Los secretos de Melania Trump

Alianza El Informador - Semana
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Una biografía no autorizada revela nuevos detalles sobre la primera dama de Estados Unidos: su poder en la Casa Blanca, la guerra fría con su hijastra Ivanka Trump y su decisión de dormir en otro piso diferente al de su esposo Donald Trump.

De las primeras damas que han pasado por la Casa Blanca, Melania Trump es una de las más enigmáticas. Sus antecesoras solían ser proactivas y carismáticas, como Michelle Obama. O mucho más involucradas políticamente, como Hillary Clinton. Pero ella se mantiene reservada, callada, y con una mirada fría y distante.

Esa actitud ha propiciado que la opinión pública la interprete de muchas maneras. Unos la ven como una víctima más de un presidente machista y misógino, e incluso hacen chistes del tipo “Free Melania” (Liberen a Melania). Otros la consideran una mujer rica, despreocupada de la realidad y encerrada en su castillo de marfil. Algunos, incluso, dicen que defiende a ultranza a su marido.

Pero más allá de los rumores, muy pocos saben cómo es en realidad la actual esposa de Donald Trump. Por eso Free, Melania (Melania, libre), una biografía no autorizada escrita por la corresponsal de CNN en la Casa Blanca, Kate Bennett, ha provocado tanto interés en Estados Unidos. Allí, la periodista trata de interpretar a una mujer a la que ha seguido juiciosamente durante los últimos años. Y revela varios secretos y datos desconocidos sobre ella.

Melania y Donald Trump: Habitaciones separadas

Bennett cuenta, por ejemplo, que Melania y Donald Trump duermen en lugares separados desde que se pasaron a la Casa Blanca. Pero no solo en habitaciones distintas, algo habitual para las parejas presidenciales. De hecho, viven en pisos diferentes: el presidente duerme en la segunda planta del complejo, y ella decidió ubicarse un piso más arriba, en donde en la Administración pasada dormía la mamá de Michelle Obama. Se trata de una especie de anexo, independiente del de su marido, con sus propias habitaciones.

Al parecer, ella lo pidió así porque la aterraba perder su espacio personal en la Casa Blanca. Y allí ha logrado crear su propio reino, una especie de burbuja de comodidad en un mundo que le es ajeno. Sin embargo, aún muchas cosas la hacen sentir encerrada: no puede abrir una ventana sin que el Servicio Secreto lo autorice, tiene prohibido salir a los jardines sin que los hombres de su seguridad hagan un perímetro y ni siquiera puede controlar la temperatura de sus habitaciones.

Más allá de esos detalles logísticos, todo indica que la primera dama es mucho más poderosa de lo que aparenta. Según Bennett, Melania se volvió más desconfiada desde el chasco de la campaña presidencial, en el que por culpa de su equipo de comunicaciones leyó un discurso lleno de frases plagiadas a Michelle Obama. Decidió que desde entonces solo iba a confiar en su propio criterio, sin escuchar tanto a los asesores externos.
Así, ha logrado ganarse su espacio en la Administración. De hecho, según cuenta el libro, Melania tiene tanto poder que Trump frecuentemente la llama para consultarle decisiones, sobre todo, en temas de personal. Algunas fuentes, incluso, le dijeron a la autora que ambos discuten acaloradamente por teléfono al respecto.

La primera dama suele mandar mensajes por medio de sus gestos y de su vestimenta. Cuando está molesta con Trump, se muestra distante. La polémica chaqueta que usó el año pasado (arriba) era un mensaje para Ivanka.

En varias oportunidades, ella ha logrado que su esposo despida a personas que la han desautorizado. La más famosa, Mira Ricardel, asesora adjunta de Seguridad Nacional, había discutido con ella y con miembros de su equipo durante un viaje a África. Al comienzo, Melania optó por pedirle a su esposo, discretamente, que la sacara. Pero como no le hizo caso, publicó un comunicado sin precedentes en el que decía que “es la posición de la Oficina de la Primera Dama que Ricardel ya no merece el honor de servir en esta Casa Blanca”.

Muchos calificaron el hecho de insólito, pues nunca antes una primera dama había pedido públicamente la cabeza de una funcionaria. Pero la estrategia funcionó: Trump, enfurecido por la vergüenza que le estaba haciendo pasar su esposa, no tuvo más remedio que apartar a Ricardel de sus funciones.

La relación con Ivanka Trump

Bennett revela en el libro una bomba relacionada con Ivanka Trump, una de sus más grandes asesoras e hija del primer matrimonio del presidente. Al parecer, antes de que su esposo llegara a la presidencia Melania se llevaba bien con ella. Pero desde que la familia alcanzó el poder las cosas han cambiado. Sobre todo, porque a la primera dama le molesta que su hijastra asuma un rol protagónico y se meta en actividades que, normalmente, asumen las esposas de los mandatarios.

No ayuda que los medios describan a Melania como una “esposa de exhibición” o una “modelo insípida”, mientras que tratan a Ivanka como “una madre trabajadora e inteligente” o “el verdadero poder en la Casa Blanca”. Tampoco que, según fuentes cercanas a la familia presidencial, Ivanka se presente como ‘la primera hija de la nación’ y siempre ande buscando visibilidad. Aun así, nunca han discutido directamente y su relación se asemeja más a una guerra fría: “Cordial, pero no cercana”, según la periodista.

No tiene buena relación con su hijastra Ivanka Trump: nunca salen juntas en una foto. Tampoco con la esposa del vicepresidente Mike Pence, Karen. Con ellas mantiene una guerra fría.

Algo similar sucede con Karen Pence, la esposa del vicepresidente Mike Pence. Según Bennett, tiene una relación tan fría con Melania que cuando viajan juntas en el avión presidencial, ella nunca la invita a su espaciosa cabina, una tradición que solían seguir sus antecesoras. Además, al tomarse fotos juntas, no se quita los tacones, lo que la hace ver mucho más alta que Karen, algo considerado una descortesía en el mundo social.

Indirectas a Donald Trump

Según el libro, Melania se especializa en enviar ese tipo de mensajes por medio de su comportamiento y, sobre todo, de su vestimenta. Cuando está molesta con Trump, por ejemplo, suele vestirse con ropa masculina y se recoge el pelo, pues sabe que eso no le gusta al mandatario. También son famosos los incidentes en los que le retira la mano cuando él intenta tocarla o en los que hace mala cara en una fracción de segundo para mostrar su disgusto.

Eso también explica uno de los episodios más controvertidos de su gestión como primera dama: la visita a las familias de migrantes, separadas por decisión de su marido. Ese día llevaba una chaqueta con una inscripción enigmática: “Realmente no me importa, ¿y a ti?”. Al parecer, era un mensaje directo para su hijastra Ivanka, quien suele acaparar los eventos filantrópicos y sociales de la Administración.

Como dice Bennett: “Después de haberle dado cobertura durante todo este tiempo, sé que todo lo que hace tiene un significado”. Hasta el más mínimo gesto.