José María Campo Serrano: Hombre de guerra, hombre de paz

Retrato con firma del expresidente general José María Campo Serrano.

Informe Especial
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Una mirada al más ilustre personaje de la historia nacional que ha parido Santa Marta. El general Campo Serrano más allá de haber sido el único presidente samario, debe ser perpetuado en la memoria de los nacidos en esta tierra, desde las enseñanzas en los salones de las escuelas, hasta en muchos más monumentos de lo que cuenta en esta región.

Al igual que Campo Serrano, muchos otros de los grandes hombres y mujeres que sentaron las bases de la democracia en nuestro país, serán de nuevo recordados gracias a la iniciativa del Gobierno del presidente Iván Duque y el Ministerio de Educación, al revivir la cátedra de historia colombiana a partir del 2021.

Por Mario Ibarra Monroy
Redacción EL INFORMADOR

¿Sabían que hay un lugar donde los niños recuerdan a diario al general y expresidente de Colombia, José María Campo Serrano? No es precisamente en Santa Marta, su tierra natal, donde debería ser, el sitio está a 405 kilómetros de distancia, en el municipio de Aguchica, al sur del Cesar, donde funciona la Instituto Nacional José María Campo Serrano.
Allí, además de recibirlos con un imponente letrero en honor al personaje, en su interior hay un busto con su figura, tal como lo describen los viejos libros de finales del siglo XIX y siglo XX.
Sin discusión muchos de los estudiantes que asisten a esta escuela sabrán por qué del nombre de su institución, paradójicamente, los niños y jóvenes de Santa Marta, poco o nada saben del importante papel que cumplió para el futuro de la Patria emancipada.


Busto en honor al general en el colegio que lleva su nombre en Aguachica, Cesar.
Busto en honor al general en el colegio que lleva su nombre en Aguachica, Cesar.

La frase “el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”, atribuida por unos a Napoleón Bonaparte y otros al filósofo español Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana, se pone de moda cuando los ciudadanos, en este caso los colombianos, cometen errores que pudieron enmendarse de conocer los antecedentes propios de su sociedad.
Sin distanciarnos mucho de esa realidad premonitoria, la educación en las escuelas colombianas de hoy muestra retazos de ese “olvido” en que se ven sometidos las nuevas generaciones a la hora de recordar a quienes construyeron, por ejemplo, los cimientos que conocemos como la Patria.

Así fue su trasegar antes de ser el 19º presidente de los Estados Unidos de Colombia

El general, doctor José María Campo Serrano nació en la ciudad de Santa Marta y frisa ya los 50 años. Hizo sus estudios en el colegio Seminario de aquella ciudad y fue sobresaliente de todas las clases en las que curso con tan notables estudiantes como el ilustrísimo señor obispo doctor José Romero, Diego de Castro, Marceliano Vélez, general Luis Capella Toledo, Luis María Robles y presbítero Rafael Celedón.

Ha sido miembro de la Asamblea legislativa de Magdalena; diputado a la Cámara de Representantes y al Senado de la República en diferentes ocasiones; Procurados general y secretario de Estado en Magdalena; presidente de aquel mismo Estado tres veces por elección popular; secretario de Instrucción Pública en la administración del doctor Francisco Zaldúa (presidente de los Estados Unidos de Colombia abril-diciembre de 1882); secretario de Guerra en la del general Hurtado.

En la última administración de Rafael Núñez desempeñó las carteras de Guerra, Hacienda y Gobierno. Como secretario de Guerra hizo la campaña del norte y como secretario de Hacienda y delegado del poder Ejecutivo, gobernó con el carácter como jefe supremo el Estado de Antioquia, y con amplias facultades dirigió la campaña que con éxito completó para el gobierno se hizo sobre la Costa en 1885.

Fragmento extraído del Papel periódico ilustrado- agosto de 1885
Fragmento del Papel periódico ilustrado, donde anunciaba su designación presidencial, agosto de 1886.
Fragmento del Papel periódico ilustrado, donde anunciaba su designación presidencial, agosto de 1886.

