La cultura para un mundo mejor

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Escrito por:

Ramón Palacio Better

Ramón Palacio Better

Columna: Desde el Centro Azul

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Todos debemos promover la cultura y la creatividad como estrategia de lucha contra la pobreza y la exclusión social. Nuestro reto es lograr el desarrollo sostenible de las personas y de los pueblos, tomando la fuerza transformadora de la cultura como fuente de inspiración y base para el cambio social. La cultura es clave para construir un mundo más justo y para fomentar el desarrollo económico de personas y comunidades y así contribuir a reducir la pobreza.

Ahora bien, cuando pensamos y reflexionamos lo que significa cultura, de inmediato sabemos que tiene diferentes significados o distintas acepciones que se deben revelar o dejar ver. En determinados momentos hablamos de cultura señalando la extensión artística de eventos o personas, grupos, asociaciones que pertenecen esencialmente al mundo de la cultura, y casi siempre nos referirnos a ellas en términos de importancia, energía, sustancioso, hombres de mucha enjundia, diciendo que son personas muy cultas, o que tienen mucha cultura.

Desde otras perspectivas contextuales la palabra cultura se utiliza para representar y determinar en un todo, el comportamiento de la persona, utilizándose y aclarándonos que eso que no comprendemos es normal y propio de su cultura. De manera que podemos observar cómo el término cambia de acepción o significados representando conceptos bien diferentes que cobran sentidos distintos para situaciones distintas.

Los investigadores y antropólogos, como igualmente la gente que estudiamos la cultura, las distintas formas de ser, de sentir y de pensar llevamos más de un siglo enredados en este debate sobre, ¿qué es la cultura?; y en estos preludios del siglo XXI aún seguimos en esas discusiones.

Si bien es cierto que no hay presunciones o sospechas que lo resuelva con especial prontitud, hay algo en lo que estamos bastante de acuerdo y es que indudablemente, no hay una cultura única, solida, sino que hay varias culturas al interior de la humanidad que habita este planeta creado por Dios. Si hay algo que caracteriza a la cultura es precisamente su gran diversidad. Constitutivamente la cultura es diversa, variada, distinta, amena, múltiple, hasta dispareja y heterogénea.

Cada ser humano la utiliza para vivir de forma original y genuina. Decir cultura no es decir combinada, agrupada o colectiva. La cultura en nuestro criterio es un deber cognitivo en cada ser humano, es un espacio propio en la mente y el cual debemos adecuar cada vez más y más a fin de estructurar y conceder más inteligencia en el individuo.

Estudiando, investigando, trabajando, recreándose, bailando, gozando, cantando, pensando, jugando, rezando, comiendo y hasta caminando o haciendo cualquier cosa, estamos enunciando nuestras formas de ser, de sentir, de pensar y expresando nuestra cultura, como somos. ¿Cómo la expresamos? Poniendo en juego una serie de formas culturales escogidas a las que les damos uso y con las que nos identificamos, nos vamos haciendo a nosotros mismos en la práctica de las acciones del día a día.

En ese uso que le damos al diario vivir, la reutilizamos de forma diversa, creando nuevos estilos de interpretación y erigiendo formas distintas para hacer las cosas. Cuando las ponemos en práctica nos identificamos no sólo con nosotros mismos, sino con los otros, con los demás. Este acto de relación e identificación y de construcción de uno mismo no es un camino que se recorra sólo en un sentido, pues nos hacemos a nosotros mismos, relacionándonos con los demás, pero los demás también se hacen relacionándose también con nosotros.

Cada persona es única en sus quehaceres. Es precisamente este genuino uso lo que nos advierte que no somos como el vecino de al lado, de en frente o de atrás, que no hay nadie exactamente igual a uno, ni muy parecido a ninguno de nosotros: ni mejor, ni peor, sólo distinto, diferente, desigual, ajeno y libre. Las personas no somos contenedores de cultura, sino, usuarios de la cultura.

El presente artículo es un tema que he querido editar para mostrar cómo la cultura y la creatividad dan enjundia a personas e instituciones en favor de distintas causas sociales para un mundo mejor. Ojalá podamos promover y recoger muchas iniciativas culturales y creativas en favor de un mundo más justo y sociedades más democráticas.

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