Entre la violencia y la pobreza

Editorial
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El Chocó, una región empobrecida por la corrupción local y el abandono estatal de años, es disputada por grupos armados ilegales, debido a su privilegiada ubicación geográfica con costas sobre el océano Pacífico y el mar Caribe.


Sus habitantes aprendieron hace décadas a vivir con miedo porque la disputa que libran guerrillas, paramilitares y bandas del narcotráfico y la minería ilegal ha hecho de esa zona un campo de fuego cruzado. Los menores de edad, que sobreviven sin mayores oportunidades educativas y un precario acceso a servicios básicos, son reclutados por actores criminales que los entrenan para cobrar extorsiones, robar y asesinar a plena luz del día.

El horror, denuncian en la ciudad, está enquistado en cada barrio, en algunos de los cuales las bandas imponen a balazos su ley, decretan toques de queda y deciden quién entra y quién sale. El año pasado, pese a las restricciones de movilidad por la pandemia del coronavirus, en Quibdó hubo al menos 150 asesinatos, casi el triple de los 55 registrados en 2010, según el Sistema de Información Estadístico de la Policía Nacional. Más del 50 % de las víctimas de esos homicidios, fueron menores de 30 años y algunos crímenes ocurrieron por enfrentamientos entre los grupos, venganzas y ajustes de cuentas.

En riesgo también están los líderes y autoridades étnicas que son amenazados a través de panfletos y víctimas de atentados como el que sufrió un reconocido profesor de la ciudad, quien sobrevivió pese a que le hicieron varios disparos a la cabeza; sin embargo, la captura de los responsables de los crímenes no ha sido suficiente en la ciudad con la tasa de pobreza monetaria más alta del país.

En Quibdó circulan con frecuencia amenazas de muerte firmadas por grupos como las "Fuerzas Armadas Mexicanas" o "Los Mexicanos", una peligrosa y temida banda cuyos integrantes siguen controlando la ciudad incluso desde la cárcel. "Los Mexicanos", que según las autoridades no tienen relación con grupos del país del que tomaron su nombre, son jóvenes de algunos barrios de la periferia de la ciudad que se baten a muerte con el Clan del Golfo, la mayor banda criminal del país, y otras redes de delincuencia común por el control del microtráfico.

Los enfrentamientos entre la fuerza pública y los grupos armados ilegales también afectan a comunidades que quedan en medio del fuego, como ocurrió con los pacientes y trabajadores del hospital de Quibdó. La gente teme además que la reciente amenaza de paramilitares que prometieron enviar hombres armados para "empezar a matar mexicanos" y "limpiar la ciudad" se haga realidad pues aumentaría la violencia que tiene que ver además con la falta de oportunidades de centenares de jóvenes afrocolombianos que llegaron a Quibdó desplazados con sus familias de otras parte del Chocó.


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