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La anemia es más frecuente en los niños

Revista Ámbar
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La fatiga, debilidad, mareo y manos de color amarilla, propias de la palidez, son el reflejo de que a un niño le puede estar ocurriendo algo. Ante estos síntomas y luego de un chequeo médico con varios exámenes de laboratorio, la familia puede darse cuenta de que el niño podía estar padeciendo anemia.

La enfermedad, que se caracteriza por un nivel bajo de glóbulos rojos en la sangre, es frecuente en el 25,7% de los niños en edad preescolar en el país, según la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut).

"Si hoy en día no se han bajado todos los niveles de anemia, quizá se debe a que no hay una buena alimentación y controles adecuados", manifiesta el nutricionista José Suárez, del Materno Infantil.

El especialista indica que aunque la buena alimentación depende en parte de factores socioeconómicos, hay padres con altos ingresos que no mantienen una alimentación variada y tampoco sus hijos.

La deficiencia de hierro es la más común y no solo afecta a la población de países en vías de desarrollo, sino también a la que habita en países industrializados, y a todos los grupos de cualquier edad. Las mujeres en edad fértil y los niños menores de cinco años son los más vulnerables, según la Ensanut.

Estudios de hematología advierten que generalmente el nivel normal de hemoglobina (proteína en los glóbulos rojos que transporta oxígeno) de un recién nacido es de 40 por ciento a 60 por ciento, mientras que el de un lactante de dos meses hasta el año de edad varía entre el 41% y 42%.

Señala, además, que los menores del último grupo pueden presentar una anemia carencial cuando se alimentan exclusivamente de leche materna y no reciben suplementos. 

"Llega un momento en que la cantidad de hierro que ellos traen al nacer y el que aporta la madre con el pecho no es suficiente, por lo que es necesario la suplementación", explica el estudio.

También añade que a partir del sexto mes suelen aparecer las anemias de tipo hemolíticas congénitas, de las que son más frecuentes las drepanocíticas (origen genético) y por déficit de glucosa 6 fosfato deshidrogenasa (insuficiente cantidad de enzimas que ayudan a que traba-jen los glóbulos rojos).