Gracias Monseñor

Editorial
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Desde que le diagnosticaron Covid, el pasado 23 de diciembre, Monseñor Luis Adriano Piedrahita estuvo en las oraciones de los samarios y magdalenenses, porque fue el pastor que supo guiar a su rebaño, llevándolo por el camino del bien, desde el momento mismo en que tomó las riendas de la Diócesis de Santa Marta.

Como pastor del rebaño diocesano de Santa Marta, durante 6 años, cuidó diligentemente de la semilla del Evangelio sembrada, protegiéndola de la mala hierba, para que se conserve como una buena espiga de trigo y ser fermento de las buenas obras, por más pequeñas e insignificantes que ellas sean.

Monseñor Luis Adriano, se caracterizó por su nobleza y sencillez, virtudes que lo acompañaron al frente del trabajo diocesano que nunca abandonó, vocación que despertó desde niño y que supo canalizar en sus 48 años de servicio, en donde se destacó por su trabajo adelantado en la Diócesis de Santa Marta.

Vale la pena recordar que nuestra diócesis comprende los municipios de Ciénaga, Pueblo Viejo, Zona Bananera, Sitio Nuevo, Remolino, Salamina, El Piñón, Cerro de San Antonio, Concordia, Pedraza, Zapayán, Fundación, Pivijay, El Retén, Aracataca, y Algarrobo, sitios hasta donde llegó el apostolado de Monseñor Piedrahita.

Fueron días difíciles en donde Monseñor batalló contra el mal que lo aquejaba; luchó como buen guerrero que era, tal cual lo demostró en vida; sin embargo, no pudo ganar, su ida al cielo estuvo de la mano de la Virgen María, que lo llevó a su Hijo para que contemplara su rostro, como buen hijo, como buen católico y como buen pastor que fue, representando dignamente a El Vaticano y al Papa Francisco, aquí, en nuestra parroquia.

Su defensa de la unión familiar, de la vida, de la verdad y de la justicia son su legado para los católicos que deben practicar estas doctrinas como la mejor forma de honrarlo.
Solo resta darle las gracias, por que en corto tiempo que estuvo al frente de su parroquia, dejo una gran huella, difícil de superar.

Santa Marta le agradece sus enseñanzas y ejemplos que quedaran para toda la vida.


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