La discapacidad no es barrera para el amor

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Muchos discapacitados llevan en sus pensamientos que nunca podrán tener una vida normal al lado de una pareja, conformar un hogar y tener hijos, resignándose a la soledad… Sin embargo, esas limitantes están en sus mentes.

Jhon y Adriana reflejan una hermosa historia que halló EL INFORMADOR. Se trata de la vida de una pareja que pese a sus limitaciones físicas, el amor los ha unido y con ello han superado barreras, construyendo el milagro de tener su propia familia.

Así lo comparten con esa alegría pese a los muchos obstáculos que tienen a diario, pero que con perseverancia los superan.

Sus vidas transcurrían en el caminar de la soledad… y fue precisamente ese sentimiento que acorrala el que los condujo a coincidir en un acto de integración de la Liga de Discapacitados del Magdalena, donde es magia de sentimientos afloró en sus corazones.

Ellos estaban hechos el uno para el otro. Así lo comentan, y lo que empezó de una fantasía, de unas miradas, de una conversación, con el tiempo pasó a una fascinante realidad. Ahora conviven, en el cálido barrio Pescaíto donde cada amanecer John Romero y Adriana Meza escriben la historia de un mejor mañana para ellos y su pequeña bendición: Milagro.

Desde hace tres años comparten sus vidas, pasean por las calles de la ciudad, y muchos los miran con sorpresa, especialmente por ese amor que uno al otro se profesan.

Y es que sus limitaciones físicas, no son impedimentos, su jornada se inicia muy temprano cuando emprenden el camino hacia su lugar de trabajo: Ambos venden y dulces en la Avenida Campo Serrano, lugar en el que son admirados por sus colegas vendedores, sino también por los transeúntes, calificándoles por su tenacidad y superación.

"Mi esposo lo es todo para mi vida, mi compañero quien está a mi lado brindándome apoyo; es una persona de buen humor y muy detallista": dice Adriana. Para esta pareja de discapacitados es muy difícil sobrevivir en una ciudad en la que no hay oportunidad para las personas con limitaciones como tener un trabajo o una vivienda digna; especialmente por el poco dinero que se ganan, que no les alcanza para darle de comer a su hija Milagro, a quien desafortunadamente no tienen a su lado por las condiciones precarias en las que viven.

Como todo padre de familia añora que su pequeña Milagros este con ellos día y noche, sin embargo no es posible, una hermana de Jhon la tiene a su cargo.

"Mi esposa es la motivación para salir adelante, mi media naranja, el complemento de mi vida y tener a nuestra hija juntos más tiempo es un propósito para mi vida."

Para Adriana el amor lo puede todo porque ella nunca imaginó tener la dicha de dar a luz a su propio hijo; cuando conocieron que serían padres, la alegría les iluminó la vida, reconociendo que Dios les había bendecido con un Milagro, de ahí el nombre de su hija.

"Cuando estaba embarazada no lo podía creer cuando fue creciendo la barriga sentía a la bebé y mi esposo feliz le brindaba amor y apoyo para salir adelante": puntualizó Adriana Esther Meza Acero

Agrega Jhon que siempre había soñado con tener su propia familia "y Dios me regaló a mi pequeña Milagro, quien tristemente no permanece siempre a nuestro lado por las condiciones en la que vivimos ya que la solidaridad de unos amigos, nos brindaron su hospitalidad con una habitación que nos prestaron, y no tenemos espacio para tenerla junto a nosotros": dice Jhon con tristeza y lagrimas en sus ojos.

Cada momento que tiene Jhon y Adriana para su hija le demuestran cuando la aman; salen los tres a pasear por la playa y a comer helado como una familia normal.

"Cuando tenemos la oportunidad los fines de semana de estar con Génesis Milagros esos días son maravillosos nos divertimos los tres pero cuando llega la hora de que se vaya de nuestro lado es muy triste porque siempre quisiéramos tenerla cerca de nosotros, pero como ellas es una nena inquieta, la tiene mi cuñada ya que vivimos en un cuartico y con lo poco que tenemos estamos muy estrechos. Me gustaría algún día hacerle la comidita, lavarle la ropa y vigilar sus sueños": manifiesta Adriana Meza.

Un hogar, ese sueño de muchas parejas la tienen también Jhon y Adriana, quienes incansablemente luchas por tenerlo con amor… y ante todo llevando la bendición Divina. Una historia diaria., que nos enseña que la vida no tiene límites, sobre todo cuanto tenemos sueños y luchamos para lograrlos realidad; pero cuando la historia de nuestras vidas nos enfrenta a este tipo de situaciones, nos permite perseverar y superar esos obstáculos, logrando crecer y ser más bendecidos, una meta nunca es irrealizable cuando se siente en lo más profundo del corazón.


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