Nelson Rodolfo Amaya, presenta su libro Yosüru

Yosüru: historias de un pueblo altivo en el desierto de los Wayúu.

Cultural
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Esta es una novela basada en la cultura del pueblo Wayúu, en la que el título hace alusión a la lengua Wayuunaiki de El Pájaro, pequeña población en el desierto guajiro, frente al mar Caribe.

Nelson Rodolfo Amaya, autor del libro Yosüru.
Nelson Rodolfo Amaya, autor del libro Yosüru.

El autor Nelson Rodolfo Amaya, nacido en Riohacha, presenta su más reciente libro Yosüru: Historias de un pueblo altivo en el desierto de los Wayúu, sus bellas narraciones transportan al lector a él, donde habita una bien mezclada población mestiza y de indígenas de la etnia Wayúu, la más numerosa en Colombia, ubicada en el país y Venezuela, y que vibra con sus pasiones por la pesca, el cuidado y pastoreo de sus animales, y los gajes que le traen el comercio y la simbiosis de las dos culturas: La wayúu, dueña del territorio y sus creencias, y la “aríjuna”, que reúne a todo aquel que no comparte lazos de sangre con ellos.

El primer pilar fundamental sobre el que está construida la obra es el carácter de su gente, que lo plasma a través de cada personaje de la historia, mostrando las costumbres de una comunidad, sus fortalezas como pueblo y los avatares a los que el destino los somete, sin que pierdan ese sentido estoico de que la vida hay que afrontarla como venga, dándole el valor a cada instante y sin cejar nunca en mirar el diario acontecer con curiosidad y alegría. Sus actores reflejan la picardía de la vida, las creencias ancestrales, de espíritus y demonios, de supersticiones y de hechizos, que superan la ciencia.

A través de uno de ellos, Tío Balín, un palabrero con grandes dotes, se cuentan los pensamientos de un Wayúu que administra un sistema único de resolución de conflictos, distante de los afanes propios de los aríjunas. El amor, que no puede faltar en el diario acontecer, es mostrado en hombres y mujeres de distintos orígenes raciales, y hace sus apariciones para reafirmar que sin él no hay existencia justificable. El segundo fundamento es ese papel inigualable de la mujer entre los Wayúu, encarnado en Mamá Devo, dueña de un carácter y un desprendimiento ejemplar, cuando deja caer sobre sus hombros la responsabilidad completa de las familias, desde la crianza y las tareas para sobrevivir, hasta la tradición y la necesidad de mantenerlos unidos para enfrentar los problemas.

Al hombre le corresponde mandar, pero es a la mujer, cuando asume el liderazgo con vehemencia, a quien le toca poner las cosas en orden.

Encontramos en la narración un afán de destacar del mar y de los afectos el impacto que producen en cada ser que vive, en un mensaje persistente para que los días se nos hagan más placenteros, mejor vividos. Se reafirma la sencillez como elemento de soporte de lo cotidiano, en un rechazo a lo ampuloso, a la vanidad y a la avaricia.

Cada día hay un mayor interés nacional e internacional por los paisajes de La Guajira, con su andanada espectacular de arena, mar y viento, que invita a la aventura y la exploración de cada uno de sus rincones.

Este interés va de la mano de una curiosidad por la cultura bien particular de los Wayúu y su forma de vida, que se muestra en esta excelente narración.



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