Don Nadie

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Smaller Small Medium Big Bigger

Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

e-mail: vivesg@yahoo.com



La petición del expresidente Santos a Biden de sacar a Cuba de la lista de patrocinadores del terrorismo, aunque alborotó el gallinero, no sorprende. 

Zafarrancho similar se armó cuando se pensó, sin sustento, que Santos había sido invitado a la posesión de Biden.  Incomprensible la reacción de pánico de algunos líderes en Colombia sobre lo que hace o deja de hacer Santos.  El expresidente será “alguien” en la parroquia colombiana, pero en el concierto internacional es un don nadie.  Creer lo opuesto es atribuirle una estatura que no tiene y mantenerlo innecesariamente vigente.  Está bueno ya de tanto parroquialismo.  

No es posible que cuando les abren los micrófonos a ciertas personas, estas se explayen en apelativos de todo tipo contra Santos, cuando el personaje solo es merecedor de total indiferencia.  Si se debe comentar algo, que se haga desde la orilla institucional y con la intención de socializar la posición colombiana en temas espinosos.  Las relaciones de Colombia con nuestro aliado del Norte han sido buenas sin importar quién sea el huésped de la Casa Blanca.  Como bien lo anotó el presidente Duque, las relaciones con los Estados Unidos están signadas dentro del bipartidismo.

La administración Biden no se va a dejar influenciar por la petición de un grupo irrelevante como Elders, que fue el que envió la petición, y al que pertenece Santos.  El giro o no en la relación Cuba - Estados Unidos se dará de conformidad con los intereses y prioridades fijadas por el gobierno Biden.  El objetivo de los Estados Unidos no ha cambiado –es un tema de estado-  y es el mismo desde que Cuba abrazó el comunismo.  Cambia cómo lograrlo: énfasis en la zanahoria o el garrote.  El énfasis lo define el presidente.

Santos cree que manda en Colombia e intenta “concluir” la agenda de “paz” que siente truncada al no haber avances con el ELN.  Cree que el apoyo cubano es fundamental para que su intento sea exitoso, y cree que puede arrinconar al gobierno colombiano con presión internacional.  

Injustificable pedirle intermediación a un país, Cuba, que viola los derechos humanos de forma grave, y que por décadas ha sido refugio de delincuentes y exportador de terrorismo.  La guerrilla en América Latina es un problema creado por Cuba.  Puede que hoy Cuba no tenga el músculo para armar guerrillas y demás, pero el objetivo de una América Latina comunista lograda desestabilizando los países cuyos gobiernos no le son afectos está hoy más vigente que nunca y cuenta con el apoyo de aliados en la región.  Cuba no es amiga de Colombia.  No entiendo como los países dañados por la nefasta influencia cubana, entre estos Colombia, mantienen relación alguna con Cuba. 

El aislamiento total de Cuba debería ser la única relación posible dadas las circunstancias, y por ser la única que se compadece de nuestros intereses.  La región hoy vive su propia guerra fría.

América Latina entera debería levantar la voz y exigir una Cuba democrática y libre.  Una Cuba terrorista ni es aceptable ni puede ser tolerada en América Latina.   La desestabilización de los gobiernos de la región debe ser detenida a cualquier costo.  Llegado el momento y la oportunidad, los gobiernos de la región deben darle a conocer a Biden nuestra posición con respecto a la dictadura cubana.  Se requiere una posición unificada, por lo menos de los gobiernos democráticos de la región.  Sería un bien primer paso que América Latina se uniera al bloqueo de los Estados Unidos.

Creer que Cuba es víctima del “imperialismo yanqui” después de todo el mal que nos han causado es masoquismo.  Si no fuera por la pared de contención que ha representado el “imperialismo yanqui”, hace rato toda América Latina sería comunista.