Una apreciación desde Antioquia

En un artículo publicado en el periódico El Mundo de Medellín el 24 de Agosto de 2010, su autor, Álvaro T. López, hace una muy buena apreciación del talante de quien fuera el general José maría campo Serrano:

“Puede resultar paradójico, pero en el caso del General Campo Serrano es cierto, que un hombre pueda ser soldado y un hombre de paz al mismo tiempo. Su talante, formado en las más altas lecciones de respeto y humanismo, en el seno de una de las familias más acrisoladas de la Santa Marta del siglo diecinueve, era el de un demócrata convencido, de un hombre generoso más que permisivo, respetuoso más que tolerante, muy dado a la vida sencilla y al trato amable, gallardo con sus adversarios y benigno con los caídos.

Llegó a Medellín con la intención de restañar las heridas de la guerra, pero sus buenas intenciones no le alcanzaron para derrotar la crisis económica, por lo que hubo de tomar dos medidas odiosas, sobre todo para él mismo, que fueron la suspensión consensual del contrato con Francisco Javier Cisneros para la construcción del Ferrocarril de Antioquia, y el decreto de una contribución extraordinaria de guerra. El 21 de septiembre del mismo año de 1885, dejó en manos del D. Marceliano Vélez, la Gobernación de Antioquia. El Gobierno había abolido ya la constitución de 1863.

Cómo era descrito el general Campo Serrano en el s. XIX

En un perfil redactado por el director del Papel Periódico Ilustrado, el medio informativo por excelencia en el siglo XIX, en su edición número 98 del 22 de agosto de 1886 describe al que sería el próximo presidente de Colombia en reemplazo de Rafael Núñez:

“Alto, derecho, enjuto, más siempre elegante, severo en la mirada, correcto en el vestir; lleva espero bigote que cubre boca bondadosa, aunque de labios delgados; su mirada es penetrante y aún cruda a la vez; la fisionomía pensadora; el andar nervioso, pero reposado; la palabra firme; es parco en el hablar, y eso porque gusta de cumplir lo que ofrece.
Quien quiera conocerle lo vera paseando por la tarde, solo o con un amigo; a eso de las cinco de la tarde por el camellón de Las Nieves.
Hombre de familia y de hogar, cree sufrir dolores neurálgicos (ideales) pero su salud, a Dios gracias, es perfecta.

El carácter del general Campo Serrano es dulce y suaves sus maneras; sabe atraerse la estimulación de todos, aún de sus enemigos políticos y trata las cosas con tino y sin debilidades, pues llegado el caso emplea, sin contemplación ninguna, la energía y aún la rigidez, que son dotes indispensables en un hombre de Estado.
Tales son los rasgos que caracterizan física y moralmente al encargado del poder Ejecutivo.

Para él debió haberse hecho aquella buena frase que tan ampliamente le es aplicable: “Suaviter in modo, fortiter in re” (Suavemente en el modo, fuertemente en la cosa, de Marco Favio Quintiliano).

La explicación oficial de cómo llegó al poder

“La salud del señor doctor Núñez exigió su temporal separación del Gobierno y difícil era encontrar quien lo reemplazara en momentos tan solemnes y quien como él pudiera poner la firma al pie de la obra elaborada al influjo de sus talentos. Alguien que, sin dejar la línea recta de días atrás, supiera conciliar las ideas y los intereses de todos los colombianos.

Pero pronto las miradas de los hombres juiciosos, en cuyas manos estaba la salud de la Patria, se fijaron en el juicioso general Campo Serrano, a quien la historia política del último cuarto de siglo, había hecho conocer y fue elegido para designado, ya que los señores Núñez y Payán, lo habían sido para presidente y vicepresidente, respectivamente, y que las tareas de este último le impedían venir por el momento a gobernar”. Así fue la declaración del entonces Gobierno Nacional.

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