Competitividad, Productividad y Educación

Carlos Quintero Lozano, Rector.

Aula Universitaria
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Por: Carlos Quintero Lozano - Economista - Rector Corporación Bolivariana del Norte CBN


L a Comisión Nacional de Competitividad e Innovación es un órgano asesor del Gobierno Nacional y de concertación entre este, las entidades territoriales y la sociedad civil en temas relacionados con la productividad y competitividad del país y de sus regiones, con el fin de promover el desarrollo económico de la Nación en su conjunto. Al principio de la presente década, el Consejo Nacional de Competitividad estableció como visión de la Política Nacional de Competitividad y Productividad, que para el año 2032 Colombia será uno de los tres países más competitivos de América Latina y tendrá un elevado nivel de ingreso por persona, equivalente al de un país de ingresos medios altos, a través de una economía exportadora de bienes y servicios de alto valor agregado e innovación, con un ambiente de negocios que incentive la inversión local y extranjera, propicie la convergencia regional, mejore las oportunidades de empleo formal, eleve la calidad de vida y reduzca sustancialmente los niveles de pobreza. En ese contexto hay que anotar que uno de los factores claves del progreso económico en los indicadores macroeconómicos y de calidad de vida es el binomio competitividad – productividad. En recientes estudios realizados por el Departamento Nacional de Planeación DNP, y tomando fuentes internacionales para validar su resultado,  Colombia presenta una baja productividad por hora trabajada en los sectores típicos de la economía nacional. Estos resultados se deben primordialmente a dos factores implícitos de nuestro escenario: La poca tecnificación y modernización tecnológica y de procesos industriales y operativos de las empresas de nuestro país y la formación no pertinente y actualizada del talento humano.

Para acelerar estos cambios ineludibles para el incremento de la competitividad y productividad del País es obligatorio recordar cuales son las metas establecidas en el eje Educación- Empleo, pero aún más si se están cumpliendo: Programa de cierre de brechas del capital humano,Diseño e implementación del Sistema Nacional de Educación Terciaria y la Agenda Integrada Departamental de Competitividad, Ciencia, Tecnología e Innovación y Fortalecimiento de las Comisiones Regionales Departamentales. Para esta década (2010-2020)la meta transversal de la Política Nacional de Competitividad y Productividad es formar recurso humano con las competencias laborales y comportamentales adecuadas, que les permita identificar los desempeños y conocimientos deseables que debe poseer una persona en ciertas funciones productivas específicas para las distintas áreas ocupacionales. Estas metas han sido difíciles de cumplir en razón a que el panorama regional no ha mejorado, ya que en la actualidad no es el más deseable con respecto a la formación del talento humano, pues hasta el momento muy pocas instituciones de educación superior han avanzado en el tema.  La problemática se ahonda cuando los resultados sobre calidad en educación (pruebas Icfes, Ecaes) están evidenciando los pobres desempeños de nuestros bachilleres y profesionales, sumado a esto aún no hay cifras precisas sobre la formación por competencias laborales en la educación para el trabajo y el desarrollo humano. Si revisamos los indicadores de competitividad territorial del Magdalena en el eje de educación y formación técnica, la tasa bruta de cobertura en educación superior es inferior al 20 por ciento, muy por debajo del promedio nacional y, aunque es muy proliferante la educación para el trabajo y el desarrollo humano, se tiene una tasa de cobertura menor al promedio nacional, especialmente con muy pocas instituciones certificadas en calidad. Otra de las metas difíciles o imposibles de cumplir es que para el año 2020 por lo menos el 30 por ciento de instituciones de educación media deben articularse con programas técnicos profesionales y tecnológicos.

No se debe considerar como una discusión desgastada y con fisuras la problemática educativa del Departamento y su directa incidencia en los escenarios productivos y en la economía departamental, máxime cuando se acercan proyectos estratégicos de gran envergadura económica y social para el caribe colombiano que ampliaran la inversión y posicionamiento de todos los sectores, pero tristemente se podrá repetir la historia de siempre en donde los mejores cargos de rango directivo y operacional quedaran en manos de personas foráneas. La pregunta es: ¿Será que nuestro Departamento se está acercando realmente a las metas de competitividad, teniendo en cuenta que el escenario educativo no es el más propicio. ¿Cuáles son las estrategias gubernamentales e intersectoriales que se están llevando a cabo para articular al sector educativo y productivo entorno a la agenda interna de competitividad y productividad?