Que nadie nos distraiga

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Escrito por:

Francisco Galvis Ramos

Francisco Galvis Ramos

Columna: Contrapunto

e-mail: contrapunto@une.net.co

Las manecillas del reloj son inexorables y el tiempo corre para todos por igual y, como en la canción de Darío Gómez, "… nadie es eterno en el mundo…". De esa misma manera el poder es efímero y los tiempos constitucionales corren y se acaban en un santiamén.

Por cierto que fue ayer que Medellín vivió el bochornoso episodio de las elecciones municipales de octubre de 2010, algo que no debería repetirse y por fortuna muchas cosas apuntan a que no habrá reedición de aquella mala hora.

Con contadas excepciones, como el penoso caso del señor Gallo en Infraestructura, la sucesión de secretarios de Gobierno, la inequitativa e improvisada distribución de la contribución de valorización para la Comuna 14 (El Poblado), carente de un concienzudo trabajo social, la extorsión rampante y los atracos callejeros, a la presente administración le ha ido bien.

Sin embargo, siempre resultará aconsejable profundizar las buenas políticas y atacar con voluntad resuelta las debilidades, haciendo de ellas oportunidades para mejorar las condiciones para la vida social y será lo que se proponga hacer el Centro Democrático al frente de los destinos de la ciudad.

La seguridad, la educación para la innovación y el emprendimiento, la salud y la movilidad, sobre todo de los descuidados ambientes para la movilidad de los peatones, son presupuestos indispensables para una existencia menos estresante, aligerada de angustias.

Pero de igual modo se debe progresar mucho, mucho más en el pago de la deuda social contraída con los menos favorecidos de los bienes que a los afortunados nos ofrece la modernidad, con ambientes de vida saludables, acogedores y una preparación para el trabajo.

Estamos a tiempo de no dejar prosperar los pleitos demandantes de los ciudadanos para que no nos ocurra que, como en Bogotá, nos ganemos un Gustavo Petro o un Moreno Rojas con todas sus perversidades.
La fatalidad es un signo, el más cruel de todos y podemos esquivarla de haber conciencia y voluntad resuelta.

Para ello es necesario el concurso de todos, sin dejarnos distraer por nada, ni por nadie y avanzar bajo banderas de unidad, respeto y entusiasmo hacia la selección de los candidatos a Alcalde y a concejales de la ciudad, no para honra y prez de quienes resultaren ungidos, si no como la mejor oportunidad de servir los altos intereses de todos los ciudadanos.

El Centro Democrático es un partido nuevo llamado a dar ejemplo de organización, de respeto a los estatutos, de reglas claras y de buenas prácticas de gobierno o, de lo contrario, terminaríamos por parecernos a las montoneras de donde emigramos desengañados.

Por lo que a mi hace estoy a disposición de la ciudad, del partido y de su insigne jefe el señor expresidente Álvaro Uribe Vélez. No hay lugar a vacilaciones.

Tiro al aire: los partidos tienen una amenaza muy seria y es la de ir al galope de los acontecimientos. No siempre debería ser así.

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