Traslado de Aeropuerto promete revolución económica en Santa Marta

El nuevo núcleo urbano, dará mayor accesibilidad mejorando la operación de vuelos internacionales.

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La terminal aérea  actualmente, cuenta con una capacidad insuficiente para recibir aviones de alta envergadura, dificultando las conexiones nacionales e internacionales.

  Tras las afirmaciones expresadas por el Ministro de Transporte, William Fernando Camargo Triana, durante su reciente visita a Santa Marta, acerca de la necesidad de trasladar el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar debido a sus limitaciones, ha surgido un cuestionamiento generalizado sobre cuáles son esas barreras, este interrogante plantea la búsqueda de una comprensión más profunda sobre los desafíos específicos que enfrenta el aeropuerto actualmente, entendiendo que podría traer consigo beneficios en materia económica, turística y de inversión, debido a que estos ajustes se han presentado en otras ciudades de Colombia

 Según las proyecciones basadas en la demanda de pasajeros y carga, la capacidad del aeropuerto alcanzaría su límite en siete años.

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 En este sentido, el trasladado sería parte del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Santa Marta para el periodo 2020-2032 en el que se anticipa el traslado de infraestructuras clave, proponiendo un enfoque financiero novedoso mediante ejercicios de reparto que involucran la edificación de predios actuales, este plan, respaldado por el Estudio de Ordenamiento Territorial (EOT) del municipio de Zona Bananera, establece la relocalización del Aeropuerto de Santa Marta como una operación estratégica para integrar adecuadamente la infraestructura a la dinámica urbana.

 Esto sería beneficioso dado que el proyecto abarca un polígono de 450 hectáreas, incluyendo áreas de protección aeronáutica y comercio no aeronáutico. La nueva pista, de desarrollo progresivo hasta 2,800 metros, prevé un tráfico de más de 3.1 millones de pasajeros anuales en los próximos 10 años. Con instalaciones modernas y una plataforma con capacidad para 6 posiciones de parqueo, el nuevo terminal busca no solo optimizar la operación aeroportuaria sino también integrar servicios complementarios al transporte.



  Por otra parte, el impacto va más allá de la infraestructura, liberando más de 2 kilómetros de playa. Este espacio se convertiría en el epicentro de un desarrollo turístico, permitiendo la construcción de aproximadamente 15 hoteles y generando más de 21,000 empleos permanentes. La construcción del nuevo terminal proporcionaría empleo para más de 4.8 millones de metros cuadrados de mano de obra local. Este enfoque no solo fortalece la competitividad turística a nivel local y regional, sino que también abre la puerta a ingresos sostenibles y desarrollo para todo el territorio nacional.

 El traslado del aeropuerto representa una inversión en infraestructura, además de una proyección en el desarrollo social y económico de Santa Marta y su área de influencia. A largo plazo, la obra tiene el potencial de posicionar a la ciudad como un punto clave para vuelos internacionales, mientras los recursos nacionales destinados al aeropuerto actual pueden redirigirse hacia mejoras en condiciones sociales y desarrollo urbano. En resumen, el traslado del aeropuerto se perfila como una apuesta ambiciosa pero estratégica para el crecimiento sostenible de Santa Marta.


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 Propuesta de ampliación trae más pérdidas que beneficios

 La propuesta actual incluye la construcción de una pista de 2,000 metros y una calle de rodaje que abarcaría solo la mitad de la pista. Sin embargo, surge el cuestionamiento sobre la eficiencia de esta configuración, especialmente considerando los vientos predominantes en el departamento. Se plantea la incertidumbre acerca de si esta infraestructura sería óptima para las operaciones sur-norte, que se presumen son las más frecuentes.

  El debate se intensifica al evaluar los beneficios económicos proyectados, se destaca que, aunque la ampliación de la pista permite el uso de aviones más grandes para destinos lejanos, actualmente Santa Marta carece de rutas internacionales significativas. Se argumenta que invertir alrededor de 1.4 billones de pesos en un aeropuerto con limitaciones estructurales y una longitud de pista relativamente corta podría no ser la mejor opción a largo plazo.

  Además, se subraya la conurbación como un factor crítico, ya que el proyecto propuesto aumentaría significativamente la ocupación de tierras, afectando áreas clave para el desarrollo turístico de la ciudad. Se plantea la posibilidad de que un traslado del aeropuerto sea más beneficioso a nivel socioeconómico, generando empleo y contribuyendo al desarrollo regional.

 En este contexto, se solicita una evaluación integral del proyecto desde una perspectiva socioeconómica, considerando aspectos como la tasa de retorno social, el impacto en el PIB, la generación de empleo y la generación de divisas. Además, se destaca la necesidad de considerar alternativas, incluido un posible traslado, para garantizar una toma de decisiones informada y sostenible.

 Finalmente, se plantea la importancia de trabajar las preocupaciones de seguridad, especialmente en relación con las normas internacionales para vuelos hacía el extranjero.





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