Promisoria despensa alimentaria

Columnas de Opinión
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En recientes días, realizando un trabajo de investigación sobre la balanza comercial de Colombia en los actuales momentos de crisis, me encontré con unas cifras que valen la pena analizar. Estudiando el comportamiento de las exportaciones del país hacia los mercados externos noté unos indicadores interesantes en el grupo de productos Agropecuarios, alimentos y bebidas, que muestran guarismos positivos en comparación con el año 2019.
Analizando las cifras de ventas al exterior de este grupo en los primeros seis meses (Enero-Junio) del 2020 con el mismo período del año 2019, muestran un crecimiento del 0.6% y una contribución del 25% en el total de las exportaciones de nuestra economía (Dane, Boletín Técnico Exportaciones Junio 2020). Inclusive en la comparación del período Enero-Agosto (2020-2019) sube el crecimiento en estas exportaciones al 1.5% y la contribución con un 25.1% (Dane, Boletín Técnico Exportaciones Agosto 2020).

Sin duda alguna apostarle al campo es apostarle a la equidad como lo ha expuesto el presidente Duque en varias oportunidades. Un crecimiento sostenido de las inversiones en el sector rural generaría un cierre entre las brechas rural-urbanas en lo que tiene que ver con calidad del empleo, niveles de remuneración, educación, salud y seguridad social entre otros.

La estrategia del gobierno para lograr el objetivo de contar con un campo más productivo en medio de la pandemia, se ha enfocado en cuatro herramientas principales: 1. Agricultura por Contrato, la cual facilita que los pequeños productores vendan sus productos bajo un modelo de contrato a largo plazo y a precios justos. 2. El Campo Emprende, que impulsa proyectos de emprendimiento en el sector y fortalece los proyectos productivos asociativos. 3. El Campo a un Clic, que busca preservar los ingresos de pequeños y medianos productores así como garantizar el abastecimiento de alimentos de los hogares a través de canales de comercialización virtuales. 4. Puntos de Encuentro, para facilitar la negociación entre compradores-productores y proteger la cadena de abastecimiento. Todas estas políticas a su vez buscan mercados más seguros y rentables en beneficio del trabajador rural y de los hogares colombianos.

Contar con un potencial de 32 millones de hectáreas para producir alimentos, nos lleva a pensar sobre la posibilidad de convertirnos en una de las potencias alimentarias del mundo. No es exagerada esta afirmación, de hecho la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) en su informe 2019-2028 un decenio de oportunidades para el sector rural, asegura que contamos con esa frontera agrícola y el gobierno nacional ha asumido el reto trabajando en programas que apuntan a incentivar la inversión, a incrementar la contratación y producción rural para mejorar la disponibilidad, el acceso, el consumo oportuno de los alimentos y hacia futuro ampliar la oferta alimentaria en los mercados internacionales.

Por otra parte, es necesario que desde los programas y facultades de nuestras universidades se genere una mayor motivación de nuestros estudiantes para desarrollar estudios sobre el sector rural. Incentivar la práctica y la investigación de nuestros futuros profesionales en el sector sería una contribución valiosa para impulsar a Colombia a ser una despensa mundial de alimentos.


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