Presión sobre los colombianos

Editorial
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Después que el jefe del Ejército de Liberación Nacional, Eln, alias 'Antonio García', confirmó que el proceso de negociaciones de paz de la guerrilla y el Gobierno colombiano está en abierta crisis por una situación que se veía venir, aludiendo a un diálogo regional que se habría instalado en el departamento de Nariño, múltiples interpretaciones derivan de esta decisión del grupo guerrillero.

Los subversivos aducen que al hacerse público tal montaje, disfrazado de diálogos regionales, el proceso entra en abierta crisis y se ven en la obligación de llamar a consultas a su delegación, así los diálogos entrarían en una fase de congelamiento mientras el Gobierno Nacional se dispone a cumplir lo pactado.

El  montaje al que se refiere el jefe del Eln es un diálogo regional que habría emprendido el Gobierno por fuera del proceso nacional y desconociendo la delegación del Eln y la mesa, aunque ni la guerrilla ni García dieron más detalles de este proceso.

No se sabe la razón de la actuación del gobierno nacional, a pesar de que esta situación se veía venir, porque fue expuesta formalmente en la Mesa de La Habana por la misma Delegación, advirtiendo que de seguir su curso haría entrar en crisis el proceso de diálogo al violar los acuerdos pactados.

Nuevamente y por enésima vez, los diálogos entre el Eln y el Gobierno Nacional entraron en una fase de congelamiento mientras el Gobierno se disponga a cumplir lo acordado, dejando “colgados de la brocha” al pueblo colombiano, que nuevamente ve frustrado sus anhelos de paz, promesa que se hizo en campaña presidencial  y que se cumpliría tres meses después de la posesión de Gustavo Petro. Vamos para tres años y nada.

El anuncio se produce menos de dos semanas después de que el Gobierno y el Eln concluyeran en La Habana el sexto ciclo de negociaciones de paz en el que acordaron prorrogar por otros 180 días el cese el fuego bilateral iniciado el pasado 3 de agosto, y la guerrilla se comprometió además a suspender de manera unilateral y temporal las retenciones de carácter económico, como llama a los secuestros de civiles.

La “otra cara” de la moneda, es la interpretación y la conclusión que saca el pueblo colombiano.  Una de las conclusiones es que la decisión del Eln de congelar los diálogos de paz es para presionar al Estado colombiano, por lo que se exige y  reclama de esa guerrilla verdaderas muestras de alcanzar la paz.

La inusitada decisión del Eln de congelar los diálogos de paz da cuenta de su afán por presionar al Estado para que no haya participación de la sociedad.

Al producir esta  crisis innecesaria en las negociaciones, los colombianos al menos esperan la defensa de la necesidad de buscar la paz en las regiones, ya que si no se concreta nada en La Habana, puede haber paz y tranquilidad en las regiones, mientras se alcanza la paz total. Mientras es inaceptable la postura del Comando Central del Eln, máxime que, si se mira con detenimiento, los encuentros en las regiones con la población civil pueden incluso dar mejores resultados en la consolidación de la paz.

En este camino en donde se busca la paz por cualquier forma, en la primera semana de marzo se instalarán la primera mesa de paz regional, en Nariño,  con un actor armado sin precisar de quién se trata, porque quieren hacer ver al país que una cosa son los diálogos a nivel nacional y otra cosa es territorializar la paz.

Mientras tanto no se entiende cómo, de un momento a otro, el Eln habla de crisis cuando ha visto la voluntad de diálogo de la delegación del Gobierno Nacional y el ansia del pueblo colombiano en lograr esa paz tan lejana y distante.  Su decisión arbitraria deja en evidencia que no ha asumido un compromiso serio con el proceso, además de que valida lo hecho por su Frente de Guerra Occidental, que como rueda suelta, tiene confinados a 40.000 habitantes en la subregión del San Juan chocoana desde hace dos semanas; es evidente que existe autonomía y una mayor capacidad de mando por parte de algunos frentes de esa guerrilla en el país y por ello, tanto el Frente de Guerra Occidental, que delinque en el departamento del Chocó, como el Frente de Guerra Oriental, que delinque en Arauca, y el propio Comando Central del Eln deben dar verdaderas muestras de alcanzar la paz.

Hay que recalcar: se debe dar la paz con hechos y decisiones serias, sin ambages, sin jugar con el anhelo de paz de los colombianos, sin poner en peligro a la población civil, respetando los derechos fundamentales de las comunidades en los territorios y sin infringir el derecho internacional humanitario.



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