La estigmatización social del personal de salud en la pandemia

Hugo Alberto Berástegui Soto Psiquiatra Neurocientífico en formación. Buenos Aires - Santiago de Chile.

Salud
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La realidad actual que nos toca vivir a todos incluye intolerancia, angustia, enojo y hasta aplausos, en medio de cualquier ámbito el personal sanitario y asistencial está preparado para comprometerse en tiempo, demanda y vocación, incluye la ausencia en fechas familiares importantes, reuniones o compromisos sociales, hasta llegar incluso a volverse habitual. Sumado a ello debemos aprender algo que no se enseña en ninguna casa de estudios, cargar con la pesada responsabilidad de atención en una pandemia, con la posibilidad de enfermar y morir.

Cuando hablamos de estigmatización social hacemos referencia a la asociación negativa entre una persona o grupo de personas que comparten ciertas características sociales, en el caso de la temida infección, se supone que todos aquellos que hacemos parte de la atención sanitaria conformada por enfermeras, camilleros, auxiliares de laboratorio, auxiliares de aseo, médicos y demás personal asistencial, somos portadores de enfermedad y contagio incluyendo de echo a los pacientes recuperados, siendo entonces estereotipados, etiquetados e incluso discriminados por suponer que pone en riesgo la integridad de quien esté cerca.

Existe una explicación científica a esta conducta, el escenario actual genera una situación de desconcierto considerando a estas personas como una posible amenaza lo que genera miedo, esto a su vez activa un sistema de alarma cerebral por la posibilidad de infección que conlleva a una respuesta adaptativa que involucra cambios fisiológicos, cambios en el pensamiento y el comportamiento, todo ello mediado por sustancias neuroquímicas a nivel de la corteza y núcleos cerebrales, preparando al organismo para para la defensa, las cuales sostenidas en el tiempo por la incertidumbre conllevan entonces a la ansiedad y el pánico, alterando el pensamiento lógico y la capacidad de raciocinio, traducida en un contexto conductual en situaciones lamentables como evitar el ingreso al domicilio, el rechazo mediante anuncios o misivas de abandono del lugar, hasta llegar a negar el acceso a los servicios de trasporte público. No hay un responsable particular del virus en nuestra ciudad si de eso se trata, vivimos en medio de en un sistema de salud vulnerado por numerosos avatares, donde todos junto a nuestros pacientes somos los más afectados, sin mencionar la precaria remuneración.

Podemos citar algunas recomendaciones para evitar el pánico y la estigmatización causada por actual infección comenzando por evitar la “infodemia” o desinformación de propagación más rápidamente que el actual coronavirus, apoyarse y vincularse con las medidas de prevención como la cuarentena obligatoria y las indicaciones dadas por las autoridades sanitarias, eludir la falsa y constante creencia de que yo no me puedo enfermar porque no soy ni estoy en contacto con el personal sanitario lo que ocasiona perseverancia e inflexibilidad de pensamiento, activa los mecanismos mencionados y ocasiona estrés ansiedad y rechazo. Gracias por la lectura y espero encontrarnos en otro espacio.


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