Ábrete Sésamo

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Jorge García Fontalvo

Jorge García Fontalvo

Columna: Opinión

e-mail: jgarciaf007@hotmail.com

El encontrón que sostiene un magistrado de la Corte Constitucional con sus colegas, el Fiscal general y el gobierno Santos -en cabeza de sus ministros-, es una prueba irrefutable del estado de descomposición al que ha llegado la dirigencia nacional en el país del sagrado corrupción.

En los círculos del poder público algunas veces sucede que la actuación de los altos funcionarios sobrevive como un cáncer enquistado en un órgano vital, dispuesto a devorar las escasas células sanas que lo mantienen aliviado.

Sin embargo, en este recalentado no se salva nadie. Lo peor de todo es que cuanto más se debate, más inmundicia se percibe en torno de los protagonistas de la absurda telenovela.

En el asalto que acabamos de ver esta semana -hago uso de los términos que se usan en el deporte de las narices chatas para recrear la historia-, el honorable magistrado de la Corte Constitucional, Jorge Pretelt Chaljub, ripostó con un uppercut de derecha directamente al mentón de sus rivales diciendo: "Si renuncio, nos vamos todos".

Sí señor, así como lo oyen. Los que una vez destacaron por afinidad, degustaron deliciosos manjares, bebieron champaña de la misma copa, disfrutaron de una reunión amenizada por una de las más importantes agrupaciones musicales y celebraron un nombramiento suyo, o el de algunos de sus familiares o colaboradores cercanos, hoy tristemente son rivales.

No cabe duda que las grandes conspiraciones están otra vez de moda. Pareciere que estuviésemos viviendo en la Europa Borgiana o en la época de las monarquías Shakespearianas. Incluso, "The Games of Thrones" es poca cosa, comparada con la telebovela del momento.
Si realmente existiese justicia en este país que se desmorona a pedazos renunciaría no solo el honorable magistrado, sino también, el resto de personajes salpicados con su brote de sinceridad tardío.

Los implicados en semejante trama (Magistrados de las altas cortes y sus esposas, fiscales y sus esposas, ministros y sus esposas, para mencionar algunos), dan cátedra de clientelismo y corrupción. Hasta doctores en el tema son.

Con razón relincharon cuando se enteraron de las interceptaciones, y también por eso, desvirtuaron las pruebas que se encontraron en el computador del asesino Raúl Reyes.

¿Por qué lo hicieron? ¿Acaso no era justo que el país conociera en ese momento, las actuaciones indebidas de los sinvergüenzas que se hacen nombrar mediante el abuso de prácticas clientelistas?

Ojalá esta vez no acallen las voces de los que quieren hablar. Pues, es justo que el pueblo conozca el juego de los hijos de Cesar Borgia. Exijamos la verdad y no dejemos que barajen las cartas por nosotros. Esto realmente huele mal.

No entiendo cómo los colombianos, aun siendo testigos de tal suciedad, continuamos apoyando a estos redomados. Es cierto que el mundo está definitivamente loco, pero no creo que sea estúpido.

Fuera señores magistrados y jueces corruptos. No más fiscales dirigiendo el cartel de los falsos testigos. No más presidentes, ministros, congresistas, concejales, alcaldes y gobernadores que corroen las buenas costumbres.

No más bribones favoreciendo la corrupción y la causa terrorista. No más malditos destruyendo lo poco que queda para nuestros hijos. No más.
Apoyemos firmemente los pies en el tinglado, bailemos con agilidad alrededor del contrincante como lo hacía Antonio Cervantes, lancemos uno, dos o tres jabs, y terminemos fulminando a los sinvergüenzas con un gancho hacia arriba.

Es el tiempo justo para dejar de decir ábrete Sésamo. Lo que corresponde pronunciar ahora es: ábranse del parche, corruptos. El pueblo ya está cansado de la malicia que se desprende de ustedes. Ya está bueno de rufianes.

Fuera Pretel, fuera González, fuera senadores, fuera ministros, fuera presidente vende patria, fuera Alí Fiscal y…

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