La Constitución Política: 25 años

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Jairo Franco Salas

Jairo Franco Salas

Columna: Opinión

e-mail: jairofrancos@hotmail.com

Fue una Asamblea Nacional Constitucional, la que dio origen a la Constitución Política de Colombia de 1991.
Ante críticas continuas bastante serias, reformas tras reformas que no lograban su propósito, iba camino irremediablemente al cementerio jurídico la Constitución de 1886; así sucedió, naciendo la Carta Magna actual con figuras novedosa: la Acción de Tutela, la Corte Constitucional, la Fiscalía General de la Nación, el Formato de los Derechos Fundamentales, la Descentralización Administrativa, el reconocimiento de las minorías, la equidad de género...

Para esa época teníamos muchos deseos de amplia y verdadera libertad, portábamos una camisa estrecha, casi que de fuerza; al contrario surge la Constitución Política de 1991, que nos ha quedado grande, no se observa que satisfaga los derechos a las comunidades étnica, sociales. La verdad es que ha tenido reformas con aciertos y desaciertos. Realmente, son casi 40 reformas con malformaciones, vicios continuos que afectan directamente el sistema político gubernamental. Se mantiene el diseño institucional de los principios básicos en materia de derechos y lo que significa un Estado multiétnico, multicultural y diverso, pero no se aterrizan en leyes sustanciales competencia del Congreso de la República; es una papa caliente que no quieren tocar, así entonces la presente Constitución se vuelve estática, solo letra muerta y no se desarrolla; el Congreso sordo, ciego y mudo.

¿Deseábamos más libertad? La Carta Magna actual la expresa, considero que el aparato institucional le tiene miedo a la autonomía que fue introducida por la Constitución o si utiliza, se aplica para favorecer a muy pocos. Es como si se estuviera en un escenario candente, con demasiada sed, anhelando agua para nuestras gargantas y solo nos caen unas cuantas gotas. ¿Eso qué es? Claro que seguimos con sed de justicia; se requiere una verdadera reforma a la justicia de Colombia. Es también como si se apareciera alguien a una escuela con un solo bombón que a los niños les gusta y se les dé a chupadita a cada uno; esa saboreada tan escasa no es suficiente, es ridículo pues solo provocara protestas y rebeldías. Posteriormente este personaje dirá que invirtió miles de millones de pesos en bombones, argumentará que no hay razón para protestar. ¿Qué invento es ese? Lo cierto es que estamos tergiversando la verdad real con la verdad formal, esta última llena de vicios y perspicacias. Lo cierto es que la Constitución Nacional necesita ser aplicada, para eso se hizo, pero lo que sucede actualmente es que existe un sistema político presidencialista donde los partidos políticos están más partidos que quien sabe e inmersos en una crisis profunda. ¡Háblame más duro que no veo!, expresamos.

Aquí pensando en voz alta y basándome en algo de Derecho Constitucional que manejo, observo: al Congreso de la República que no legisla, quiero expresar no dimensiona la Constitución, la Corte Constitucional extiende sus funciones sin control alguno, usurpando las del Congreso, lo que propicia una Constitución Política estancada. ¿Será por alguna actitud de revancha que se tiene contra ella?

Una de la novedades que incluye la actual Constitución es la reelección presidencial que nos ha puesto a hablar mucho, agudizar odios, confrontaciones y nos está conduciendo a una violencia política. Se habla a gritos continuos de una Constituyente, mucho se adhieren como ruedas sueltas formando una bullaranga jurídica; el problema de esta es que se sabe dónde comienza, pero no cuando termina. Considero que hay muchos artículos de la Constitución actual que hay que implementar y desarrollar y no con el descaro que esgrimen algunos enemigos de la institucionalidad, lanzando dardos envenenados por doquier; necesitamos robustecer el accionar de la Constitución para consolidar la democracia en pro de la calidad y la equidad.