Estadio Eduardo Santos de Santa Marta

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alfonso Lopez Carrascal

Alfonso Lopez Carrascal

Columna: Pedagogía Constitucional

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Si los organismos internacionales acostumbran declarar Patrimonio de la Humanidad ciertas obras, lo mismo sucede con obras como el Estadio Eduardo Santos de Santa Marta que constituye un patrimonio cultural de Santa Marta. La apertura se hizo en el año de 1951 para llevar a cabo en ese entonces los juegos nacionales. Y la zona donde está el estadio fue declarado Villa Olímpica, por allí también aparecen los estadios de béisbol, baloncesto, basquétbol, parqueadero para vehículos y caminatas mañaneras. No se puede permitir que los últimos alcaldes de la ciudad han decidido tumbar obras de interés social sin la autorización del Concejo, debidamente sustentado, ya que hacerlo por capricho personal constituye un delito de peculado, ya que no debe olvidarse que esos bienes entran en el acervo o inventario de la ciudad. El Estadio Eduardo Santos, que rinde honor por su nombre al presidente liberal que gobernó entre 1938 y 1942 y que se destacó como periodista y político. Constituye el mayor y más importante escenario deportivo del  departamento, donde inclusive cantantes como Carlos Vives Restrepo y Chayanne han realizado allí conciertos con bastante concurrencia. Ese estadio fue y ha sido la sede de equipos locales como el Deportivo Samario y el Unión Magdalena.

El 3 de marzo de 2013 fue el último partido que como local jugó el Unión Magdalena, al darse la noticia que por razones de seguridad se cerraba. Por allí pasaron grandes jugadores de nuestro fútbol que llegaron a convertirse en figuras internacionales como Alfredo Arando, El ‘Pibe’ Valderrama y muchos otros.

En el año de 1998 se le hicieron refacciones por valor de 340 millones de pesos y se creó una nueva gradería para 3700 espectadores y totalizar una capacidad de 23 000 espectadores. Allí colegios y grupos religiosos ha sido el punto de encuentro de los fieles. Un escenario que no ha sido egoísta y allí se han dado cita muchos conciertos y organizaciones y cada domingo el punto de reunión de un pueblo que busca una distracción sana como es el fútbol. Pero al tumbarlo pasó por así y sin autorización especifica del Concejo Distrital estaríamos acabando con otro monumento nacional e internacional y patrimonio de la ciudad, el bronce de 6 metros de altura que muestra su rostro y cabellera rubia de Carlos Pibe Valderrama. Los que vivimos cerca del Estado vemos durante el día la llegada de chivas o guaguas o buses de madera que llegan con turistas a visitar ese bronce elaborado por el maestro escultor Amilkar García.

Quitarlo de allí implicaría su traslado a un sitio de nuestro querido barrio ancestral Pescaíto. Pero seamos sensatos hacer allí un parque es peligroso porque sería otro foco como el Polideportivo para fumar y traficar drogas, dormitorio de personas de la calle, atracos, violaciones y otras conductas delictuosas. No se debe romper la unidad de la Villa Olímpica y allí está ese escenario que lleva una vida de  64 años.

Invitamos a la sensatez y a que personas como los Dávila, los Vives, los Arrieta, el calculista Jiménez y otros hagan sentir su voz por el bien de la ciudad.