El poder de las mayorías

Columnas de Opinión
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El "poder de las mayorías" es un "slogan" que pronuncian los politicastros atrincherados en los decadentes partidos políticos de este país; esto lo expresan, con el ánimo de recalcar que tenemos un Estado democrático. Pero, ¿qué es democracia? Democracia no es el Gobierno de las minorías, ni es el Gobierno de las mayorías, democracia, como forma de convivencia ciudadana es el Gobierno de todos, en el cual se reflejan sabiamente mayorías y minorías.

"El poder de las mayorías" es un lema vago, diluido, sin sentido social, pues no refleja la realidad de nuestro país en donde cada período constitucional, la clase política anquilosada en la colmena burocrática, hunde más y más al pueblo en la inconformidad y en la angustia tanto psíquica como material puesto que el hambre y la miseria lo atrapan en sus anillos devastadores de injusticia.

"El poder de las mayorías" niega a las minorías un gobierno democrático, por lo tanto no permite direccionar un orden social sabiamente establecido por mujeres y hombres libres. Es absurdo decir que mientras un gobernante tenga, por ejemplo, unas "mayorías" en el Congreso, la democracia está garantizada y que así puede desarrollarse correctamente; por el contrario, como se puede observar, esto genera un estado político cruel y despiadado, que es una de las lacras más peligrosas y venenosas de la auténtica democracia.

Indubitablemente, la democracia debe desarrollarse dialécticamente, y si se quiere comprender en forma íntegra su esencia y su filosofía, la clase política en general no debe proseguir con el juego dañino de montar sobre bases falaces un proceso electoral. No podemos esconder, negar o ser indiferentes en los momentos actuales puesto que en todo el territorio nacional, azotan fuertes vientos huracanados de cambios.

Los colombianos han ido entendiendo a través del transcurrir del tiempo, que lo que la clase política ha venido llamando democracia, es algo deleznable, sátrapa y que la realidad, hoy, es otra.

En el país, el proletariado en sí, como podemos apreciar por medio de sus movimientos socio-políticos, ha venido comprendiendo que es imposible concebir la democracia sin garantías sociales. ¿Cómo puede haber democracia en un país donde existen seres humanos hambrientos, analfabetos (as), descalzos, sin viviendas, sin trabajo, niñez desamparada y cincuenta mil cosas por el estilo? Ufanarnos que vivimos en un país democrático, donde el Estado no es el agente de todas las actividades del pueblo, es una verdadera broma de mal gusto.

"El poder de las mayorías", que entre otras cosas es una frase extraída del léxico obsoleto del derrotado y destruido partido Marxista-Leninista de la ex URRSS, bastante mencionada por la época del carnicero de Hungría, Mr. K, no acompaña a la democracia en su acción esencialmente dinámica, sino que la encuadra dentro de un molde rígido, excluyente, elitista, donde las minorías no tienen oportunidad de concebir sus anhelos humanistas, tal como ocurrió en la Rusia comunista.

El titular verdadero del poder público es el pueblo en su totalidad y no uno o varios predestinados. No niego que el poder pueda delegarse, pero sí enfatizo que el poder es una concesión del proletariado. El Gobierno realmente democrático depende de la voluntad del pueblo, y no porque tenga unas mayorías en el Congreso…

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