Fiestas del Caimán Cienaguero: De la tragedia a la celebración

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Esta, como toda leyenda, está llena de contradicciones y sentimientos, pero es parte fundamental de nuestro pasado y presente.



El 20 de enero, día de San Sebastián, se celebran en las poblaciones de la Ciénaga Grande de Santa Marta las Fiestas del Caimán Cienaguero, un festejo que nació de una triste leyenda: La del caimán que se comió a la niña “Tomasita”.
El relato
La tragedia se originó en Ciénaga un 20 de enero, día del cumpleaños de Tomasita, hija de Miguel Bojato y Ana Carmela Urieles, que habitaban en 'Cachimbero'.



Cuenta la leyenda que para el festejado cumpleaños, Ana Carmela salió a hacer las compras con sus hijas Tomasita y Juanita en una de las tiendas de Las Mercedes y se distrajo mientras sus niñas jugaban a la orilla de un caño, sin percatarse que el caimán las observaba detenidamente, aguardando pacientemente atrapar a una de ellas y arrastrarla al fondo de las turbulentas aguas, al primer descuido que se aproximaran a él. A escasa distancia de las niñas, la superficie de las aguas de Las Mercedes se rompía ligeramente.
De repente, sin aparente motivo, la superficie vuelve a parecer completamente plana como un espejo. No sabían las inocentes niñas que cuando el caimán desaparece de vista es cuando más peligroso es, y nadie, absolutamente nadie, está seguro ni dentro del agua ni en la orilla, ya que es un ondulante torpedo que se desplaza con gran agilidad por entre los matorrales y viejos troncos sumergidos que ruedan entre el agua con apariencia inofensiva, y aquel caimán no deambulaba al azar.

De pronto, los ojos del caimán desaparecieron de la superficie de las aguas de aquel puerto: ya el maldito había decidido su destino. Poco después, de nuevo, sus ojos sobresalen entre las redondas y grandes hojas flotantes más cercanas a la orilla impidiendo ser visibles. Se acercaba lento y silencioso, y sus ojos fijos en aquella criatura… en la tierna e inocente Tomasita. De repente, la tranquilidad del ambiente desaparece.

La superficie del agua abruptamente se rompe en la orilla y Tomasita, la inocente niña que jugaba a orillas de aquel tenebroso lugar de Las Mercedes, trata de correr en desesperado intento para salvarse, pero todo es inútil. Todo fue en un abrir y cerrar de ojos. Sobre el agua sus ojos son esenciales para atacar y se les escapa muy pocas cosas, aún en la oscuridad. Dos enormes mandíbulas armadas con unos dientes puntiagudos y poderosos salen del agua y hacen presa fácil en la tierna niña, que en un instante desapareció bajo la superficie cuando el maldito caimán dio un brusco giro… y se sumergió con ella para siempre.
Poesías y versos

Pedro Mendoza Guardiola, autor de poesías y versos a la leyenda del caimán, además de acucioso conocedor del folclor, refleja su sensibilidad con el querer y sentir del pueblo, cuando con rabia y sentimiento de dolor le reclama así al maldito en uno de sus más bellos y hermosos versos: "Dime caimán: ¿por qué hiciste esa injusticia con ella? como la viste tan bella, ¿por eso te la comiste? Después que Tomasita desapareció entre las turbulentas y oscuras aguas de aquel caño, donde muchos salieron presurosos en encontrarla viva, no quedando una pulgada de aquel puerto que no se registrara siendo todo inútil, fue cuando Ana Carmela empezó a gritar enloquecida al recibir la noticia de la pérdida de su hija, mientras sus amigas trataban de calmarla acompañándola en su dolor hasta el rancho en 'Cachimbero', donde ellos vivían.
El viejo Miguel, ignorante aún de la noticia, continuaba festejando el cumpleaños de Tomasita. De pronto, en medio de aquel jolgorio, apareció la muchedumbre llorando y la fiesta entonces de la alegría pasó a la confusión y pánico… y se transformó en tormento. El padre de la niña al ver a Juanita sola, corrió y la abrazó alarmado y le preguntó, como adivinando la máxima tragedia, sin saber que aquella se fuera a convertir más tarde en un pedazo del folclor colombiano:

"¡Ay! Mijita linda, ¡dónde está tu hermana!"
Y la niña llorando le contestó: "El caimán se la comió, papá… ¡El caimán se la comió!"
La festividad
Cada mes de enero, en el municipio de Ciénaga, se llevan a cabo las Fiestas del Caimán Cienaguero, en las que en medio de una danza se recrea la escena que cuenta la leyenda.
Un hombre disfrazado de caimán se balancea en el centro de un grupo de danzantes.
El baile se suspende para que improvisadores populares entonen versos a la vida, la mujer, la región, alternados con el coro: “El caimán se la llevó, el caimán se la comió”.

Antecedentes

La leyenda del caimán tiene sus antecedentes en la tradición oral, fábulas y mitos, que surgen de una historia pueblerina contada por alguien, que se repite siempre en distintas formas y dependiendo muchas veces también, de nuestro interés y conveniencias. No obstante, las leyendas hay que contarlas, mostrarlas y difundirlas, así sea cada quien a su antojo, forma y estilo, pero sobre todo, recrearlas en toda su riqueza y colorido folclórico.


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