Aceptación económica y medidas para afrontarlo

Editorial
Tamaño Letra
  • Smaller Small Medium Big Bigger

El turismo es una de las principales actividades económicas mundiales y su aportación a la riqueza nacional es básica en numerosos países, aunque en varios de ellos se empiezan a escuchar voces en contra de la masificación.

Ruidos, aglomeraciones, exceso de instalaciones turísticas, expulsión de la población local del centro de ciudades muy visitadas, encarecimientos, es algo de  la lista de quejas que crece en los países más receptores de visitantes, tanto extranjeros como nacionales.

En Europa se barajan medidas contra los excesos, alimentadas por el rechazo que genera la masificación turística, mientras en América Latina la relación con el fenómeno varía significativamente entre países, dependiendo en gran medida de la importancia de esta actividad para sus economías.

Francia, España y Estados Unidos son los países que más turistas reciben, pero en el mundo hay lugares y ciudades especialmente masificados; uno de ellos es Venecia. La ciudad de los canales lleva un mes cobrando una entrada de 5 euros a los turistas, una iniciativa que está en fase de prueba y con la que el Ayuntamiento pretende reducir el turismo de masa que convirtió el lugar en un “parque de atracciones", según denuncian sus cada vez menos vecinos.

En Francia hay unas 800.000 viviendas transformadas para el alquiler turístico. El Senado ha aprobado recientemente un proyecto de ley para que los Ayuntamientos puedan regular mejor este sector si termina dañando el mercado de alquiler tradicional.

Japón es uno de los países que están experimentando un auge turístico; la masificación acarrea rechazo hacia el comportamiento de ciertos colectivos y ha provocado medidas. Así, Kioto ha prohibido el acceso a ciertas calles del barrio tradicional de Gion después de que los carteles que ha estado instalando en sus inmediaciones no hayan disuadido a los apodados como 'paparazzi de geishas' de cesar el acoso a estas profesionales, a las que persiguen para hacer fotografías.

La isla indonesia de Bali, con más de 5,2 millones de visitantes internacionales en 2023, aplica desde febrero un impuesto turístico de 150.000 rupias indonesias, unos 10 dólares, cuyos fondos se destinan a la preservación de la cultura local. Tailandia, que alcanzó 28 millones de llegadas en 2023 y es el país más visitado de la región, considera además aplicar un impuesto a todas las llegadas, si bien el país todavía busca aumentar el número de visitantes, que antes de la pandemia rozó los 40 millones.

En el caso de España los problemas por la masificación del turismo, como el encarecimiento del alquiler de la vivienda ante la proliferación de apartamentos de uso turístico, llevaron el pasado abril a manifestarse a miles de personas en las islas Canarias, uno de los principales destinos en España.

El Gobierno español quiere limitar los alojamientos turísticos en zonas tensionadas. Todo ello con polémicas como en Sevilla, donde se plantea cerrar la Plaza de España, uno de sus principales reclamos turísticos y cobrar entrada a los visitantes, o la prohibición en San Sebastián de grupos de más de 25 turistas circulando por la ciudad con guías usando megáfonos.

En México, pese a la creciente actividad turística, las protestas contra la masificación no tienen gran relevancia a nivel nacional. Esto se debe en parte a la importancia del sector, que representa el 8,5% del producto interior bruto (PIB) del país.

En Brasil, destinos como Río de Janeiro y la Amazonía afrontan desafíos relacionados con el turismo masivo. En Río, los residentes locales se quejan del impacto en su calidad de vida y en la Amazonía el turismo sin regulación adecuada amenaza la biodiversidad y las comunidades indígenas.

Conocida por su enfoque en el ecoturismo, Costa Rica enfrenta tensiones por la afluencia masiva de gente a parques nacionales y reservas naturales, con sus problemas de conservación y sobrecarga de la infraestructura local, pese a los esfuerzos por mantener prácticas sostenibles.

En la República Dominicana las comunidades costeras empiezan a expresar su preocupación por la presión sobre los ecosistemas y el desplazamiento de poblaciones locales debido al desarrollo de grandes resorts, pero la importancia del turismo en el PIB del país hace que estas voces no dominen el discurso público.

En Perú el impacto del turismo en sitios como Machu Picchu preocupa a residentes locales y conservacionistas. La creciente afluencia de turistas ha llevado a medidas para limitar el acceso y proteger el patrimonio cultural y natural.

Mientras, en Colombia hay división de opiniones entre quienes consideran que el sector contribuye significativamente a la economía, y los preocupados por la gentrificación y el impacto en las comunidades locales.

En ciudades como Buenos Aires, el turismo masivo ha sido recibido con menos resistencia en comparación con otros países pero en destinos chilenos como San Pedro de Atacama y la Patagonia hay tensiones por la presión sobre los recursos naturales y la infraestructura local.

En Uruguay el turismo de cruceros no ha causado problemas como en otros destinos. En Punta del Este se trabaja para que no confluyan más de dos o tres cruceros al mismo tiempo y no se ve necesario implementar tasas turísticas por ahora.

Más Noticias de esta sección