El mundo y las pandemias

Editorial
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La gente en todo el mundo desarrollado o subdesarrollado sin distinción de raza, sexo, condición social o económica ha estado sufriendo el impacto de este enemigo invisible. En unos países han manejado las cosas con criterio científico, sensato y con mejor comunicación con sus conciudadanos y eso se ha reflejado en el número de muertos y contagiados. En Colombia se ha contado con asesores epidemiólogos, sanitarios y médicos de primer orden.

En la misma forma que en la asistencia económica. Y, esa circunstancia de apoyo permanente y consulta previa ha dado lugar a que se tomen las medidas más acertadas tanto en el aspecto de control del virus como del acompañamiento en materia financiera.

Analizando los continentes nos damos cuenta de que en Europa occidental se perciben los dos extremos. De un lado Alemania sin que hubiese un confinamiento muy estricto, gracias al comportamiento responsable de sus habitantes y a sus excelentes servicios médicos y hospitalarios logró sortear el asunto en forma edificante. Están volviendo a la normalidad con un mínimo número de infectados y muertos. De otro lado hace contraste España cuyo gobierno ha sido desastroso ante esta responsabilidad sanitaria y económica. El señor Iglesias es el que manda junto con su asesor el abogado de las Farc, Enrique Santiago. Los dos forman parte de la comisión económica de reconstrucción; por ello, los resultados no pueden ser peores.

Son cerca de 50.000 infectados entre médicos y auxiliares de enfermería, la mayor cantidad en todo el orbe; importaron mascarillas chinas a una empresa pirata y salieron defectuosas y las pusieron a disposición del personal sanitario causando esta terrible situación. Ciertamente prevaleció el interés particular en detrimento del interés general como normalmente ocurre donde imperan las ideas marxistas. Claro que esas artimañas abusivas e indebidas se palpan en muchos Estados. Colombia no es la excepción pero en los mandatos totalitarios es el común denominador. También el número de muertos y contagiados es el más alto en la Unión Europea. Todo ello a pesar de que cuentan con un buen servicio médico, de amplia cobertura pero el objetivo de causar daño no se oculta y lamentablemente el caos se empieza a palpar en todos los órdenes. La Covid-19 les cayó como anillo al dedo puesto que según ellos toda la culpa naturalmente es del coronavirus. Los suecos debido a la falta de luz en la primavera le rinden culto al sol y se volcaron a las calles como suelen hacerlo. No hubo encierro en sus casas. Empero los muertos y contagiados muestran una cifra menor de aquella que los expertos pronosticaban.

El Reino Unido está sufriendo las consecuencias de un Primer Ministro irresponsable al enfrentar este Covid-19. El tratamiento portugués atinado, Francia e Italia muy afectados pero con sacrificio, seriedad y empeño encaminados a normalizarse.

En África no se conoce propagación del virus. ¿Será que el calor rechaza y aleja el virus? En América, en los Estados Unidos, predominó el factor económico que pesa mucho y por ende hay un sin número de muertos y contagiados. Trump pensando en función electoral no quiere tsunami de desempleo y hambre.

Paraguay, Argentina, Chile, Perú, Colombia, Argentina, Uruguay, Costa Rica y El Salvador exponen un balance satisfactorio.

La conducción populista de Bolsonaro ha sido catastrófica en mortalidad e infectados. Los gobiernos leninistas es decir Venezuela, Cuba, Nicaragua y México presentan panoramas inquietantes pero sobretodo sus cifras de contagiados y muertos están en tela de juicio, por cuanto a esos regímenes la mentira siempre los acompaña.

En Asia Corea del Sur, Japón y Singapur han sido ejemplo de disciplina social, medidas oportunas y buen criterio. La Covid-19 no produjo tantos efectos negativos. Los gobiernos a cargo de las mujeres evidenciaron su liderazgo. Alemania, Nueva Zelandia, Islandia, Noruega, Hong-Kong merecen un aplauso. Minimizaron los fallecimientos y contaminados.

La postpandemia va a reflejar a niños con predisposición al miedo, a adultos mayores a quienes les aplicaron la capitis diminutio, con rebeldía de canas habida cuenta de que en esta crisis su experiencia y sabiduría pasó desapercibida. En el orden mundial todo va a cambiar en las dimensiones gubernamentales, económicas, políticas, sociales y de salud. Confiemos como dice el adagio chino: “de que cuánto más grande es el caos, más cerca está la solución”.


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