Los "capitales corrosivos" o inversiones extranjeras en Latinoamérica

Opinión Gráfica
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Desde hace dos décadas Latinoamérica experimenta un mayor flujo de inversiones de naciones como China o Rusia, algo que para varios expertos conlleva algunas veces el ingreso de "capitales corrosivos".

Un ejemplo reciente de capital extranjero es el futuro megapuerto marítimo de Chancay en Perú, con una inversión de 3.500 millones de dólares por parte de la empresa china Cosco Shipping, que según el Gobierno peruano convertirá al muelle en la principal conexión comercial de Sudamérica con Asia, con ingresos anuales para el país por 4.500 millones de dólares.

El 'capital corrosivo' se refiere a la financiación, estatal o privada, de naciones autoritarias, que carece de transparencia, rendición de cuentas y orientación de mercado. Aunque se reconoce la necesidad de inversión internacional, algunos de estos capitales son negativos para las naciones receptoras porque generan corrupción, problemas de gobernanza y terminan con grandes proyectos de infraestructura que no responden a las necesidades de estos países; por el contrario, otros no consideran necesariamente que esas inversiones sean corrosivas.

Países como China y Rusia tienen ambición de influencia política y buscan suplir sus necesidades energéticas y minerales.

En el mismo sentido, se señala que el interés chino en la región está en las materias primas y como alternativa para los países del Mercosur, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, valorizando las inversiones y sin normativas tan estrictas. En 2015 China anunció inversiones en la región por valor de 250.000 millones de dólares hasta 2025.

Los flujos de Inversión extranjera directa de China hacia América Latina y el Caribe han estado en promedio por encima de los 4.500 millones de dólares anuales desde 2016; es así que Brasil, Ecuador y Venezuela han recibido importantes inversiones de China, mientras que a Brasil y México ha llegado capital ruso.

Si bien es cierto que Rusia sostiene estrechos vínculos con Venezuela, Nicaragua y Cuba, hay poca información pública sobre esas relaciones y los detalles que se conocen son por medios u organizaciones independientes. En un informe de 2022 que, de 2006 hasta 2018, el país caribeño recibió más de 34.000 millones de dólares de Rusia.

Las facilidades que ofrece China y Rusia sobre Occidente, carecen de legislaciones de control, hay nubosidad en temas de contratación pública, y pueden saltarse regulaciones de medio ambiente.

Respecto al futuro puerto, se ha advertido de que la zona no está preparada para el impacto económico y social del muelle, además se pide un plan de seguridad y control ante la posible llegada del crimen organizado.

Organizaciones ambientales también lamentan el impacto que están teniendo estas obras en la ciudad de Chancay, a 80 kilómetros de Lima. A esto se suma la iniciativa que avanza en el Congreso peruano de modificar una ley del sistema portuario, después de los reclamos de estabilidad jurídica del consorcio constructor, para que se permita que el definido como puerto privado para uso público pueda brindar servicios con exclusividad.

Ecuador es  un ejemplo a no seguir en la relación con China; desde 2010 el país andino aceptó la mayor cantidad de préstamos en la región – 24 - de instituciones financieras chinas y la mayoría fueron créditos condicionados: "Te presto, pero para que solo empresas chinas puedan ejecutar las obras".

Para 2022, el intercambio comercial entre ambos países alcanzó los 12.295 millones de dólares. China se convirtió en el primer destino de algunas exportaciones no petroleras ecuatorianas y en mayo de 2024 se sumó a Perú, Costa Rica y Chile, como naciones de la región con un tratado de libre comercio con el gigante asiático.

Las inversiones se han convertido en una herramienta más de política exterior y para vacunarnos de esos capitales negativos se debe mejorar la contratación pública, las regulaciones, echar luz a procesos que se han realizado en la oscuridad.

Parte del capital de China en la región es útil, ya que hay beneficiados y el problema son los acuerdos de Estado a Estado, donde hay favores políticos.

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