¿Beethoven era negro?

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Escrito por:

Hernando Pacific Gnecco

Hernando Pacific Gnecco

Columna: Coloquios y Apostillas

e-mail: hernando_pacific@hotmail.com



Tal vez, la pintura más representativa de Ludwig Van Beethoven es el retrato realizado en 1820 por Joseph Karl Stieler, cuando el genio musical tendría 50 años.

El lienzo coincide sustancialmente con el monumento erigido en su ciudad natal, Bonn, Münsterplatz. No se conocen muchos retratos del músico: hay uno de su adolescencia y otro de su juventud, y algunos más a mayor edad. Ciertos analistas se han preguntado: étnicamente, ¿Beethoven era “negro”? Existe una máscara realizada cuando Beethoven tendría unos 40 años: sus facciones no parecen germánicas, y son similares a los de su máscara mortuoria. Un artículo de 2015 publicado en “The Concordian” reafirma los rasgos “africanos” de ésta última. Puede sonar a disparate, pero la discusión no es nueva.

La familia Beethoven era originara de Bravante, en la región de Flandes (Bélgica). Especulaba Samuel Coleridge-Taylor, músico británico mulato hijo de una mujer blanca y padre sierraleonés, que los antepasados flamencos del alemán tendrán ascendientes africanos, posiblemente bereberes, aparecidos durante el tiempo de dominio español. En sus tiempos escolares, Ludwig era llamado “Der Spagnol” (El español) por su tez morena. Hubo teorías fallidas para demostrar la influencia africana en su obra musical. Pero, otros académicos desdeñan el origen africano de Beethoven. "No hay base fáctica para esta suposición", asegura la musicóloga Gesa Finke, de la Escuela Superior de Música de Hanover.

Lo interesante del debate, más allá del origen de Beethoven, es valorar el impacto que tuvo dicha teoría en los Estados Unidos durante los años 60, cuando estaba en furor la lucha de los negros por obtener sus derechos civiles. La discriminación era insoportable. Las luchas ideológicas y las confrontaciones eran frecuentes. Rose Parkes, Malcolm X, Black Panthers, Muhammad Alí, Elijah Muhammad, Luther King eran héroes referentes de la lucha contra el racismo. Como un símbolo de resistencia, los afrodescendientes circularon la versión de que Beethoven era negro, creencia que se arraigó con fuerza. Fue una disrupción en la forma de entender la historia y el canon musical. Si Beethoven era negro, ¿habría clasificado como compositor canónigo? ¿Qué pasaba con otros compositores negros? Cambiaba, evidentemente, la percepción acerca de raza y jerarquía racial en los Estados Unidos y el mundo. "Claramente, Beethoven no habría entrado al canon musical si hubiese sido negro", asegura Finke. "Todo sugiere que el canon en la música clásica es un privilegio de los blancos", agregó.

A raíz de este debate se visibilizan músicos negros “desconocidos” en la historia de la música clásica. Y surgen nombres: George Bridgetower, un violinista virtuoso, a quien el mismo Beethoven le dedicó una sonata para violín; Joseph de Boullongne, el Chevalier de Saint-Georges, apodado "el Mozart negro"; el mencionado Samuel Coleridge-Taylor, y el compositor cubano José White, de gran fama en París, donde vivió la mayor parte de su vida, entre otros músicos. Se menciona a Florence Price (1887-1953), la primera mujer afroamericana en interpretar su música en una gran orquesta sinfónica. Por desgracia, la historia se sigue construyendo sin cambios sustanciales. "El canon es el reflejo de la sociedad y está diseñado de acuerdo con principios patriarcales, nacionalistas e imperialistas", asegura Gesa Finke. Aunque el canon no puede ser ignorado, debatir sobre este puede hacerlo más democrático y diverso.

En el mundo de la música clásica sigue existiendo un racismo estructural en las instituciones. Los compositores y músicos negros tienen menos acceso a orquestas y menos oportunidades en las escuelas musicales y universidades, según Nepomuk Riva, de la Escuela Superior de Música de Hannover ¿Se democratizará alguna vez el canon musical? ¿Será más inclusivo? Por ahora, se les puede seguir la pista a Elaine Mitchener o Errollyn Wallen. Y disfrutar la deliciosa música afroamericana, aporte sin igual: jazz, tango, bossa nova, salsa y tantos otros ritmos caribeños y antillanos en los que los negros llevan la batuta. Demostración fehaciente del incomparable talento que Europa debe descubrir y fomentar en sus academias musicales.



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