Con una nueva visión holística

Editorial
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Agricultores colombianos han disminuido el uso de pesticidas y reducido el impacto en el medioambiente al conectarse con la visión holística de la agroecología a través de prácticas sostenibles que devuelven el equilibrio a los ecosistemas y rescatan los saberes ancestrales.

La agroecología, desde esa dimensión holística, insiste además en que todo, absolutamente todo en el acto o arte de cultivar, recoger, transformar o preparar alimentos está relacionado. Existe una interdependencia de todos los elementos que componen ese agroecosistema alimentario, ya sean humanos o no humanos.

Además la agroecología es la ciencia, movimiento y práctica de la aplicación de los procesos ecológicos en los sistemas de producción agrícola, pecuaria y forestal, así como a los sistemas alimentarios. La agroecología se basa en la aplicación de principios que combinan valores ecológicos y sociales, cuya aplicación se adapta a distintos contextos socio-ecológicos y también a distintas escalas, desde la muy pequeña para el autoconsumo hasta la gran escala, incluyendo el nivel de paisaje.

La agroecología tiene como principio fundamental la diversificación biológica y a partir de ella es posible el restablecimiento y fortalecimiento de las funciones ecológicas que mantienen la resiliencia ecológica y social de los sistemas productivos. Los procesos ecológicos y sociales que desencadena la producción agroecológica la posicionan como una estrategia para el cambio transformativo en la alimentación sustentable, incluyendo en crisis contemporáneas como pandemias.

Esta filosofía, potenciada en los últimos años con capacitaciones sobre agricultura restaurativa y consciente, así como sobre sistemas productivos, conservación y buena gestión de prácticas agrícolas y ambientales, se viene sembrando en los campos colombianos.

Para devolverle al campo todo lo que ha dado, los cultivadores hacen sus procesos más sostenibles con buenas prácticas y protocolos de fermentación, que lleva a mejorar la calidad del café e incluso a subir el puntaje de la taza, en el primer renglón exportador de Colombia.

En algunos casos hay cafés un poco más costosos, que están por encima de lo económico, pero se destacan por haberse convertido en agricultores muy conscientes y promover entre sus pares la producción limpia.
Estos programas propenden por la restauración de los agroecosistemas desde una visión holística y optimizar los procesos productivos a partir del respeto por el medioambiente. No obstante, no solo manejan conceptos como la agricultura regenerativa del suelo o la captura de carbono, sino que contemplan la realidad socioeconómica de las personas y buscan una mejor productividad.

Igualmente hay que destacar la importancia de incluir a la mujer como cuidadora de especies y en un rol de cohesión en el ecosistema, además de promover la articulación intergeneracional e involucrar a los jóvenes para aprovechar sus habilidades tecnológicas.

El proceso con los agricultores colombianos no se trata de enseñar simplemente conservación por conservación, sino que busca desarrollar en ellos habilidades gerenciales y una buena gestión de prácticas agrícolas y ambientales para que puedan recibir sellos verdes y certificación en orgánicos.


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