Decálogo del mal invitado: qué no debe hacer en la mesa

La mesa es un lugar de reunión, donde hay que mantener una cierta compostura y una buena educación para ser bien considerado.

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Un mal invitado es aquella persona que se comporta de una forma poco educada, grosera y que, con su comportamiento, pone en aprietos tanto a los anfitriones como a los demás invitados.



Manual del perfecto mal invitado

Un invitado maleducado será flor de un día. Con toda probabilidad, no le volverán a invitar a ninguna reunión o fiesta. Por eso debe reparar en su comportamiento y tener en cuenta que en sociedad, la mala educación es una forma incuestionable de exclusión.

Qué debe hacer en la mesa para ser un mal invitado:

Sentarse en el primer sitio libre que encuentre, aunque sea una mesa con los sitios ya adjudicados. Empezar a comer sin que lo hayan hecho los anfitriones, o sin que hayan sido servidos todos sus compañeros de mesa. Cruzar el brazo por delante de un invitado para tomar un salero, una aceitera, un cubierto, servirse de una fuente, etc. Fumar en la mesa sin que haya terminado la comida -o aunque haya terminado-, y sin pedir permiso a los anfitriones y al resto de los comensales. Utilizar los propios cubiertos para introducirlos en fuentes comunes dispuestas para el uso de todos los comensales. Dejar los cubiertos encima de la mesa una vez que han sido utilizados. Tocar con las manos los alimentos que otros comensales van a tomar. Hurgar o rebuscar para elegir la mejor tajada o pieza de una fuente común. Comer a una velocidad excesiva, terminando antes que el resto de los comensales; o todo lo contrario, comer tan despacio que todos los comensales estén esperando por usted. Ser demasiado protestón con la comida, con la bebida o con cualquier otro alimento que le sirvan. Criticar los platos. Hablar en la mesa de temas polémicos o desagradables como enfermedades, desgracias, hechos luctuosos, etc. Ser grosero o faltón con los demás comensales.



Pautas correctas para sentarse
a la mesa

A la mesa hay que sentarse de una forma adecuada a los usos y costumbres del lugar donde nos encontremos. Estas son algunas de las reglas o normas que deberíamos tener en cuenta:

A la mesa debemos sentarnos bien vestidos y bien aseados. No es correcto sentarse en pijama, con el torso desnudo, mal aseado, despeinado, con la cara o las manos sucias, etc. En la silla nos sentamos, no nos dejamos caer. Hay que mover la silla ligeramente -para alejarla de la mesa- y sentarnos de forma adecuada. En la silla hay que estar erguidos, sin estar tiesos, con las piernas juntas y las manos y antebrazos sobre la mesa. No es correcto pasar los brazos por detrás de nuestra silla o balancearnos en ella. Es un comportamiento poco correcto. Si tenemos una señora o una persona mayor a nuestro lado, debemos tener el detalle de cortesía de ayudarla a sentarse moviendo ligeramente la silla para facilitar que se siente esta persona. No es correcto estirarse en la mesa, aunque estemos cansados, ni echar la silla hacia atrás para estirar las piernas o para hacer algún tipo de gesto que pueda molestar o incomodar al resto de comensales. No es correcto sentarse antes de que lo hagan los anfitriones y/o los invitados de mayor relevancia. Los sitios de honor de la mesa son la derecha de los anfitriones. La señora de mayor relevancia se sitúa a la derecha del anfitrión y el señor de mayor relevancia se coloca a la derecha de la anfitriona. Sentados en nuestro sitio debemos mantener los brazos pegados a nuestro cuerpo para no molestar a los comensales que están junto a nosotros.




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