Dominga Hincapié de Yepes, una de las forjadoras del turismo de El Rodadero

Dominga Hincapié de Yepes.

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Inculcó en sus hijos, familiares y conocidos un gran legado.

Por: María Patricia Gutiérrez M.
Redacción EL INFORMADOR
Fotos: Edgar Fuentes

Un 26 de septiembre de 1927, nació en Santa Marta, exactamente en Gaira, una mujer virtuosa y luchadora por lo suyo y lo de su región; sus padres la bautizaron con el nombre de Dominga Hincapié, quien años después se convirtió en forjadora del turismo de: El Rodadero.


 Dominga con su esposo José Antonio Yepes Cabas.

Ella durante años ayudó en gran parte al desarrollo del sector turístico de uno de los  balnearios más apetecidos de la ciudad, El Rodadero. Al pasar lo años y la edad aumentando, Dominga Hincapié conoció a un gran hombre, el cual fue su bastón durante varios años, se trataba del señor José Antonio Yepes, (Q.E.P.D), con quien se casó y de cuya unión nacieron sus hijos María Elena, Rosa, Elvira, Helena, Reyes, Rafael, Héctor y Damaso Yepes Hincapié.

Si hablamos de esa época, algunos recordarán como era el famoso balneario, pero para quienes no lo saben, era un gran montículo de arena entre dos pequeños cerros.​ Ese lugar era empleado por los lugareños para bajar rodando hasta la playa por su pendiente. Gracias a la brisa mantenía cubierto de arena.



 

La famosa montaña de arena blanca.

El desarrollo de El Rodadero

Inició en el año de 1950, cuando Dominga Hincapié de Yepes tenía exactamente 23 años; ella junto a su cuñada Rosa Yepes y su amiga Julita Rodríguez, lucharon hombro a hombro por explotar el turismo en la zona.

Sus inicios como sector turístico ocurrieron en 1954 cuando el gobernador de esa época, el general Rafael Hernández Pardo, quien comienza la construcción de la carretera por el cerro Ziruma. En su honor, la vía que hoy conecta el centro de Santa Marta y El Rodadero se llama Avenida Hernández Pardo.

A su vez, el presidente de ese entonces Gustavo Rojas Pinilla respaldó la construcción del hotel Tamacá (vocablo indígena que significa 'casa grande en la playa'). Tal proyecto fue erigido en el antiguo lugar de adoración de los Indios Gairas. Todos estos esfuerzos apuntaban a revivir las playas de la ciudad para bien de locales y visitantes.

Años después se empieza a promocionar su urbanización. En un principio ofrecían lotes desde un peso el metro cuadrado, fue en ese momento donde nació el gran legado de Dominga Hincapié de Yepes y sus amigas.


 

Cuando el  Hotel Tamacá cumplió 60 años le realizó un reconocimiento a doña Dominga.

El legado de Dominga

Inició en ese año mencionado anteriormente Dominga, compró un lote en la parte baja de ese “gran montículo de arena” (en donde queda en la actualidad el famoso Hotel Tamacá), allí instaló el recordado Restaurante ‘Donde Minga’, el cual se convirtió en el favorito de los turistas, por la sazón y buen gusto que entregaba en cada uno de los platos de la carta.

Su buen trato, relatos y la lucha por siempre dejar contentos  a los visitantes de esa época, sirvieron para que El Rodadero creciera y le abriera las puertas al turismo en la zona. Dominga, durante varios años siguió con su trabajo y su gran proyecto de lucha; años después vio crecer lo que ella misma sembró en compañía de su cuñada y su amiga. Es de anotar que ambas mujeres también tenían sus kioscos de comidas en el lugar.



Minga, siguió la herencia de su cuñada Rosa, ofreciendo la famosa bandeja de pargo frito, arroz de coco y patacón pisao’. Es de recordar que aquel Rodadero era de arenas blancas, el cual fue descubierto y trabajado por ellas  hace más de seis décadas, pero que en la actualidad se desvaneció.

'Burrotaxi'

Su visión futurista la llevó a darse cuenta que de noche en aquellos años, el visitante no tenía a dónde ir, ya que el servicio de ‘coches’, era muy difícil, e impedía la sana distracción del turista, y se inventó el primer ‘burrotaxi’, que circuló en las calles de El Rodadero, y que se convirtió en una verdadera atracción y alegría para todos.


 
Burrotaxi.

El 'Burrotaxi’, era el medio de transporte que ayudaba a que los visitantes pudieran disfrutar de la noche en El Rodadero, era un burro que llegaba en su lomo unas tiras que al otro extremo unían con una silla bien acondicionada. Lo manejaba por una persona que se encargaba de dar los paseos por todo el sector.

Muchas fotos fueron las que se tomaron los clientes en ese novedoso servicio, que sirvió en el interior del país para promocionar a ese gran balneario llamado El Rodadero.




 Con algunos de su nietos el día que cumplió 90 años.

Un gran ejemplo para sus hijos

Amorosa, dadivosa, luchadora y flexible, esa era Dominga Hincapié de Yepes, una gran mujer que cerró sus ojos el pasado 7 de enero a los 93 años de edad, dejando un gran vacío en la vida e sus familiares y conocidos, pero a la vez llenando de orgullo a sus hijos por todo su gran legado para la ciudad.

EL INFORMADOR, habló con Damaso Yepes Hincapié, hijo menor de Minga y José Antonio; quien él narró que su madre ayudó a explotar esa gran mina de oro que es El Rodadero. Desde pequeño vio como ‘Minga’ trabajó por su sueño y su corazonada y gracias a Dios vio ese gran desarrollo, del cual ella se sentía orgullosa.

“Minga, era una gran mujer, muy especial y servicial, hasta su ultimo día de vida pensó en su sector como ella lo llamaba, a pesar de su problema de equilibrio, siempre pedía pasar y ver esos lugares que ella ayudó a transformar y visibilizar” dijo Damason.




Esa mujer que parió a 8 hijos tuvo la dicha de ser abuela de 14 nietos, según lo dicho por sus hijos era católica y devota al Señor de los Milagros, amaba comer alimentos del mar, acompañado de arroz con coco y patacón.

“Mi madre fue una mujer visionaria, tanto así que logró impulsar en sus inicios a El Rodadero como sector turístico, aportando sus conocimientos gastronómicos y dejando un gran legado en la comunidad samaria”, Damaso Yepes, empresario.

Continuando con su ayuda al progreso del sector, hace más de 3 años Dominga, levantó los cimientos del hotel ‘Casa de Minga’, un lugar que incita al descaso y se encuentra ubicado en la carrera 2ª #5-129 El Rodadero. Es un pequeño hotel que era atendido por ella misma y alguno de sus hijos.


 Hace algunos años Dominga fue homenajeada en la iglesia de Gaira, por parte de la ex mandataria del departamento del Magdalena Rosa Cotes.

Una gran perdida

Hoy no solo familiares lloran la partida de Minga. A Jesús Trujillo Bonet, dueño del restaurante ‘Donde Chucho’, le duele cada día más la partida de ella, en quien confió y lo acogió como una madre.

Entre lágrimas, Trujillo, narró que Minga fue quien le dio la mano y le dio de comer, cuando nadie creía en él; en la actualidad la comida de ‘Donde Chucho’ se convirtió en su favorita, ya que todos los días mandaba a pedir allá. “Su plato preferido el pescado, solo era que me llamaran y me dijeran que quería y enseguida se lo mandaba”.




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