¿Qué es lo humano?

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Calificamos como inhumano el video de dos policías colombianos maltratando sin compasión a una perra indefensa hasta matarla. Según la prensa el acto cruel sucedió en el año 2009 y sólo hasta el momento la colectividad observa con indignación la gélida "travesura" de estos jóvenes afrocolombianos. Acto seguido, los comentarios de los lectores en los diarios digitales y en redes sociales son en sus respectivas fases: de dolor, ira, resentimiento, impotencia y para colmo, raciales; pues los actores del crimen son de la raza negra. Por su acento es fácil reconocer que son oriundos de la región Pacífica de Colombia, lugar que alberga la mayor cantidad de etnias afrocolombianas y curiosamente, uno de los lugares más olvidados por el gobierno de este país y cuya marginación ha sido perpetrada directamente por el conflicto armado. Así que "Negros hijueputas" es el comentario que se repite como un mantra en las portales web de Colombia.

Si viéramos a este par de sujetos en la calle, como seres humanos que somos, le caeríamos en masa hasta que sólo queden restos de los cuerpos de estos policías, embutidos en nuestras uñas. Toda la violencia que existe hasta el momento es el resultado de la venganza del hombre contra sí mismo. Como dice el jocoso refrán "El humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra y le echa la culpa a la piedra".

Entonces, ¿qué es lo que nos hace humanos? ¿Qué es lo humano en sí? ¿Diríamos que es nuestra capacidad de razonar como nos enseñan en primaria, al lado de una foto del hombre en la cúspide de una pirámide sobre las otras especies?, ¿será el pensamiento metafórico?, ¿la imaginación?, ¿el lenguaje?, ¿el pulgar oponible?, ¿el caminar erectos? Diversas respuestas las hay desde la perspectiva ética, emocional, espiritual, física, jurídica, e intelectual. Pero cuando hablamos de actos humanos, inmediatamente nos remitimos a la definición del diccionario "comprensivo y sensible a los infortunios ajenos", y creemos que por tal definición lo anterior, sólo es posible en la naturaleza del hombre.

La prueba de que esto no es cierto podemos observarlo en videos de animales que circulan en internet. Un ejemplo muy bello es el de una leopardo, criando al mono cachorro que quedó huérfano después de que la leopardo tomara por presa a su madre horas antes. Sensibles a los infortunios ajenos, también suelen ser las gacelas que corren alrededor de la leona que acecha a una de ellas para que el polvorín bloquee la visión de la cazadora y así poder escapar. Y muchos ejemplos más de animales que sin pensarlo y estudiarlo , están siendo compasivos.

En la Inglaterra del siglo XIX, época en la que la reina Victoria marcaba la pauta en clase y distinción de una sociedad fantasiosa, no aceptaron la hipótesis de Darwin sobre la relación hombre-mono. Lo cierto es que Darwin jamás dijo que el hombre provenía del mono, sino que humanos y simios descienden de progenitores comunes. Si fueran realidad los temores de los victorianos, quizás la especie humana fuera más civilizada. Científicos de la universidad de Michigan (U.S.A), descubrieron que los chimpancés son genéticamente más evolucionados, acumulando un 51 por ciento más de genes modificados por selección natural que el del Homo sapiens. De hecho, los chimpancés Bonobos son una de las especies más pacíficas de la tierra cuyo su mecanismo de paz, consiste en tener relaciones sexuales. Por ejemplo, al encontrar una fuente de comida, los Bobonos calman la ansiedad generando una actividad sexual en grupo con el fin de aliviar sus tensiones y alimentarse en paz. Lo único que tenemos en común con estos primates civilizados, es que son los únicos primates (aparte de los humanos) que sostienen las actividades sexuales siguientes: sexo genital cara a cara, hembra con hembra, seguido por el coito hembra-macho; besos con lengua y sexo oral. Así que señores lectores, ésta no es la época victoriana. Hoy en día no es una vergüenza comportarse como un chimpancé.

¿Nos hace humanos la compasión?, No. Es el pensamiento cuando está dirigido hacia la ambición de conocimiento: nuestro pecado y nuestra destrucción. La religión y la filosofía se unen para decir una única verdad. Dice la Biblia en el Génesis "Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: de todo árbol del huerto podrás comer, más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día en que de él comieres, ciertamente morirás". Y siglos más tarde después de Cristo, el humano humanamente humano Federico Niezcthe, expresa: "perecerás por tus virtudes". Lo humano en el sentido del ideal que queremos alcanzar, sólo es capaz de lograrse mediante la práctica de la espiritualidad y en esto si variamos de los demás animales. Vivimos en función de la mente (pensamiento) y alma (sentimientos), olvidando el espíritu (nuestra divinidad interior, nuestro espíritu santo, Dios).

Según "Los ocho pecados mortales de la humanidad civilizada", obra del doctor y premio Nobel en Medicina en 1973, Konrad Lorenz, menciona que "la Competencia de la Humanidad consigo misma que propulsa el desarrollo tecnológico en perjuicio nuestro, ofusca a los hombres en la apreciación de todo valor auténtico y les arrebata el tiempo que deberían dedicar a la genuina actividad humana de la reflexión. También reflexiona sobre la flojedad que produce el progreso tecnológico el cual conduce hacia una intolerancia ante cualquier desagrado y los ondulantes cambios de ánimo entre alegría y pesar que ésta produce, llevando a la humanidad al aburrimiento. Si no lo cree así, entre a Facebook y sólo espere las publicaciones de sus usuarios. Varían vertiginosamente de un polo a otro hasta que al final no pueden salir de Facebook porque están demasiado aburridos.

Volvamos al caso del video inhumano, vemos a un grupo de policías maltratando sin compasión a una perrita indefensa y decimos que es animal e inhumano. Ya sabemos que no, los animales no tienen la capacidad de raciocinio para utilizar una herramienta civilizada como una soga para atar a un ser de otra especie y asesinarla sin tener hambre o sentirse amenazado, o arrancarle las pieles a los animales sin sentir frío más que por un deseo superficial inclinado por los gritos histéricos de la moda. Los animales no emplean otras especies como materia prima para la industria de los alimentos, calzados vestimenta, entretenimiento, cine, peleas de perros o gallos, carreras de animales, corridas de toros. O para pruebas del control de calidad como en el caso de la industria cosmética o los test de toxicidad. No, esto no es obra de un animal, aunque duela reconocerlo es en evidencia el comportamiento de nosotros, los seres humanos.