El voto en blanco


El voto en blanco es una forma de participación electoral señalado en el Artículo 258 de la Constitución Política, el cual consiste básicamente en señalar con una equis un cuadro en blanco insertado en el tarjetón, que en todo caso es tenido en cuenta como voto válido, el cual se contabiliza para obtener el umbral mínimo requerido para los escaños electorales a diferentes corporaciones públicas, por ello teniendo en cuenta su legalidad algunos sufragantes suelen denominarle el doctor blanco.

Del voto en blanco se ha hablado con creces en Colombia durante los últimos debates electorales, a tal punto que se han formado organizaciones a nivel nacional encargadas de propugnar ante los ciudadanos votar la casilla sin nombres con el ánimo de lograr obtener mayoría para que de esa manera se repita el debate electoral con candidaturas diferentes a las expresadas con anterioridad.

En este sentido la historia de nuestro país nos da cuenta que los votos en blanco más numerosos se dieron en el año 2005 en la ciudad de Cartagena cuando la ciudadanía mediante el voto protesta en las elecciones atípicas consideraron que ninguno de los candidatos para ese entonces era buena opción para ganarle a Nicolás Cure Vergara cuestionado en la justicia por más de setenta denuncias, pero quería repetir por las bondades que otorga las mieles del poder omnímodo, para ese entonces ganó la abstinencia que logró un guarismo porcentual equivalente al 78%, el tal Cure ganó finalmente las elecciones con el 54% mientras el voto en blanco obtuvo el 51%, en la que puede señalarse como la oportunidad más cercana que tuvo el voto señalado de lograr ganar unas elecciones para el logro de un precedente en la historia electoral colombiana en esta materia, que finalmente no pudo cumplirse.

Aunque el voto en blanco es completamente válido en nuestro sistema electoral colombiano, estatuido para captar sufragantes descontentos por las candidaturas diferentes expuestas a la consideración del ciudadano, pienso que en la práctica es un voto perdido porque no alcanza nunca el umbral requerido de mayoría para ser ganador, por lo cual debería sufragarse por candidaturas especificas de carne y hueso, así no tuvieren muchas posibilidades de éxito, evitando de esa manera perder esfuerzos físicos en largas y extenuantes colas de votantes, para sufragar definitivamente por nadie.

En la ciudad de Santa Marta el voto en blanco siempre ha logrado establecerse en el lugar más bajo de las votaciones registradas del total de los votantes, su indicativo porcentual lo señala con menos del 0,3%, lo que nos indica que el samario y magdalenense no señala con una equis su voto en el cuadrante del tarjetón desierto y blanquecino sino por personas de sus preferencias o conveniencias políticas y/o personales, dentro del juego democrático que es completamente válido.

Recuerdo que en alguna oportunidad del pasado debate electoral, mientras observaba el tarjetón en el cubículo no tenía suficientemente claro el candidato elegido para señalar en el Concejo, presentándose entonces la opción de votar en blanco, sin embargo, no lo hice porque era en forma práctica perder el voto y sin más en fracciones de segundo me dispuse superar la indecisión buscando las fotografías en el tarjetón de mujeres bonitas para señalarla finalmente con una equis con tan buena suerte que resultó ganadora con un escaño en la citada corporación según los últimos boletines difundidos por la Registraduría Nacional del Estado Civil.

En todo caso con las últimas reformas electorales el voto en blanco continúa siendo tenido en cuenta para establecer el umbral requerido, sin embargo, algunas modificaciones se han producido como es la reposición de gastos por el Estado, en la cual sólo son beneficiarios los candidatos y los partidos únicamente por ser quienes unidos afrontan la dura y competitiva campaña electoral, no se mencionan a las organizaciones que propugnan por el voto en blanco lo cual indica que están por fuera de las ayudas económicas estatales, para infortunio de los bolsillos de los mencionados por supuesto.

El señalamiento mediante una equis en el tarjetón del cuadrante blanquecino, desierto, sin nombre alguno, no parece tener aquiescencia en el sufragante de estas tierras lejanas del mundo, que lucha enconadamente por continuar adelante en la esencia de su propio olvido.

El mundo y la vida siguen su curso…..