El modelo federalista

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Al nacer nuestra República, la gran querella era si conformábamos un Estado centralista o un estado federalista, similar al de los Estados Unidos de América.

Nuestros próceres dividen su opinión, Bolívar y Nariño por el centralismo y Camilo Torres y Santander por el federalismo, pero desgraciadamente Camilo Torres es fusilado por la reconquista española al mando del general Morillo, apodado el pacificador.

Sin embargo, Bolívar, lograda la independencia política, desarrolla el más grande de su proyecto político, el cual era la Gran Colombia, que unía en un solo estado la Capitanía de Venezuela, la Nueva Granada y el Ecuador. El fracaso es haber impuesto a Santa Fe de Bogotá como su capital, que no gustó a los territorios federados.

Separada Venezuela siguió marchando dentro del federalismo como otras naciones americanas y la Nueva Granada siguió en el centralismo con Bogotá como capital.

En el año de 1863, dentro de las tantas constituciones que tuvimos en el siglo XIX se da la Carta Federalista y en vez de provincias o departamentos tuvimos estados. Nuestra Región Caribe se conformó en tres estados, el Magdalena Grande que lo conformaban el Magdalena, César, La Guajira y la provincia de Ocaña, el Estado de Bolívar conformado por lo que es hoy Bolívar, Córdoba, Sucre y el valioso Estado de Panamá con llave sobre dos océanos.

Ese período federalista duró veintidós años y en él la Región Caribe tuvo cinco presidentes: Rafael Núñez, Bartolomé Calvo, José María Campo Serrano, Juaquín Riascos y el general Quintero Calderón. Solamente el federalismo nos dio cinco presidentes ya que dentro del centralismo no hemos olido ninguno.

El Estado del Magdalena con tres presidentes y Bolívar con uno y Panamá con vicepresidentes. Pero un hombre crecido políticamente en su seno como lo fue Rafael Núñez, alegando que esa Constitución era muy flexible y liberal, decidió impulsar el centralismo en procura de desarrollar un principio de autoridad que en gran parte se había perdido.

Hoy el centralismo sigue imperando no obstante la descentralización y desconcentración administrativa que impulsó nuestra actual Carta, algo así similar al principio de autonomía regional que impulsan algunos países europeos entre ellos España.

El federalismo como modelo organizativo se lo debemos a la revolución americana desde sus albores.

Se ha mantenido ese modelo y siendo Estados Unidos el primer país en el mundo que estableció una Carta o Constitución como ley de leyes, ha sido la única con sus enmiendas. Aquí el presidente Rafael Núñez, se dio el lujo de derogarla alegando que era demasiado liberal, como por ejemplo la pena máxima de prisión de diez años y libertad de porte de armas, amén de su laicismo.

La Carta de 1886 de estirpe centralista, la derogó demostrándose que este es un pueblo que le gusta que le apliquen autoridad, y era nuestra diferencia esencial con el sistema americano; allá se respeta la ley y aquí lo que se respeta es al Policía, como represor antes que como agente preventivista.

Fue una experiencia que vivió la República, y que la misma historia política irá ponderando pero de todas maneras el centralismo sigue imperando y no se mueve la hoja de un árbol si Bogotá no lo autoriza, inclusive en los propios partidos políticos que desde Bogotá se hace escogencia de los candidatos.

Todas estas reflexiones, aprovechando el fin de año, deben ser realizadas, porque la misma Carta habla de regiones y provincias y sigue imperando el Centralismo. Cinco presidentes nos dio el modelo del Federalismo y el Centralismo ninguno. A nuestros amables lectores un feliz y próspero año.