Disminuye las molestias de la vaginitis

Revista Ámbar
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La inflamación del abdomen, el flujo vaginal y el dolor cuando se tienen relaciones sexuales pueden ser algunas señales de este incómodo malestar que tanto afecta a las mujeres.


Uno de los padecimientos que más suele afectar la salud sexual de las mujeres, es la vaginitis, una infección de la vagina, que habitualmente se debe a un contagio, aunque en algunas ocasiones existen otras causas.

Algunas mujeres con vaginitis pueden desarrollar traumas relacionados con el dolor que produce la penetración o un examen médico, debido a la inflamación de las paredes de la vagina. Ante alguna señala relacionada con esta enfermedad es indispensable consultar un ginecólogo. Este profesional puede iniciar el tratamiento, sin embargo, muchas veces este procedimiento incluye terapias físicas y un asesor sexual puede ayudar con el padecimiento. Así mismo, se debe recibirinformación sobre educación, asesoría y ejercicios tales como contracción y relajación de los músculos del piso pélvico, los cuales suelen ser muy útiles para aliviar esta incomodidad.

Se recomiendan ejercicios de dilatación vaginal mediante dilatadores plásticos. Este método ayuda a hacer a la mujer menos sensible a la penetración vaginal. Estos ejercicios deben hacerse bajo la dirección de un sexólogo, un terapeuta físico u otro proveedor de atención médica. La terapia debe involucrar a la pareja y poco a poco puede llevar a un contacto más íntimo.

En otros casos se acude a la lubricación como una opción para hacer más placenteras las relaciones sexuales y aliviar las tensiones vaginales.

Los especialistas también recomiendan revisar si la vaginitis se relaciona con la práctica de algunos deportes sin la indumentaria adecuada, considerando que la inflamación también puede estar relacionada con este factor.

Tipos de vaginitis

Siempre es indispensable consultar a los especialistas en salud sobre estos temas, sin embargo, es más urgente cuando se presenta una secreción anormalmente excesiva, es decir, una cantidad de moco o flujo diferente a la que segrega habitualmente, acompañada de prurito (picor), ardor y malestar. Puede haber dolor al orinar y en la actividad sexual. También puede presentarse irritación e hinchazón en vulva y vagina.

Este tipo de síntomas de la vaginitis puede estar influenciado por algunos gérmenes como cándida, tricomonas, bacteriana, clamidia, gonocócica o viral.

La tipología del microorganismo debe ser determinada por el ginecólogo tras una citología o frotis vaginal. Este resultado determinará el tratamiento para la infección. En algunos casos se requiere tratamiento conjunto a su pareja sexual para aliviar el malestar.

¿Cómo prevenir la vaginitis?

Además de ciertas precauciones para las relaciones sexuales como el uso de preservativos o lubricantes (cada caso es particular) también se pueden revisar la higiene personal, en aspectos fundamentales como:

*Evitar ropa interior sintética y cambiarla por prendas de algodón.

*Suprimir el uso de duchas vaginales y de ‘sprays’ de higiene íntima.

*Los aseos de vulva deberán hacerse con agua y jabón (suave).

*Las toallas higiénicas perfumadas y los tampones pueden causar irritación vulvar y favorecer las infecciones vulvovaginales.

*Mantenga sus genitales frescos y libres de humedad: evite las pantimedias y los pantalones muy apretados, no se deje puesto el traje de baño húmedo.

*Cualquier cambio de su flujo vaginal o aparición de picor o malestar merece una consulta ginecológica.

*Utilice mecanismos de protección si tiene relaciones sexuales de riesgo o personas poco conocidas.
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