Las 'chivas' rumberas

Editorial
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Como siempre sucede en nuestra tierra, después de ocurrido el accidente o los hechos sangrientos, es cuando vienen  los cuestionamientos y 'los golpes de pecho', algo que no remedia  para nada las situaciones  presentadas,  sin embargo, sirven como ejemplo para que no vuelvan a suceder y sobre todo las autoridades respectivas 'se pellizquen' y pongan 'manos a la obra' en el cumplimiento de sus funciones.

 

El domingo a las primeras horas de la mañana al menos 33 personas resultaron heridas en un accidente de tránsito, en el que una ‘chiva’ turística se volcó en una de las curvas de la carretera que de Santa Marta conduce al corregimiento turístico de Taganga; los heridos  fueron remitidos a distintos centros asistenciales de la ciudad.

Los turistas, que son los afectados en este penoso caso para una ciudad con una vocación turística,  fueron las víctimas del accidente  y en la mayoría llegaron a la ciudad provenientes de los departamentos de Caquetá, Huila y Cundinamarca, para pasar sus vacaciones de fin de año. ¡Y qué vacaciones!

Según el informe de la Policía Metropolitana, nueve infantes resultaron heridos con lesiones leves en el cuerpo, en cabeza y extremidades; estos fueron socorridos por taxistas y paramédicos, quienes los trasladaron a las diferentes clínicas de la ciudad.

Alrededor de este lamentable accidente se tejen dos hipótesis como posibles causas del incidente; la primera es que la chiva se habría quedado sin frenos, y la otra, por una imprudencia del conductor. Y en ambas está patentada la ausencia de una autoridad que verifique el estado del vehículo para transportar pasajeros en una carretera tan peligrosa y la falta de control que se debe ejercer sobre el estado físico y mental de los conductores de buses públicos en Santa Marta.

Las 'chivas' turísticas son carros viejos, adaptados para esa diversión, con  pintura nueva, y seguramente funcionan con una revisión tecnomecánica 'chimba' porque de haber pasado   los requisitos de seguridad de rigor, esta 'chiva' no estaría funcionando porque una de las razones del accidente es el mal funcionamiento de vehículo.

A todas estas ¿dónde están las autoridades que deben controlar que este tipo de vehículos cumpla con las exigencias de ley?  ¿Por qué si presentaba problemas con los frenos estaba prestando un servicio,  el cual  puso en peligro vidas humanas?

Con lo sucedido el domingo en la peligrosa vía a Taganga queda claro  que estos son camiones con carrocería de palo, que no cumplen con las exigencias   tecnomecánicas adecuadas y lo peor, que no hay control por parte de la autoridad respectiva, que ahora sí debe hacerse sentir y someter a todas las 'chivas' rumberas a control, más aún cuando estamos ya en plena temporada turística de Navidad y de fin de Año.

A lo anterior debemos añadir que la Alcaldía de Santa Marta y la autoridad de Tránsito, deben comenzar un plan de reforzamiento   a los   protectores de seguridad de las vías de El Rodadero y Taganga, los cuales se ponen en las curvas muy cerradas y que representan riesgos para la ciudadanía, como mecanismo de prevención de accidentes, más aún cuando estamos en temporada turística y Santa Marta recibe gran cantidad de automóviles.

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