Siempre quiero volver, volver, volver

#CuálEsTuCuento
Tamaño Letra
  • Font Size

Lo máximo que logro estar “normal”, esto significa respirando pausadamente, caminando sin agonía, hablando sin gritar, durmiendo toda la noche y seguir sonriendo siempre es un año, un año sin viajar a mi país a mi ciudad Santa Marta.

De ahí no se puede pasar la fecha con tiquete comprado. Si no me unto de mi gente, los abrazos y besos(aquí van incluidos además de mi familia, todos los amigos, vecinos y conocidos que están en mi corazón),sino camino a pleno sol mientras se me achicharra la cabeza por sus calles alegronas, me pongo las chancletas día y noche, sudo en cada parpadeo, recibo visitas en la terraza de la casa de mis padres; sentados en mecedoras plácidas con sus oídos curiosos, comiendo las delicias de mi tierra que solo están allá, sabores repletos de recuerdos, risas y melancolía; me saben a mar, a brisa loca, a baile apretao. Si no voy a mi ciudad antes de cumplirse ese año me descompongo.

El hombre que me “sacó” de mi tierra, con mis cuatro muchachitos entrelazados en mi cuerpo lo sabe. Ese que por amor a mí me brindo una segunda oportunidad para yo amar, de esto son más de12 años. Yo me deje “sacar” encantada.

Ese hombre, mi segundo esposo solo con mirarme y ver un calendario sabe que ya se va acercando la fecha de dejarme ir. El por su trabajo no logra acompañarme, pero sabe que yo tengo que partir. Agarro mi maletín de mano(es nuestra hija Sofía, que es una extensión de mi cuerpo), una maleta loca en desorden donde van mis chancletas, dos vestidos de baño, dos shorts con sus camisetas, 3 vestiditos de algodón. Un solo par de aretes. Todo en igual proporción para Sofía esto es válido para una semana, dos o un mes entero, eso no importa, la maleta loca siempre esta lista debajo de mi cama.

He llegado en estos años de muchas partes del mundo, de Asia, Europa o Usa, de India en 5 años volví 6 veces. En donde este tengo que volver. Es mi libertad empacada(en la maleta) para volver a sentir lo que sigue siendo mío...; me refiero a un atardecer que explota de colores felices cada día, a un baño de mar tibio, a una misa carismática donde canto y bailo con el corazón estallando de alegría a grito pleno, abrazar y besar a mi madre(mí padre murió hace 7 años, que pérdida) ahora en su propia mente vive en otra dimensión solo logrando sentir el amor de sus hijos intermitentemente, despertarme con el gallo de mi hermano Guille, que se cree tenor y  canta acalorado mucho antes que amanezca para poder disfrutar del amor de dos gallinas que lo comparten apasionadamente; también son míos los momentos en que las iguanas y ardillas llegan a los árboles de esa casa materna y mirándote a los ojos complacidas se cagan tan tranquilas y desfilan amistosas regodeándose en su paseo diario, para mi todas estas cosas son lujos absolutos que solo disfruto al volver.

Últimamente veo progreso en mi ciudad; muchachos jóvenes emprendiendo negocios, grupos cívicos levantando su voz para el bien común,brigadas de limpieza; eso es amor por la ciudad, es hacer cada uno algo por hacerla mejor. Estoy convencida que lograremos una Santa Marta limpia, fraternal, pujante y consciente de la majestuosidad de ciudad que tenemos con su alegría de siempre. Tendremos nuevamente Estadio, Villa Olímpica, Polideportivo, Parques públicos y Zonas verdes. ¡Claro que sí!

Son muchísimas cosas más que son muy mías y me hacen siempre querer volver, volver, volver a tus brazos otra vez(como dice una canción) querida ciudad mía.

 

Maripau Carrillo Abello.

Facebook Maripau Carrillo