El más grande de los británicos

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Escrito por:

Andrés Londoño Botero

Andrés Londoño Botero

Columna: Bitácora del primer y cuarto cuadrante

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Un 24 de enero, hace 50 años, abandonó el mundo uno de los personajes políticos más importantes del siglo pasado: Winston Churchill, un político conservador de Inglaterra, quien encarna la visión más romántica de la política. Este importante hombre se desempeñó con gran destreza en varias disciplinas.

En su juventud, militó en las filas del Ejército Británico, fue capturado por el bando enemigo y logró escapar de su cautiverio; se salvó de milagro, llegó a una mina cuyo administrador era un inglés que lo ayudó a esconderse en un tren para regresar a Inglaterra. Su proeza lo hizo famoso en su país.

Durante su carrera militar, Churchill se desempeñó como corresponsal de The Daily Graphic y The Morning Post. Escribió cerca de 60 libros históricos y biografías. Sus habilidades literarias, perceptibles en sus famosos discursos, y especialmente en su libro "Dominio de la Descripción Histórica y Biográfica", merecieron que la Academia Sueca le otorgarla el Premio Nobel de Literatura en 1953. Churchill no sólo incursionó en el arte de las letras, también es conocido por su habilidad para la pintura, campo en el que hizo uso del seudónimo de Charles Morin. Una vez Picasso dijo: "Si este hombre fuese pintor de oficio, podría ganarse muy bien la vida".

Como político fue electo en 1900 Representante, por el Partido Conservador, a la Cámara de los Comunes. Sus discursos pronto ganaron fama. Churchill siempre presentó una postura independiente, expresaba su inconformismo ante las posturas de su propio partido, tanto así que entre 1904 y 1924 militó en el Partido Liberal por un desacuerdo en el manejo de la colonia en Sudáfrica. Las intervenciones de este gran hombre suscitaban tremendas polémicas en el Parlamento.

Churchill previó con gran exactitud los acontecimientos que desencadenaron la Primera Guerra Mundial. Los militares lo tildaron de lunático, pero su clarividencia terminó por sorprender a todos. En 1911, antes de la guerra, fue nombrado Lord del Almirantazgo. En desempeño de su credencial, reorganizó el Ejército Inglés convirtiendo a la Armada Británica en la más poderosa del mundo, al impulsar el cambio de carbón por petróleo, lo que permitió a los navíos instalar cañones de mayor calibre.

Emprendió también la creación la Arma Aérea de la Flota (Fleet Air Arm) e impulsó los primeros acorazados terrestres para contrarrestar el poderío alemán. Churchill se retiró del cargo luego de la derrota en la batalla de los Dardanelos. Sin embargo se unió a las filas del ejército y luchó como Comandante y Teniente Coronel.

En 1924 Churchill regresa a las filas conservadoras, en esta oportunidad como Ministro de Hacienda. Fueron unos años muy duros para la economía del país; las constantes protestas y la decadencia económica deterioraron su popularidad. Esto lo llevó a apartarse de la política entre 1929 y 1939. Su nombre volvió a sonar cuando declaró que Inglaterra debería rearmarse ante la amenaza que representaba Adolfo Hitler. Churchill denunció tajantemente los abusos del fascismo tanto en la prensa como en el Parlamento, institución a la que siguió perteneciendo.

Tras la firma del Acuerdo de Munich, la opinión pública se dió cuenta de la importancia de sus advertencias de Churchill. Se dice que, de haberle hecho caso desde el principio, Hitler hubiera sido detenido a tiempo sin derramar tanta sangre. En 1939, Churchill fue llamado a ser de nuevo Almirantazgo, se encontró un ejército débil, no obstante logró mantener su moral, y convirtió su frase "no poder ofrecer más que sangre, sudor y lágrimas" en un lema popular. Churchill creó un Ministerio de Defensa para direccionar mejor al Ejército. T

ambién hizo todo lo posible por involucrar a Estados Unidos en la guerra, y convenció a la Unión Soviética a hacer una frágil alianza, poniendo a un lado sus sentimientos anticomunistas, con el fin de salvaguardar los intereses de la patria.

Churchill es uno de los conservadores más importantes que el mundo ha visto. Se desempeñó con gran mérito en distintas disciplinas, pero sobretodo defendió sus ideales y mantuvo su postura, sin importar las enemistades que pudiera despertar. Muy distinto a los conservadores colombianos arrodillados ante una chequera.