando su físico a los requerimientos del guión.
Christian Bale es uno de los actores que más ha “maltratado” su cuerpo a favor de su actuación.
Para “American Psycho”, en 2000, donde interpretaba a un asesino en serie obsesionado con su aspecto físico, mantuvo una estricta dieta alta en proteínas y baja en hidratos y grasas.

Christian Bale es uno de los actores que más ha “maltratado” su cuerpo a favor de su actuación. Para “American Psycho” (2000), donde interpretaba a un asesino en serie obsesionado con su aspecto físico, mantuvo una estricta dieta alta en proteínas y baja en hidratos y grasas.
Cuatro años después se estrenó “The Machinist”. Bale adelgazó casi 30 kilos para lucir un aspecto demacrado y fantasmagórico en la cinta.
Se ha publicado en diversas ocasiones que consiguió perder ese peso en cuatro meses a base de agua, una manzana al día, café, whisky y cigarros.
Un año después, Bale apareció de nuevo en pantalla, esta vez como Batman y pesando 45 kilos más en “Batman Begins”. Pasó de un extremo a otros en tan solo seis meses.
En “The Fighter” (2010) el actor volvió a lucir una imagen demacrada y excesivamente delgada para encarnar a un entrenador de boxeo drogadicto.
Nuevamente recuperó peso y la buena forma física para la última entrega de Batman, “The dark knight rises” (2012). Y un año después apareció con sobrepeso en “American hustle”, con barriga y papada, similar al aspecto que adquirió para interpretar a Dick Cheney, vicepresidente de los EEUU de la administración de George W. Bush, en “Vice” (2018).

 Daniel Day Lewis, uno de los actores que más estudiaba a sus personajes. Efe/Epa Photo Ansa/Filippo Monteforte/To Ms

Daniel Day-Lewis, compromiso con el personaje
El actor británico naturalizado irlandés, Daniel Day-Lewis, fue uno de esos actores reconocidos que vivía el personaje que interpretaba. En la actualidad está retirado.
Cuando se metió en la piel del expresidente de EEUU, Abraham Lincoln, se mantenía en ella durante toda la jornada hasta el fin del rodaje.
Sally Field, que interpretó a su mujer, Mary Todd Lincoln, dijo que no había llegado a conocer al actor, ya que quien siempre estaba presente era “Lincoln”.

Natalie Portman, la obsesión del ballet
En el filme de “The black swan”, de Darren Aronofsky y estrenada en 2010,la actriz, directora y psicóloga estadounidense, Natalie Portman, interpreta a Nina Sayers, una talentosa pero tímida y autoexigente bailarina de ballet.
Para que su actuación fuese creíble, la actriz estadounidense de origen israelí, estuvo un año siguiendo un duro esquema de entrenamiento de 12 horas diarias que incluía, además, una dieta estricta.

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