La situación con el colegio Salvador Pantano se viene presentando desde años anteriores por lo que la comunidad le hace el llamado a la actual administración a tomar cartas en el asunto.
Una grave denuncia realizó la Veeduría Ciudadana al mostrar el mal estado en que se encuentran las instalaciones de la Institución Educativa Distrital Salvador Pantano, donde reciben clases alrededor de 50 niños y niñas entre los 7 y 10 años.
En una visita de inspección y control a los diferentes centros educativos de Santa Marta, que funcionan en instalaciones arrendadas los veedores encontraron a los estudiantes recibiendo clases en unas condiciones precarias y unos salones improvisados los cuales tenían material de construcción al lado de los niños.
En una de las aulas se presenta una conexión eléctrica realizada de manera artesanal que entra por la ventana y se conecta a un abanico, el cual suministra aire a más de 25 niños que reciben clases en el salón. Los alambres que entran por la ventana están en el piso, lo que es un riesgo inminente para estudiantes que pueden tropezar y sufrir un accidente.
Las paredes de los salones se encuentran sin terminar, al igual que los pisos, no cuentan con cielo raso ni abanicos de techo, por lo cual los estudiantes sufren demasiado calor debido a las altas temperaturas que se registran en la ciudad.
Las instalaciones del colegio son un peligro para los niños al no contar con la iluminación requerida para prestar el servicio educativo, el pasillo de la escalera que da al segundo piso no tiene luz y debido a la oscuridad puede ocurrir un accidente lamentable.
Causa preocupación las condiciones de salubridad en que se encuentran los dos baños con que cuenta la institución, los cuales son utilizados por los niños y niñas, al igual que el cuerpo docente y personas que laboran o visitan el colegio.
Los niños tampoco cuentan con lugar de esparcimiento, por lo que a la hora del recreo se tienen que quedar en los pequeños salones, aguantando calor y sin poder disfrutar su hora de descanso.
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Debido a todas estas irregularidades en el colegio se está presentando un alto grado de deserción estudiantil, el día de la visita de los veedores se registró que menos del 50% de estudiantes matriculados asistieron a clases.

Inconsistencias en el contrato
Estas instalaciones las arrienda la administración distrital para suplir la falta de aulas que presentan las sedes principales de las instituciones.
El contrato de arrendamiento no especifica cuántos niños van a recibir clases en el inmueble, ni en qué condiciones deben estar los salones de clases, por lo que se permiten todas estas faltas y atropellos sobre los menores de edad.
La Veeduría argumenta que se está vulnerando el derecho a la educación de los niños y niñas que reciben clases en esa institución por lo que el contrato se tiene que dar por finalizado y distribuir a los niños en diferentes instituciones o arrendar un lugar que si cumpla con los requisitos de ley para prestar el servicio educativo.
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El mensaje de la Veeduría al alcalde de Santa Marta, Carlos Pinedo Cuello, es que tome cartas en el asunto y no permita que esto siga pasando con los niños y niñas de la ciudad y no haga como las administraciones anteriores y que supervise las instalaciones donde se van a ubicar las sedes alternas de las instituciones educativas.