‘Ser pilo paga’, programa de bajo impacto

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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

e-mail: vivesg@yahoo.com



¿Cuáles son los beneficios para el país del programa Ser Pilo Paga? ¿Se justifica la euforia del gobierno al promoverlo como uno de los pilares del desarrollo colombiano y estrategia a largo plazo? ¿Cuál es el impacto real de esta iniciativa?


Los mejores estudiantes del país deberían automática y gratuitamente poder elegir la universidad nacional que quisieran, y los contribuyentes correr con los costos de manutención de los estudiantes de bajos recursos. Las universidades privadas deberían ofrecer becas a estos estudiantes. Al mejor talento humano se le brinda las mejores oportunidades disponibles. Este proceso debería continuar y ofrecer la opción de maestrías y doctorados fuera de Colombia, también pagadas por los contribuyentes y mediante acuerdos con instituciones de alto nivel.

El impacto de Ser Pilo Paga en el desarrollo del país será marginal por varias razones. La primera es que la educación que hoy se ofrece en Colombia es del siglo diecinueve, con notorias excepciones, y tiene poco impacto a la hora de preparar el talento humano para competir con los mejores del mundo. Donde vivo, cada vez es menos relevante tener un diploma o ir a una universidad prestigiosa. Lo que le importa a las compañías es que la persona tenga las destrezas y competencias requeridas y poco interés sobre dónde o cómo las adquirió. Esto se compadece con el acceso a educación de forma individualizada y por muchos medios, incluyendo los electrónicos. La idea del aprendizaje presencial y estructurado es cada vez menos relevante. Claro que hay campos del saber que son más aptos que otros para la adopción rápida de esta tendencia. En resumen, en Colombia tenemos mayormente una educación apta para una sociedad preindustrial.

La segunda razón para el impacto marginal, es que la forma como está estructurado el programa le da oportunidades a quienes de una u otra manera van a llegar al mismo sitio. Quizás hace una diferencia real para el 20% de los beneficiados. Desde esta perspectiva es arar en el mar. Aquí juega papel preponderante la selección natural que dota de mucho talento a ciertos individuos, y ese talento por si solo trasciende todas las barreras que pueda tener una sociedad. Es más, no es claro que la ausencia de dificultades sea algo bueno para alguien que tiene mucho talento. La lucha por lograr algo es parte del proceso virtuoso que lleva a algunas personas a coronar la cúspide del olimpo humano. Es decir, la genialidad se nutre también de la adversidad.

Con todas sus limitaciones, el programa Ser Pilo Paga es un pequeñísimo paso en la dirección correcta, aunque sea un programa de poco impacto real. Parte del problema es que el programa solo se enfoca en la punta de la pirámide, cuando en realidad para que sea un programa de alto impacto, debería estar enfocado en los estudiantes que no son los mejores, y quizás por regiones. Más complicado y más costoso en el corto plazo, pero que tendría un impacto incalculable para el desarrollo y productividad del país a largo plazo. Si queremos elevar la productividad del país, tenemos que enfocarnos en aquel talento humano que con una intervención sistemática mejoría cualitativa y exponencialmente sus competencias. El éxito estaría en conseguir que el estudiante mediocre o malo alcance un mucho mejor nivel, y por qué no, la excelencia.

Como es evidente que la mayoría de los estudiantes son considerados “mediocres o malos” y no se les puede financiar a todos, el programa podría estructurarse con criterios orientados a la transformación social y productiva. Esto no es extraño para nosotros, ya que existen programas en Colombia, que por ejemplo toman a indigentes y los rehabilitan y les enseñan un oficio. Sin duda alguna el que una persona pase de la mendicidad a tener su propio negocio o tener un empleo formal es una enorme ganancia en productividad para el país. Es replicar esta idea, pero a nivel de estudiantes y ojala en las regiones más atrasadas del país. El trabajo no terminaría al darles acceso a las mejores universidades del país porque dejados a su suerte fracasarían. Tendría que estructurarse un sistema de apoyo y soporte permanente. Ojala el país dejara de pensar en términos de minorías, elites y estratos.


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