Comunidad Wayúu vive en tinieblas en medio de riqueza energética

Generadoras del Parque Eólico Jepírachi, infraestructura que aporta 19 kw al sistema eléctrico nacional, en la Alta Guajira. Foto EFE.

La Guajira
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A pesar de que la comunidad está localizada entre grandes obras de infraestructura con las cuales se genera la energía con la que se mueven industrias y ciudades, muchas viviendas no cuenta con un mínimo de electricidad para salir de las tinieblas.
Cabo de la Vela (Colombia), 17 oct (EFE).- El departamento de La Guajira, en el norte de Colombia, tiene el más alto potencial para generación de energía eólica y solar del país, pero las comunidades wayúu que lo habitan viven en la miseria absoluta, sin posibilidades de encender siquiera una lámpara para alumbrarse en las noches.

Elizabet María es una joven wayúu que vive en una estrecha casucha hecha con ladrillos y palmas, a la vera del camino que conduce desde Puerto Bolívar hasta el Cabo de la Vela, junto al parque eólico Jepírachi, un complejo de propiedad de la las Empresas Públicas de Medellín (EPM) que desde el año 2004 genera 19,5 megavatios para el sistema de interconexión nacional.

Los wayúu son un pueblo indígena organizado en clanes que habita las regiones semiáridas del norte de Colombia y el oeste de Venezuela y tienen su propia lengua, el wayuunaiki.

A menos de mil metros de donde habita la mujer, perteneciente al clan Ipuana, está Puerto Bolívar, terminal del que salen los buques cargueros que llevan hasta otras latitudes del planeta el carbón que trae un tren de 200 vagones desde las minas del Cerrejón, en el centro de La Guajira, a unos 100 kilómetros de distancia del lugar.

A pesar de que está localizada entre grandes obras de infraestructura con las cuales se genera la energía con la que se mueven industrias y ciudades, la vivienda de Elizabet María no cuenta con un mínimo de electricidad para salir de las tinieblas.Acompañada por un hermano y dos hermanas, todos menores que ella, y un famélico perro al que por su precaria condición se le ven las costillas y el espinazo, la mujer aborda a cualquiera que se detenga en el lugar para observar los aerogeneradores que como molinos de viento giran para producir la energía en el parque Jepírachi, que en lengua wayuunaiki significa "brisa del noreste"."En mi casa no hay energía, tampoco agua.

Casa bahareque sin servicio de energía, a escasos metros de las generadoras del Parque Eólico Jepírachi, infraestructura que aporta 19 kw al sistema eléctrico nacional. Foto EFE.
Casa bahareque sin servicio de energía, a escasos metros de las generadoras del Parque Eólico Jepírachi, infraestructura que aporta 19 kw al sistema eléctrico nacional. Foto EFE.


Ahí vivimos mis papás, mis hermanos y yo", contó a Efe esta mujer con mucha más fortuna que la gran mayoría de sus vecinos porque, a sus dieciocho años, tuvo la posibilidad de estudiar en un colegio donde le enseñaron a leer y escribir.Actualmente se gana la vida vendiendo pulseras tejidas a los escasos turistas que transitan por esa zona desértica rumbo al Cabo de la Vela, un paraíso de arena amarillenta a orillas del mar Caribe en el extremo norte de Suramérica.

"Cuando el camino para el Cabo de la Vela está complicado y los carros no pueden pasar, tienen que dar la vuelta por acá, por Puerto Bolívar, y entonces pasan más personas a las que se le pueden vender las pulseras", explica Jesús, de catorce años y hermano de Elizabet.


Cada accesorio lo venden por 2.000 pesos, que son escasos 70 centavos de dólar, y con lo que reciben Elizabet y su hermano ayudan en la economía familiar cuyo principal sustento es lo poco que gana su padre transportando a personas de una ranchería a otra en una destartalada motocicleta.El haber estudiado con los "arijuna" -término con el que los wayúu designan a las personas de la ciudad- le permite a Elizabet entender que a pesar de que la naturaleza premió a su terruño, nada de la energía que allí se produce beneficia a su comunidad, sumida en la miseria y el olvido.

La intensidad de los vientos en la zona conocida como Alta Guajira convierten a este lugar en inmejorable para la generación energética, con velocidades superiores a los nueve metros por segundo en un rango de 80 metros de altura, potencial que, según estudios de la Asociación de Energías Renovables, puede aumentar considerablemente la generación del sistema eléctrico nacional.

Por otro lado, la radiación solar en este tórrido lugar alcanza 6 KW por metro cuadrado, lo que es un 66 % superior al promedio mundial, mientras que en Colombia el promedio es de 4,5 KW por metro cuadrado.

Según el Ministerio de Minas y Energía, en La Guajira hay en la actualidad 14 proyectos de generación de energía solar y eólica en estudio, y los wayúu esperan que tanta riqueza energética de su tierra alcance para algún día poder iluminar sus noches. EFE

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