La educación pública en cuidados intensivos

Editorial
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Después de que el gobierno ordenara la designación de un rector encargado para la Universidad Nacional, la principal institución de educación superior pública del país, la situación educativa se agravó aún más, en medio de la crisis originada por la elección y posesión de José Ismael Peña, quien no tiene el respaldo del Ejecutivo.

La decisión fue adoptada por el ministro de Educación Ad Hoc, Juan David Correa, quien expidió una resolución en la que ordena una sesión extraordinaria del Consejo Superior Universitario de la institución académica para que elija rector encargado y supere la vacancia de la representación estudiantil, para garantizar la participación del alumnado. Vale la pena aclarar que, aunque la ministra de Educación, Aurora Vergara, sigue en el cargo, quien asume todo lo relacionado con la elección del rector de la Nacional es Correa, jefe de la cartera de Culturas.

La crisis comenzó el pasado 21 de marzo cuando Peña fue elegido rector por el CSU para el periodo 2024-2027 en reemplazo de Dolly Montoya, una decisión que fue rechazada por estudiantes y por el Gobierno al considerar que el procedimiento no se realizó conforme a los estatutos vigentes de la UN.

Ahora Correa, a través de una resolución, ordenó al CSU convocar una sesión extraordinaria cuyo "único punto del orden del día sea encargar a un rector (a) de manera transitoria, hasta tanto se adopte una decisión definitiva por parte del Consejo respecto de la conducta de auto-posesión del señor José Ismael Peña Reyes".

En medio de todo “el tire que jale” que vive la institución educativa, y que tiene la decisión del nombramiento del rector en la justicia colombiana, hay que aclarar que cualquier universidad del país, tiene autonomía para escoger a su rector, sin las influencias y el poder que pueda generar el presidente de la república. Y esto no es sólo de la Universidad Nacional, es también de todos los centros educativos de educación superior, público o privado, y se debe respetar como tal.

Y es así, que mientras la principal universidad pública del país, vive un desorden institucional, educativo y de orden público como su propio calvario, en medio de todas las decisiones equivocadas que ha tomado el gobierno nacional, ahora se ordenó el desalojo del campus universitario, ubicado en una zona céntrica de Bogotá, debido a los violentos enfrentamientos entre encapuchados y la Policía creando más caos, desorden y desconcierto en la Alma Mater propiciado por el mismo desorden del gobierno nacional.

Los violentos enfrentamientos entre los encapuchados y la Policía se han prolongado durante horas y mantienen paralizados los alrededores de la universidad y según medios locales, unos 20 encapuchados se tomaron el edificio del departamento de Sociología donde supuestamente estaban fabricando artefactos explosivos para lanzarlos a la Policía.

La polémica por la designación del rector de la Nacional tiene dos puntos centrales: el primero es que la comunidad universitaria, en una consulta no vinculante, apoyó mayoritariamente la candidatura de Leopoldo Múnera para la rectoría; sin embargo, no fue elegido por el CSU para el cargo. El segundo es que la ministra de Educación no ha firmado el acta de posesión de Peña, quien por este motivo decidió posesionarse en una notaría el pasado 2 de mayo.

La comunidad universitaria ha estado al tanto de lo sucedido y no deja de expresarse ante la delicada situación universitaria. Varios profesores de la Nacional han expresado su descontento por la resolución que expidió el Gobierno, pues, viola la autonomía universitaria y uno de ellos fue el exrector Moisés Wasserman, quien expresó en su cuenta de X que la decisión es "el fin de la autonomía universitaria". Entre tanto, el profesor Diego Torres, representante ante el CSU por los docentes, advirtió que "comienza la toma de la Universidad Nacional y la muerte a la autonomía universitaria".

Mejor no pudo expresarlo el catedrático Torres; en cuidados intensivos esta la Universidad Nacional, que debe recibir todo el respaldo de las fuerzas vivas  y económicas del país, para que salga adelante; sin embargo, lo que esta sufriendo es la muerte de su autonomía por lo que han luchado, por vida, el estamento universitario.



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