¿Por qué leer y escribir?

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Jorge García Fontalvo

Jorge García Fontalvo

Columna: Opinión

e-mail: jgarciaf007@hotmail.com

El hombre interactúa con todo lo que le rodea cuando se comunica; y se comunica simplemente porque vive en comunidad. Aristóteles lo planteó de esta manera: "El hombre es un ser social por naturaleza".

Por la calidad de ser social, el hombre, necesita interactuar libremente con sus iguales, y en ese afán, se comunica. En otras palabras, el hombre establece finos lazos de interacción que dan origen a la comunicación y, con ella, construye los rasgos significativos de la especie que circulan a través de los hilos conductores de la historia.

Mediante la comunicación se construye conocimiento, civilización, civilidad y ciudadanía.

El individuo manifiesta al universo su proximidad más íntima, cuando intenta llegar a los demás con rasgos específicos que le aseguran notoriedad en un mundo cercado por el distanciamiento de la propia identidad. Por eso expresa su pensamiento de forma particular. Por eso lee; por eso escribe; por eso habla; y por eso se relaciona abiertamente con todo aquello que del entorno procede.

En suma, lo más importante para el ser humano es transcender como especie, y dejar tras de sí una huella que lo identifique en la vasta inmensidad del universo.

En su relación con el medio, el hombre habla, ríe, escucha, llora, siente y ama porque existe la necesidad de ser reconocido por los demás. También es capaz de visualizar el mundo que le circunda cuando intenta describirlo con palabras, señas, símbolos, expresiones o cualquier otra cosa que le permita fortalecer su identidad en el espacio del interlocutor más cercano.

Si bien es cierto que las capacidades que tienen los seres humanos para transmitir las ideas fecundadas por su propia inteligencia proceden autonómi-camente del libre ejercicio del pensamiento, y que además, las propias ideas pueden ser transmitidas en infinidad de formas, la mayoría de las veces, al establecer nexos significativos con los iguales, esas habilidades pueden verse afectadas por la influencia de agentes externos capaces de distorsionar la verdad.

En esos momentos, las distintas formas de expresar la realidad que concibe la inteligencia, a través de los mecanismos comunicativos más simples, dejan de ser eficaces. Por eso, en el afán de explorar la verdad, el hombre, o tal vez la misma inteligencia, apropian de manera diferente, una y otra vez, nuevos mecanismos que permiten asegurar la permanencia de los rasgos prominentes del género en la historia.
No basta con la oralidad, la gesticulación, el simbolismo, la expresión de los sentimientos y otras cosas más, para garantizar el afianzamiento de la huella histórica que deja la especie humana sobre la tierra.

No basta con sentir, hablar, reír, señalar o expresar vagamente y sin sentido, la realidad. Para dejar huella, y trascender más allá del espacio y el tiempo infinito, el hombre intenta comunicar a otros la realidad a partir de conocer. Y se conoce, porque se escribe; y se escribe, porque se lee. Porque no puede ser el conocer sin la escritura; y la escritura sin leer.

Porque leemos y escribimos, nos comunicamos de manera diferente. Y porque nos comunicamos de manera diferente, dejamos plasmado en el pergamino infinito del universo la huella imborrable de la inteligencia humana.

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