Nuevos retos para la "nación arcoíris"

Editorial
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La dramática caída en las elecciones del Congreso Nacional Africano, Cna, el partido con el que Nelson Mandela se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica tras el fin del 'apartheid', pone fin a la “nación arcoíris" soñada por el histórico líder y empuja al país a terreno desconocido.

Nunca en treinta años de democracia el Cna había perdido la mayoría absoluta con la que gobierna desde 1994 y nunca, por lo tanto, se había visto obligado a buscar socios de coalición para seguir dirigiendo Sudáfrica.

Los datos otorgan el 40,20 % de los votos al Cna, que pierde más de 17 puntos respecto a 2019, lastrado en gran medida por la sólida irrupción del nuevo partido del ex presidente Jacob Zuma, el uMkhonto weSizwe, Partido MK, que ha obtenido el 14,60 %.

A casi veinte puntos de distancia del Cna está la liberal Alianza Democrática, AD, del blanco John Steenhuisen, con el 21,78 %, y en cuarto lugar, los Luchadores por la Libertad Económica, Eff, de Julius Malema, que caen al cuarto puesto con el 9,50 % de los sufragios.

La "nación arcoíris" que evocaba Mandela tras el final del régimen segregacionista del 'apartheid' se ha roto tres décadas más tarde en un país que ha acudido a las urnas movido por afinidades étnicas.

La provincia oriental de KwaZulu-Natal ha votado abrumadoramente por uno de los suyos, Zuma, y por su MK, que ha cosechado el 45,94 % de los votos en su mayor feudo, tierra de los zulúes y del ex mandatario de 82 años.

La Ad ha mantenido el control del Cabo Occidental, una de las dos únicas provincias en las que la población negra no es mayoritaria. Por su parte, la Alianza Patriótica (AP), liderada por Gayton McKenzie, antiguo atracador de bancos que ha cumplido condena por sus delitos, ha obtenido buenos resultados en zonas de mayoría negra.

La derrota del Cna se venía gestando desde hace tiempo; los compromisos de 1994 estaban destinados a llevarlos a un callejón sin salida sociopolítico, lo que apunta a obligar a formar la primera coalición de la joven democracia sudafricana para continuar al frente del Ejecutivo. Es la primera vez que la histórica formación no logra la mayoría absoluta desde las primeras elecciones multirraciales en Sudáfrica tras el fin del 'apartheid' y la instauración de la democracia.

Hay indicios que sugieren que Ramaphosa puede tener que irse, a pesar de que el secretario general del Cna Fikile Mbalula, ha asegurado que el presidente seguirá al frente del partido, incluso si otras formaciones ponen como condición para negociar que se vaya.

Según los resultados, el Cna logra 176 de los 400 escaños de la Asamblea Nacional, Cámara Baja del Parlamento, por lo que necesita apoyos de otras formaciones para un segundo y último mandato de Ramaphosa. Ya están trabajando internamente para negociar con el resto de partidos, incluido el del expresidente Zuma, expedientado por el Cna.

La Ad, por su parte, cuyo líder se ha mostrado satisfecho por haber puesto fin al dominio unipartidista de Sudáfrica, está hablando con otros partidos para lograr una improbable mayoría al margen del Cna. La IEC anunció oficialmente los resultados y Ramaphosa se dirigió a los sudafricanos en un discurso en el que tuvo la oportunidad de despejar algunas de las dudas que flotan en el ambiente.

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