Los cerebros cerrados de América Latina

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

e-mail: vivesg@yahoo.com

La reciente Cumbre de las Américas podría resumirse en dos frases. La pronunciada por el presidente Obama: mi país no será prisionero del pasado porque Estados Unidos mira hacia el futuro, y la frase implícita en el discurso de los mandatarios de izquierda del continente, que evidencia que gran parte de América Latina no quiere mirar al futuro sino que sigue prisionera del pasado.

Dejando de lado por un momento las hipocresías propias de la diplomacia, comparto mi posición con respecto a algunas afirmaciones hechas durante la Cumbre.

Se quejaba la presidenta argentina de que los gobiernos de la región que según ella han hecho más por la inclusión social y sacado a millones de la pobreza, sean tildados de populistas.

Es que lo son. Populismo es quebrar la economía de un país practicando un asistencialismo insensato que ni es sostenible ni es irreversible. Los millones que sacaron de la pobreza durante la década de la bonanza, son los mismos millones que volverán a caer en ella. ¿Por qué? Porque los gobiernos populistas no aprovecharon los recursos adicionales de la bonanza para hacer reformas estructurales necesarias para avanzar social y económicamente.

Populismo es haber malbaratado los recursos de la bonanza para maquillar la realidad social y así avanzar una agenda política personalista en contra de los intereses de los gobernados. Los supuestos avances sociales de la izquierda del vecindario no son más que un espejismo. La crisis económica dejó al descubierto la mentira.

Populismo es hablar de derechos humanos y libertad, mientras se intimida, se silencia, se asesina y se encarcela a la oposición; es pretender que se vive en un Estado de derecho, mientras que las cárceles están atestadas de presos políticos. En un Estado de derecho no puede haber presos políticos ni delito de opinión.

Populismo es haber robado muchísimo más y en un corto tiempo, lo que toda la "oligarquía plutócrata" no pudo en doscientos años de historia. ¿Qué calificativo les damos a ellos? ¿Megaplutócratas?

Hablemos ahora de Cuba. El dictador Castro celebraba que Cuba vaya a ser sacada de la lista de naciones terroristas porque Cuba nunca debió estar ahí. Cierto es que el pueblo cubano nunca ha sido terrorista sino víctima, como muchos otros pueblos de América Latina, del terrorismo de los Castro. Cuba no es terrorista, pero los Castro sí. Un régimen cuya revolución exportada ha dejado miles de muertos en el continente es terrorista. La semana pasada nada más, Colombia entera lloraba la muerte de once héroes de la patria, asesinados por la revolución que se promovió desde Cuba.

Absurdo es que la presidenta argentina vea en el restablecimiento de relaciones americano-cubanas un triunfo de la revolución cubana. Si algo queda en evidencia, es precisamente el fracaso de la tal revolución. Si Cuba necesita el oxígeno de las relaciones con los Estados Unidos para no perecer, si necesita del templo del capitalismo, los Castro fracasaron miserablemente.

Podríamos habernos ahorrado décadas de dolor y muerte, y ahorrado al pueblo cubano varias generaciones de pobreza y alienación. Sin duda los Castro son terroristas y deberían ser juzgados por crímenes de lesa humanidad. Sin embargo, y en aras de la concordia, si el precio de la libertad del pueblo cubano es dejar que este par de sátrapas bellacos se mueran de viejos, que así sea, pero ojalá no se demoren.

Por último, el consenso entre los mandatarios latinoamericanos es que es desproporcionado decir que Venezuela es una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos. Pues si lo es, pero no solo para los Estados Unidos sino para toda la región.

Venezuela es una amenaza porque la permeabilidad de sus fronteras patrocinada por un régimen corrupto facilita el transporte de narcóticos a los Estados Unidos, así como facilita el movimiento en las Américas de terroristas que podrían hacer atentados en suelo estadounidense o cualquier otro país del continente. Como si fuera poco, el régimen chavista ha hecho esfuerzos ingentes para traer la guerra fría nuevamente a América Latina mediante alianzas de cooperación militar con países enemigos de los intereses estadounidenses.

Al presidente Varela le faltó pedirnos prestado al secretario del Senado para que le evitara el mal rato, y le dijera: No le des más papaya a los mamertos, que están haciendo un show ahí, levanta, levanta.

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