Defensa de la institucionalidad

Editorial
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El ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo brilló en su última intervención ante la Cámara de Representantes, con ocasión del debate de moción de censura, promovido por la bancada de oposición. Mostró sus dotes oratorias; dio una catedra de derecho constitucional y de derecho internacional; defendió al presidente Duque, a su gobierno, a las Fuerzas Militares y a la Policía e hizo ver que todas las acusaciones en su contra eran infundadas.
Tan solo querían los grupos izquierdistas crear en el ambiente político un clima de confusión y de animadversión hacia el Jefe de Estado, las Instituciones Armadas y obviamente contra el ministro Holmes. Es conveniente rememorar que Carlos Holmes nació, creció y se desarrolló en el ámbito de la política y la vena de la elocuencia del ministro, es de familia, derivada de su padre, igualmente político vallecaucano, con su mismo nombre; su ascendiente descolló en la verbosidad desde muy joven dado que obtuvo en Costa Rica el premio al mejor orador juvenil de América Latina. Luego en el parlamento sus discursos fueron elogiados y aplaudidos. Su hermano José Renán del mismo modo estuvo en el escenario congresional y exhibió facilidad de expresión. Hizo contraste con su antecesor el ministro Guillermo Botero quién venía del sector privado. Hombre inteligente, patriota, bien intencionado, pero sin experiencia en las lides parlamentarias.

Consecuentemente en una citación también de moción de censura no estuvo a la altura en el manejo dialéctico de defensa y en acuerdo con el presidente Duque se vio obligado a renunciar por cuanto de no ser así hubiese salido por fuerza de la presión de los congresistas.

En lo concerniente con los debates históricos y memorables es pertinente recordar aquellos que tuvieron lugar en la segunda presidencia de Alberto Lleras en que las defensas del gobierno en los asuntos de orden público estuvieron a cargo del entonces Ministro de Guerra hoy Defensa General Rafael Hernández Pardo hijo adoptivo de Santa Marta, y también Fernando Londoño y Londoño denominado pico de oro por su don de la palabra, padre del exministro del Interior y de Justicia del Gobierno de Álvaro Uribe, Fernando Londoño Hoyos, igualmente gran expositor y quién como su progenitor se destacó en las cámaras como discursista.

En esta significativa presentación del ministro Holmes en la Cámara Baja puso de manifiesto de que este gobierno lejos de ser una dictadura como lo tildaban los opositores citantes era fruto de una elección popular, con total legitimidad y en consecuencia era un régimen democrático. Hizo ver que los dictadores eran muy cercanos a ellos los opositores y que se tiene en la vecindad.

Agregó que las manifestaciones pacíficas, tranquilas y democráticas son un derecho ciudadano que el gobierno respeta; no así aquellas cuyo fin es destruir, como en efecto ha sucedido con los actos vandálicos que han ocasionado pérdidas humanas irreparables y daños cuantiosos en los centros comerciales, estaciones de Transmilenio y en los CAI policivos.

Manifestó vehementemente que la fuerza pública es el pilar de una nación, de su integridad territorial, de la convivencia de todo régimen democrático; asi mismo dijo que los integrantes de las Fuerzas Militares y de Policía que violen la ley, los reglamentos, y los protocolos no solo deben ser investigados sino sancionados drásticamente como corresponde y como debe ser. Defendió la Institucionalidad, el Estado de Derecho, el respeto al debido proceso, a la presunción de inocencia, el derecho a la defensa de todos los ciudadanos incluyendo a los miembros de la Fuerzas Armadas.

En su intervención el ministro Carlos Holmes había tenido un exceso de rigor respecto de la inteligencia militar, que no fue bien recibido en el estamento castrense y en la opinión pública especialmente aquella que sabe y valora a los elementos de la inteligencia cuya importancia es definitiva en las operaciones contra la subversión; pero ahora con esta salida victoriosa en la Cámara, justamente protegiendo y resguardando a las autoridades militares y de Policía, demostró que está comprometido con la preservación del orden público. Ahora el Senado pide la renuncia del Ministro y lo espera el 22 de octubre en otro debate de moción de censura.

Estamos seguros de que saldrá bien librado; ha evidenciado en su larga trayectoria política que le cabe el país en la cabeza y por ende puede ser nuevamente candidato a la Presidencia.


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