Santa Marta en tiempos de independencia

Mapa Ruta Libertadora liderada por Simón Bolívar.

200 años de la Batalla de Boyacá
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Por: Mario Ibarra Monroy
Redacción EL INFORMADOR

¿Qué estamos celebrando por estos días?, la emancipación de un pueblo frente al colonialismo opresor, es cierto, ¿pero esto se aplica a todo un territorio que pedía a sangre y gritos libertad?, en el caso de Santa Marta la historia dice que no.

Izamos con orgullo el pabellón nacional que simboliza con sus tres colores lo que en realidad poseemos y sacrificamos en la lucha que culminó hace dos siglos. Más de diez generaciones de samarios aprendimos ese capítulo de la historia a fuerza de la costumbre inculcada por maestros y relatos de libros, siendo que mucho antes que las ideas revolucionarias de Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander ya la ‘Perla de la América’, bautizada así por el cronista Antonio Julián, estaba entregada a los designios de la corona española con un casi imperceptible interés de unos pocos de alzarse en insurrección como sí estaban inmersas otras provincias.

Por fortuna poseemos un símbolo, “la Meca de la libertad en la América”, descrita por autores con emoción vernácula, como lo es la Quinta de San Pedro Alejandrino, el lugar al que Simón Bolívar tuvo que arribar con notable resignación a las 7:30 de la noche del 1 de diciembre de 1830.

Aunque los samarios lo recibieron como un héroe luego de encabezar la lucha por la independencia, para el Libertador esta tierra no fue un bastión de su campaña, encontrando más rechazo que adeptos a sus ideales emancipadores.

Más que reconocer el papel desempeñado por los miles de héroes quienes dieron su vida para crear lo que hoy es la República de Colombia, es también un especial que muestra las complicadas raíces de un pueblo que, como el de Santa Marta, tenía fijados sus propios intereses, muy alejados de los que le deparaba la historia misma.
Pintura de Sergio Trujillo llamada ‘Simón Bolívar’.
Pintura de Sergio Trujillo llamada ‘Simón Bolívar’.

“Aunque los samarios lo recibieron como un héroe luego de encabezar la lucha por la independencia, para el Libertador esta tierra no fue un bastión de su campaña”.

857
kilómetros son los que separan a Santa Marta del Puente de Boyacá. Si se hiciera el recorrido a pie, como hace 200 años, una persona tardaría aproximadamente 179 horas sin descanso en llegar.

La independencia de Santa Marta se caracterizó por elementos de resistencia al cambio. De hecho, fue solamente hasta 1823 que el ejército patriota logró finalmente tomar la plaza; esta situación tan atípica y la tendencia a mantener lealtad a la corona española, se explica realizando un ejercicio de rastreo de los procesos históricos que vivió la ciudad durante el siglo XVIII y las primeras décadas del siglo XIX, a partir del indiscutible papel del contrabando en los negocios realizados por los comerciantes.

Esta situación llegó al punto de que presentado el momento de la emancipación, los comerciantes prefirieron no arriesgar la normalidad de las actividades económicas, y optaron por asumir una actitud menos complaciente con la causa patriota; el mito del realismo samario se hace importante dentro del debate si se analiza más a fondo la estructura comercial que caracterizó esos años.


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