La saga está a punto de terminar

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Smaller Small Medium Big Bigger

Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

e-mail: vivesg@yahoo.com



Patético show el del Centro Democrático a raíz de que el ex ministro Arias perdió en primera instancia, y consecuentemente tendrá que volver a Colombia a pagar la condena.  Idiota Arias que se ha dejado utilizar mediáticamente por sus co-partidarios para agitar el trapo partidista.


Es bizarro que la bancada democrática crea que la presencia de Uribe y de otros miembros de la bancada iba a tener efecto alguno en lo que el juez pudiera decidir.  O que creyeran que cartas a representantes del Congreso afines a sus posiciones podían tener algún efecto sobre un juez en los Estados Unidos.  Ni el mismo Trump podría decir ni pio porque es que en los Estados Unidos la separación de poderes si existe, y no hay nadie por encima de la ley.

Es absurdo creer que la Corte Suprema de los Estados Unidos estaría interesada en escuchar este caso.  En términos reales, a Arias le queda una apelación y punto.  Mienten los abogados que representan a Arias y el Centro Democrático cuando dicen que entre Colombia y los Estados Unidos no hay tratado vigente de extradición porque la Corte Suprema colombiana lo declaró inexequible.  Tal vez no para Colombia, pero desde la perspectiva estadounidense si lo hay y el juicio se está llevando a cabo en los Estados Unidos bajo la normatividad estadounidense.  Es risible creer que un juez en los Estados Unidos va a aceptar como valido un fallo de la Corte Suprema/Constitucional colombiana sobre la validez del tratado de extradición.  Es un principio establecido doctrinal y jurisprudencialmente que en los tratados con otros países, el tratado internacional prima sobre las normas internas del otro país.  Con respecto a los Estados Unidos no hay ninguna ley o tratado ni norma alguna por encima de la Constitución Federal. 

Al momento de escapar a los Estados Unidos, Arias y similares, se colocaron bajo el poder de los jueces y las leyes estadounidenses.  Es evidente que los esfuerzos del Centro Democrático y de Arias por demostrar persecución política fracasaron.  Cuando median cargos de corrupción, el asilo político no es procedente, y en el caso de Arias hay una sentencia de la Corte Suprema sustentada probatoriamente.

Muchos se preguntan que por qué el país está en bancarrota moral, no busquen más lejos que el caso Arias: tenemos un ex presidente de Colombia, senadores, etc pidiendo que las autoridades estadounidenses le concedan asilo a Arias para que pueda evadir la condena.  En un país que no tuviera los valores trastocados, lo lógico sería que le estuvieran exigiendo a Arias que regresara por sus propios medios a darle la cara a la justicia.  Si es cierto que es un perseguido político, que venga y lo demuestre pero en Colombia.  Hay sí que acudan Uribe y demás a solicitar apoyo internacional para que se revise la causa.  Pero no, la lectura que le doy  -derivada de las actuaciones del CD-  a la situación es que Arias es culpable como quedó demostrado en la Corte, se voló del país, y como supuestamente no hay tratado de extradición, entonces debería poder burlarse de la justicia.  Presume uno que la impunidad de Arias de alguna manera asegura la impunidad de otros, y por esto el desespero porque Arias no vuelva a Colombia a cantar todo lo que sabe.

Me produce risa, y mucha, la afirmación de los abogados de Arias que creen poder retrasar el proceso de Arias uno o dos años.  Dos años en una prisión federal en los Estados Unidos equivalen a 30 años en los Estados Unidos.  Si esto se llevara a cabo y Arias debe permanecer en prisión, después de seis meses, el mismo Arias va a estar suplicando que lo extraditen a Colombia.  Es que las cárceles en los Estados Unidos son para enloquecerse.

No se entienden los actos de apoyos de terceros que dicen que culpable y sin haberse robado ni un peso.  Nadie ha acusado a Arias de haberse robado un peso.  El tipo penal es peculado en favor de terceros; es decir, desvió los recursos a terceros, se cree que para que estos más tarde reciclaran el dinero en la campaña presidencia que nunca se dio.  El viejo truco de yo te rasco para que tú me rasques.  Todavía no hemos visto el final de esta saga, pero ya está cerca, y muy probablemente será un tsunami político.


Más Noticias de esta sección

Publicidad