Daniel Santos, "El Jefe"

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Escrito por:

José Vanegas Mejía

José Vanegas Mejía

Columna: Acotaciones de los Viernes

e-mail: jose.vanegasmejia@yahoo.es



De lunes a viernes en la televisión colombiana nos presentan pasajes de la vida de Celia Cruz. Quienes crecimos con sus canciones pegadas a nuestros oídos buscamos en esos episodios detalles que nos amplíen los datos que tenemos de la cantante. Sabemos que hay ficción y, sin duda, deformaciones que obedecen a conveniencias que nunca vamos a descubrir. Pero ahí estamos, preguntándonos siempre si lo que nos muestran ocurrió así. De todos modos, gozamos con sus inolvidables canciones.

 

 No es de Celia de quien vamos a tratar hoy. A su lado, y con popularidad paralela a la suya está la figura de Daniel Doroteo Santos Betancourt, quien con su voz nasalizada, a través del acetato y la magia de luminosos traga-níqueles entronizó su ritmo y reinó glorioso en los bares latinoamericanos, principalmente en los del Caribe y las Antillas. Sus canciones fueron cómplices de miles de trasnochadores que entraban en trance al son de guarachas y boleros de "El inquieto Anacobero".

¿Cómo resistirse ante 'Dos gardenias', 'Prisionero del mar', Irresistible', 'Se vende una casita'; o, para cambiar de ritmo, las notas movidas de 'Rumbero', 'Bigote 'e gato' y 'Tíbiri Tábara'? Daniel Santos alternó con Celia Cruz en la Sonora Matancera solo de 1950 a 1953. Pero su vida como cantante se inició mucho antes. Nació en Santurce, Puerto Rico, el 6 de junio de 1916.

No estudió formalmente, pues a temprana edad tuvo que trabajar como lustrabotas y vendedor ambulante. Por sus andanzas delictivas, en su adolescencia recibió el apodo de "Anacobero", que significa 'diablillo'. Su padre fue carpintero y su madre una costurera.

Desde los catorce años participó en agrupaciones musicales para amenizar fiestas y celebraciones. Durante los años treinta formó parte del Trío Lírico y del Conjunto Yumurí. En el salón Cuban Casino conoció a Pedro Flores, quien lo integró a su famoso cuarteto. En 1941 sustituyó al cantante Miguelito Valdés en la orquesta de Xavier Cugat. Daniel Santos es autor de 'Despedida', censurada en los Estados Unidos "por transmitir un mensaje negativo a los jóvenes que debían ir a la guerra". Paradójicamente, fue la canción que le abrió las puertas del mercado norteamericano.

   

 La vida de Daniel Santos no se puede tomar como modelo digno de imitar. Aun sus propios biógrafos no pueden omitir los pasajes azarosos de los cuales el cantante boricua fue protagonista. Pero, como suele suceder, sus fervientes admiradores pasan por alto estas situaciones y solo recuerdan las gratas veladas que les proporcionó "El Jefe".

Tanto es así, que en numerosas emisoras radiales en toda América Latina se emiten programas semanales con solo las canciones de Daniel Santos. Como episodio curioso, cuenta Nelson Pinedo, cantante barranquillero exitoso con la Sonora Matancera, que cuando llegó por primera vez a la sede de la orquesta escuchó a Daniel Santos expresarse, como hablando solo: "Aquí ya estamos completos. Ya no cabe nadie más".

Sin duda pensó que Pinedo iba a disputarle el puesto en la orquesta. Otra anécdota, esta sí en Santa Marta, ocurrió cuando desde el público que lo escuchaba se oyó una voz estentórea con una insólita petición: "¡Jefe, tíreme la chicharra!". El solicitante suponía que el cantante cargaba en sus bolsillos marihuana y le pedía en forma desesperada que le obsequiara la colilla de uno de sus 'tabacos'. Ese Daniel Santos que escuchamos por tantos años, falleció el 27 de noviembre de 1992. Había cumplido 76 años; no diríamos que bien vividos pero sí demasiado agitados.



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