La Revolución Molecular en acción

Editorial
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Un país ejemplo en el mundo por su manifiesta creatividad, por su calidez proverbial, por su espíritu de trabajo, donde los extranjeros que nos visitan quedan enamorados de lo que somos: verbigracia el prestigioso ciclista británico Chris Froome expresó: “que no había conocido un pueblo tan acogedor en el cual se sentía mejor que en su propia patria”. Otro deportista destacado el tenista suizo Roger Federer manifestó: “que en ninguna parte del mundo había tenido un público tan expresivo, cordial y respetuoso”.

No hay otra nación en el planeta que haya abierto sus brazos a tantos embajadores y funcionarios consulares quiénes incluso al trasladarlos promocionados a otra misión en su carrera diplomática prefieren no aceptar su nuevo cargo y más bien radicarse en forma definitiva en nuestro territorio; por eso mismo hemos sobresalido en todo el orbe en el deporte, en las letras, en el arte, en la ciencia, en la cultura musical, incluso en el buen español que hablamos.

Nuestras riquezas naturales, nuestra gastronomía, nuestros dos océanos, nuestros paisajes, nuestras montañas, nuestros climas, nuestras ciudades, pero especialmente nuestra gente es lo que ha hecho de Colombia un país respetable y respetado, admirado y reconocido.

De ahí que con dolor de patria hemos observado los hechos vandálicos que han tenido lugar con motivo de las manifestaciones y protestas por el proyecto de reforma tributaria. Se han afectado nuestras principales ciudades, singularmente Bogotá, Medellín y Cali; curiosamente las tres capitales tienen al frente mandatarios de extrema izquierda y esos Alcaldes lejos de apoyar a la fuerza pública legítima por sus actuaciones parecen que estuvieran con los vándalos.

Aquí se trata sin lugar a dudas de un accionar revolucionario leninista encabezado por Petro, quién desde que perdió las elecciones no ha hecho sino organizar una desobediencia civil contra el gobierno del Presidente Duque consistente en la insubordinación, rebelión e insurrección.

Han aplicado los lineamientos de la “revolución molecular disipada” cuyas fórmulas derivan del filósofo Francés Felix Guattari. Ese afán revolucionario lo ha perfeccionado el Grupo de San Paulo particularmente Cuba y Venezuela. y el modelo es de deconstrucción el cual impide la normalidad, y satura la pirámide social; es un sistema de lucha social y emancipación.

No es tanto el discurso, ni la acción política sino la profundidad molecular consistente en atacar los núcleos institucionales de los sistemas imperantes, esto es el gobierno y las fuerzas del orden como en efecto lo están haciendo. Fundamentalmente desprestigiar a la Policía y también a las Fuerzas Militares, buscando, así no haya un pretexto para marchar y la población debe mostrar su inconformidad presionando, destruyendo y pidiendo cambios.

Demostración de fuerza a gran escala ya que su propósito es dar un golpe de Estado y van por la cabeza de nuestro Presidente. Lo imperdonable e inexplicable es que muchas personas aún no han captado para dónde va el movimiento estalinista.

Por eso Diosdado Cabello no dudó en afirmar: “vamos por Colombia”. Esos vándalos están adoctrinados y además permanentemente financiados desde la narcodictadura; cuando cumplen sus fechorías como ocurre ahora reciben pagos adicionales.

Testigos aseveran que muchos venezolanos aprehendidos por vecinos de las estaciones de Transmilenio confesaron que los petristas por destruir las mismas les pagaban 500.000 pesos; estos facinerosos debieran ser deportados a la República Bolivariana en forma inmediata.

Los Jefes de Partidos como Gaviria y Vargas Lleras conocen el modus operandi de un proyecto ante el Parlamento, empero tuvieron una posición intransigente y hablaron de reforma. El Congreso ausculta, debate, analiza y ciertamente si fuese necesario reforma, enmienda y modifica con miras a sacar la ley pertinente. En el mundo los Parlamentos están para parlamentar, discutir y aprobar o negar los proyectos a su consideración.

La actitud de estos dos políticos es triste, desconsoladora y censurable. Siempre piensan en función personalista, mezquina y carente de grandeza y actuaron como los opositores bolcheviques, echándole más leña a la hoguera; la historia los juzgará.

Petro ante la destrucción generalizada, los muertos y heridos, tiró la piedra y escondió la mano y toda la culpa de esos sucesos fatídicos y lamentables se la echó al gobierno y a las autoridades policiales.

El ex ministro Carrasquilla técnico sin olfato político falló pues no socializó el proyecto y por ende el Primer Mandatario reconoció y asumió su responsabilidad aceptando su renuncia y retirando el proyecto. Ya no hay motivo para continuar las manifestaciones. La gente de bien que felizmente es mayoría debe estar con el Estado de Derecho, con su Presidente, su Ejército y su Policía con vistas a que se reestablezca el orden público.


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